'The Mandalorian' y el milagro de salvar la vida a Star Wars tras la decepción de la última trilogía

Pedro J. García
·14 min de lectura

Cuando Disney adquirió Lucasfilm en 2012 y comenzó a anunciar sus planes para Star Wars, muchos fans de la saga galáctica se temieron lo peor: la compañía del ratón iba a explotarla hasta el agotamiento. Ocho años más tarde y con la Saga Skywalker ya cerrada tras la decepcionante El ascenso de Skywalker, sus miedos se han cumplido… a medias.

Hasta hace poco, el agotamiento de Star Wars se podía sentir en el ambiente, pero entonces, en el momento más preciso y cuando más se le necesitaba, apareció The Mandalorian para salvarla y hacernos recuperar la pasión y la ilusión por el futuro de la saga. Lo que no lograron las tres nuevas películas estrenadas en cines lo han conseguido dos temporadas de la primera serie de acción real de Star Wars en Disney+: unir a sus fans y ponerlos de acuerdo en que The Mandalorian es lo mejor que le podía pasar a la saga, un nuevo punto de partida y referencia para seguir construyendo el futuro de su vasto universo. En otras palabras, su “nueva esperanza”.

© 2020 Lucasfilm Ltd. & TM. All Rights Reserved.
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Star Wars: El despertar de la Fuerza llegaba a los cines en diciembre de 2015. Después de las precuelas de George Lucas (que nunca gozaron de una gran reputación, pero ahora parecen revalorizadas), Disney recogía el testigo para continuar la saga fantástica más famosa de todos los tiempos en una nueva trilogía de secuelas que aunarían a los personajes clásicos con las nuevas generaciones de héroes galácticos. Para sorpresa de nadie, la película dirigida por J.J. Abrams fue un éxito masivo y reavivó la pasión por Star Wars alrededor del mundo. La aproximación nostálgica de Abrams en el Episodio VII tuvo sus detractores por parecerse demasiado a la primera entrega original, Una nueva esperanza, pero en general obtuvo un recibimiento muy cálido.

Esto cambió drásticamente con la llegada en 2017 de la segunda película de la nueva trilogía, Los últimos Jedi. El Episodio VIII, dirigido por Rian Johnson, provocó una auténtica “Perturbación en la Fuerza”, dividiendo profundamente a los fans y dando lugar a lo que podemos llamar sin miedo a exagerar una guerra civil en Internet (conste aquí que yo estoy en el bando de los que la defienden a capa y sable láser). El enfoque arriesgado y disruptivo de Johnson deshacía todo lo construido por Abrams y sumía a muchos apasionados de Star Wars en la confusión y la incertidumbre. En la última entrega, El ascenso de Skywalker, Abrams trató de corregir el curso para satisfacer a todo el mundo, pero acabó empeorándolo, con un final embarullado y anticlimático que despidió la saga Skywalker entre abucheos y llantos.

Esto, sumado al fracaso en taquilla de Han Solo: Una historia de Star Wars y la consiguiente cancelación de otros spin-offs en desarrollo, además del anuncio de nueva trilogía con los showrunners de Juego de Tronos, David Benioff y D.B. Weiss, que se acabó descartando tras el desastroso final de la serie de HBO, hizo que Star Wars entrara rápidamente en una época de recesión y desencanto. Los fans necesitaban un descanso antes de adentrarse en otra trilogía y la franquicia necesitaba respirar para que no acabase desvirtuándose del todo.

Pero entonces llegó Disney+. La plataforma exclusiva de streaming de Disney veía la luz en noviembre de 2019 en Estados Unidos (unos meses más tarde, en marzo de 2020, en España), poco antes del estreno de El ascenso de Skywalker y con los fans ya preparados para despedirse y dejar la nueva trilogía atrás. Disney+ irrumpía en el mercado con el poderoso abanico de propiedades de la compañía y con una de las ficciones más esperadas del año como joya de la corona de su (todavía escaso) contenido original, The Mandalorian, la primera serie de acción real del universo Star Wars. El éxito fue instantáneo y la serie recibió el elogio unánime de crítica y público, algo que no había conseguido la reciente trilogía en cines.

La decepción de El ascenso de Skywalker había dejado un erial de chatarra en lo que antes era un lugar bullicioso y fértil. Allí aparecía de la nada un misterioso cazarrecompensas de otra galaxia, con música del Oeste de fondo y dispuesto a salvar la saga para llevarla hacia una nueva era. La era del streaming. Meses después del estreno de la primera temporada, la pandemia de COVID-19 azotaba el mundo, transformando por completo la industria del entretenimiento. Disney, como otros grandes estudios, se volcaron en el streaming. Y ahí es donde Star Wars encontró su salida. La segunda temporada de The Mandalorian, estrenada en octubre de 2020, ha consolidado su enorme éxito, confirmando así lo que ya sabíamos: “Este es el camino”.

©2020 Lucasfilm Ltd. & TM. All Rights Reserved.
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Los responsables de la serie son Jon Favreau, realizador en sintonía con las tecnologías más punteras del cine que tiene en su curriculum títulos como Iron Man y los remakes de El libro de la selva y El Rey León (todas de Disney), y Dave Filoni, un nombre que quizá no suene demasiado al espectador general, pero que significa mucho para los fans de Star Wars. Filoni es el productor de las queridas series animadas Star Wars: The Clone Wars y Star Wars Rebels, y una de las personas que mejor conocen y más aman el universo Star Wars. La experiencia de Favreau y el conocimiento enciclopédico de la saga de Filoni dieron lugar a un proyecto que trasciende el mero producto, una serie que desprende pasión por los cuatro costados y entiende exactamente lo que significa y simboliza esta saga para los fans.

The Mandalorian marcaba una vuelta a lo básico con respecto a lo que acabábamos de ver en los cines, tanto en lo visual como en lo narrativo, recreando la voz y el alma clásica de Star Wars con precisión quirúrgica. “Cuanto más simple, mejor” se convertía en uno de sus lemas principales. Cada episodio funciona como una minipelícula autoconclusiva dentro de una trama central en la que el mandaloriano lleva a cabo una misión llena de giros, aventuras y acción de primera. La fórmula es sencilla, pero muy efectiva, y la audiencia la recibió con los brazos abiertos. Pero además, Favreau y Filoni tenían un as en la manga, un secreto que Disney consiguió guardar bajo llave hasta el estreno, un personaje que haría que The Mandalorian llegase incluso más alto de lo que jamás imaginamos: evidentemente estoy hablando de El Niño, conocido popularmente como Baby Yoda.

Baby Yoda fue el fenómeno de las navidades pasadas (también en España incluso antes de la llegada de Disney+) y este año ha vuelto a serlo. El personaje causa verdadera sensación y se ha erigido como la nueva gallina de los huevos de oro de Lucasfilm y Disney, engrasando a base de bien su ya de por sí enorme maquinaria de mercadotecnia.

En la segunda temporada, la leyenda de Baby Yoda (lo sigo llamando así por si algún lector todavía no ha visto el episodio en el que desvelan su verdadero nombre) ha seguido creciendo, tanto que no se ha librado de las críticas de quienes opinan que la serie se centra demasiado en él. De hecho, este año hasta se ha enfrentado a alguna que otra polémica por acusación de genocidio tras un comentadísimo capítulo en el que se comía los huevos de una especie en peligro de extinción (de locos). Pero controversias aparte, está claro que Baby Yoda es un éxito y uno de los factores principales por los que cada semana nos plantamos delante del televisor (o dispositivo de preferencia) a ver qué sorpresas nos depara la serie y con qué monerías nos deleitará El Niño.

©2020 Lucasfilm Ltd. & TM. All Rights Reserved.
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The Mandalorian ha devuelto la fe a los fans de Star Wars que la habían perdido, ha recuperado la esencia original de la saga y ha conseguido hacer de los viernes un acontecimiento especial más allá de lo especial que es ya de por sí que empiece el fin de semana. En esta segunda temporada, el impacto de la serie se ha multiplicado y no hay episodio que no cause sensación o genere uno o varios momentos virales en redes sociales. Salta a la vista que Disney ha puesto toda la carne (y el presupuesto) en el asador con esta serie. Cada capítulo es una superproducción en sí mismo, con factura técnica y efectos a la altura del mayor de los blockbusters de cine, planos de belleza absoluta y escenas de acción para quitarse el sombrero. Una auténtica labor de amor y un impresionante espectáculo épico para hacer justicia a la saga a la que pertenece.

Además, lejos de la saturación digital de las que adolecen muchas superproducciones de cine hoy en día, The Mandalorian ha hallado el perfecto punto medio entre los efectos prácticos y el CGI, entre lo analógico y lo digital, lo viejo y lo nuevo. Favreau y Filoni saben lo importante que es para el fan de Star Wars sentir que los seres que pueblan su universo son reales. De ahí que, como Abrams en El despertar de la Fuerza, vuelvan a recurrir a los animatronics y las marionetas, que se funden con lo último en tecnología digital para resultar en un impecable cóctel visual y artesanal que lleva el inconfundible ADN de Star Wars en cada plano. Para levantarlo cuentan con un grupo de realizadores de lo más diverso entre los que se encuentran Taika Waititi, Bryce Dallas Howard, Rick Famuyiwa, Deborah Chow, Peyton Reed, Carl Weathers y Robert Rodriguez (además de Favreau y Filoni), cineastas con personalidad propia que se han amoldado con soltura a la serie aportando sus estilos sin sacrificar su homogeneidad general.

Pero nada de esto serviría de nada si el espectáculo estuviera vacío, y en este caso, afortunadamente no lo está. Detrás de The Mandalorian hay un cariño enorme por el universo de Star Wars, su historia, sus personajes, su mitología… Favreau y Filoni transmiten ese amor en todos los capítulos, consiguiendo que un argumento de lo más simple afecte a sus fans de mil maneras distintas. Ese es el dominio que tienen sobre Star Wars, en especial Filoni, quien en la segunda temporada ha recompensado a los fans de sus series animadas con la aparición de varios personajes que hasta el momento solo existían en ellas (Bo-Katan, Ahsoka Tano…) y que a partir de ahora pasan a formar parte oficial del canon en acción real de la saga. Se puede ver claramente que hay un plan establecido, algo que por desgracia no se podía decir de las últimas películas

En este sentido, The Mandalorian está cada vez más estrechamente conectada con el pasado de la saga, de ahí que la segunda temporada arranque con la apoteósica aparición de Boba Fett, uno de los personajes más míticos de los films originales y uno de los puentes que se están trazando tanto con la trilogía original como con las precuelas. Su presencia en la serie es todo un regalo para los seguidores de Star Wars, así como tantos otros guiños, referencias y cameos que semana tras semana van aumentando la expectación por el siguiente capítulo. La sensación de que algo grande nos espera siempre a la vuelta de la esquina es uno de los motores principales de la serie y una de las razones por las que estamos tan involucrados con ella. Por eso recuperar la emisión semanal ha sido uno de los mayores aciertos de Disney+. De esta manera pasamos más tiempo con ella y la serie puede jugar la baza de la expectación y la sorpresa, algo que por ahora le está yendo muy bien.

Ahora bien, The Mandalorian no se ha librado de críticas. Los hay que opinan que la serie recurre demasiadas veces al mismo esquema narrativo episódico, con misiones muy parecidas: Mando liberando a un pueblo de una amenaza, ayudando a un viejo amigo o aliándose con un enemigo en una misión a cambio de algo que necesita para continuar su propio viaje para devolver a Baby Yoda a los de su especie. Pero los que la acusan de caer en el “relleno” no tienen en cuenta algo importante: esa es precisamente la esencia de la serie. The Mandalorian es un homenaje a los viejos seriales y al western, es así a propósito, y aceptar esta condición forma parte del pacto que el espectador debe hacer con ella. Por otro lado, algunas de estas críticas también son un síntoma de lo mal que nos ha acostumbrado Netflix con sus temporadas completas de golpe. Con el streaming y la afluencia de contenidos, se está perdiendo la paciencia por la televisión serial de toda la vida y The Mandalorian nos pide justo eso, paciencia, que nos relajemos y disfrutemos del viaje, porque eso es lo más importante.

Con el rumbo recuperado después de varios años de tumulto creativo, Lucasfilm ya parece tener claro lo que viene después. El hastío provocado por las últimas películas de Star Wars y el éxito sin precedentes de The Mandalorian marcan el camino para la compañía de Kathleen Kennedy, que ya tiene avanzadas en producción la esperadísima miniserie sobre Obi-Wan Kenobi protagonizada por Ewan McGregor y un spin-off del spin-off Rogue One: Una historia de Star Wars en forma de serie centrada en Cassian Andor (Diego Luna), titulada simplemente Andor, ambas para Disney+. Proyectos a los que se suman nuevos títulos que prometen mucho.

©2020 Lucasfilm Ltd. & TM. All Rights Reserved.
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A pesar del frenazo y cambio de itinerario que provocó el fracaso de Han Solo y la debacle de la nueva trilogía, detenerse nunca estuvo en los planes de Disney. Star Wars se seguirá expandiendo en los próximos años más allá de The Mandalorian y las series previamente anunciadas con nuevos proyectos galácticos que Disney desveló en el Disney Investor Day, evento en el que la compañía presenta sus novedades a los inversores para los próximos años y que ha llegado cargado de bombazos. Entre ellos, dos nuevas películas (en un principio independientes) dirigidas respectivamente por Taika Waititi (Thor: Ragnarok) y Patty Jenkins (Wonder Woman), la confirmación de la serie de Obi-Wan Kenobi con Ewan McGregor y el regreso de Hayden Christensen como Darth Vader, el anuncio de una serie limitada de Lando Calrissian y finalmente, dos spin-offs de The Mandalorian, Rangers of the Republic y Ahsoka, este último centrado en el popular personaje que ha interpretado Rosario Dawson en la segunda temporada de la serie. Ambos spin-offs se desarrollarán en la continuidad de The Mandalorian, con lo que Disney seguirá extendiendo su universo propio mientras la saga continúa explorando la galaxia en otros puntos de su cronología con otras series y películas.

Es decir, el estudio ha tomado la serie protagonizada por Pedro Pascal como nuevo punto de inflexión a partir del cual orientar la franquicia, con más énfasis en las series para seguir su modelo y menos foco (por ahora) en las películas. The Mandalorian está funcionando tan bien que es lógico que quieran más. Resulta muy sintomático de esta nueva visión que durante la presentación del Investor Day no se anunciara la nueva trilogía en la que estaba trabajando Rian Johnson (los fans la dan por descartada, aunque no hay nada oficial) o alguna otra. La pandemia, la expansión de Disney+, el fiasco de Han Solo y desilusión de la última trilogía han propiciado que las series sean ahora mismo la prioridad de Star Wars.

Y si los fans de Star Wars reciben todas estas noticias con entusiasmo es en gran medida gracias a lo conseguido por The Mandalorian, una serie que ha encontrado el éxito más que por la escala y la envergadura de su producción (que también), gracias sobre todo a sus personajes y al cariño con el que está hecha. Porque puestos a analizar su historia, no es ninguna maravilla, pero sí es eficaz, precisa y se ha beneficiado de una conjunción de elementos idónea, además de un panorama audiovisual y mundial que ha acabado remando a su favor.

The Mandalorian representa la desembocadura de cuatro décadas de historia, pero a la vez es un nuevo comienzo. Simboliza la mirada al pasado mientras se está pensando en el futuro. Con ella volvemos a sentir el asombro que nos recorría la piel cuando veíamos la saga original, la emoción de conocer a sus personajes y de verlos de nuevo con el tiempo, de descubrir los rincones de su galaxia y saber que estás formando parte de algo muy grande; una conexión que se ha restablecido gracias a que detrás del proyecto hay personas que entienden muy bien su universo y saben exactamente cómo desarrollarlo, cuidarlo y conectarlo para hacer felices a los fans.

Y todo esto lo han conseguido partiendo de una idea tremendamente simple: las aventuras de un cowboy espacial y un bebé. Esta combinación ganadora ha hecho que recuperemos la conexión con Star Wars y nos olvidemos del agotador debate que provocaron las recientes entregas cinematográficas; una trilogía que recaudó mucho dinero y nos dio buenos momentos, sí, pero acabó perdiendo el control y estrellándose en una montaña de su propia ambición. Con The Mandalorian, Star Wars remonta el vuelo y apunta de nuevo a las estrellas.

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