Whitney Houston y la versión de la Cenicienta olvidada en los 90

Cine 54
·4 min de lectura

Con el inmenso repertorio de contenido audiovisual que alberga la casa del ratón en su biblioteca histórica resulta comprensible que todavía existan muchas ausencias en el catálogo de Disney+. Y una de las más notables es la versión negra y musical de La Cenicienta de 1997, Rodgers & Hammerstein's Cinderella, con Brandy como la princesa protagonista y Whitney Houston como el Hada Madrina.

Nadie sabe muy bien por qué no está incluida en el servicio online desde su lanzamiento dada su relevancia en la lucha por la diversidad racial, pero ya era hora. La Cenicienta más diversa de la casa del ratón llega próximamente a la plataforma.

Cenicienta (Disney)
Cenicienta (Disney)

Es probable que esta película haya pasado al olvido para algunos o incluso no llegara siquiera a ser conocida por otros, pero lo cierto es que constituyó todo un éxito a finales de los 90, tanto a nivel de audiencias como social. La historia de este proyecto se remonta al año 1993, cuando Whitney Houston propuso a sus productores protagonizar una nueva versión de Cenicienta tras el éxito de la adaptación televisiva del musical Gypsy. En ese momento surgió la idea de readaptar el clásico de 1950 pero apostando por la diversidad racial en su reparto, queriendo mostrar así cómo la sociedad y la representación en el audiovisual había evolucionado.

Aunque Houston iba a protagonizar inicialmente la película, los retrasos que sufrió el proyecto hicieron que finalmente confiara dicho rol en Brandy Norwood (escogida personalmente por Whitney), la también cantante que alcanzó el éxito a principios de los 90 y que había tenido varios papeles en series como Thea o Moesha. De esta forma, la intérprete de I Wanna Dance With Somebody pasó a acompañar a Norwood como el Hada Madrina.

Rodgers & Hammerstein's Cinderella fue emitida por primera vez en el canal estadounidense ABC con la intención de relanzar la serie antológica The Wonderful World of Disney, que por aquellos años también contó con otros títulos como Ruby Bridges o La hacedora de milagros. Tuvo un elevado presupuesto de 12 millones de dólares, una cifra bastante inusual para una producción televisiva, pero consiguió compensarlo tras obtener más de 60 millones de espectadores en su debut y convertirse en uno de los musicales televisivos más vistos hasta ese momento. El éxito televisivo fue tal que menos de un año más tarde llegaba al Home Video consiguiendo el récord a la TV-Movie más vendida hasta aquel entonces.

Por qué terminó perdiendo su relevancia y pasando al olvido es todo un misterio. Si bien tuvo críticas tibias, esta versión contaba con Whitney Houston en la cúspide de su carrera, tanto en la musical como en la cinematográfica con películas como El guardaespaldas (1992), Esperando un respiro (1995) y La mujer del predicador (1996), además de contar con secuencias musicales pegadizas y con Brandy como imán para las generaciones más jóvenes. Probablemente no ayudó que al mismo tiempo que llegaba a las estanterías de los videoclubs se estrenaba la versión de la misma princesa de Drew Barrymore, titulada en España Por siempre jamás con una mejor aceptación de la crítica y la taquilla.

De esta manera, el público y el cine fue dejándola en el olvido, quedando tan relegada que pocos la recuerdan o conocen su existencia. Una realidad que resulta aun más curiosa cuando tenemos en cuenta los llamamiento a la diversidad racial en el cine que han cobrado fuerza en los últimos años en Hollywood.

Esta versión de Cenicienta era un ejemplo perfecto de uno de esos intentos previos al movimiento actual... Además de una princesa y hada negras, ¡el príncipe era asiático!

Fue dirigida por Robert Iscove, director de series antológicas como Hitchcock presenta, Cuentos de las estrellas o películas como la adaptación de The Flash de los años 80. Además, fue uno de los primeros trabajos del director Rob Marshall, quien trabajó en las coreografías de la película antes de debutar como cineasta con la adaptación televisiva de Anne en 1999.

Los espectadores ahora podrán revivir o descubrir por primera vez esta adaptación olvidada durante más de veinte años que fue el proyecto soñado de la fallecida Whitney Houston. Llega a Disney+ el próximo 12 de febrero.

Más historias que te pueden interesar: