'La dama y el vagabundo' hoy es un clásico, pero hace 65 años fue destrozada por la crítica

Hace 65 años, un 22 de junio de 1955, los estudios Walt Disney estrenaba su decimoquinto largometraje animado -y el siguiente después del éxito de Peter Pan (1953)- que pasaría a la historia como uno de sus mayores clásicos, La dama y el vagabundo. Una película que estuvo más de una década en desarrollo y que enamoró a generaciones con el romance entre una perrita de clase alta y un perro aventurero de la calle, y sus espaguetis con albóndigas.

(© 1955 - Walt Disney Studios. All rights reserved.)

En la actualidad, es una de las películas que incluye una advertencia por “contener connotaciones desactualizadas” en la plataforma de Disney+ -sobre todo por los gatos siameses que representaban el estereotipo del villano asiático del cine-, pero nadie puede negar la influencia que tuvo La dama y el vagabundo en la infancia de muchas generaciones. ¿O quién no soñó con tener una perrita como Reina cuando era niño? ¿O quién no recordó (incluso imitó) la escena de los espaguetis en alguna ocasión ante un plato de albóndigas?

Sin embargo, esa película que pasó a la historia como uno de los clásicos más tiernos del gigante de la animación e hizo una taquilla abismal a mediados de los 50s, no gustó a los críticos por igual, sino que fue vapuleada por algunos especialistas.

La idea de La dama y el vagabundo comenzó en 1937 cuando al artista del estudio Joe Grant notó cómo se comportaba su perra de la raza English Springer Spaniel -que también se llamaba Lady (Dama)- al ser “reemplazada” por la llegada de su hijo. A Disney le gustaron los dibujos y comenzaron a crear una base para la historia que estuvieron desarrollando durante muchos años. Al final, al mandamás no le convencía que la trama se centrara tanto en la dulzura de Lady y se le ocurrió que podían ponerle un interés amoroso cínico, como el que había leído en el cuento de Ward Greene, Happy Dan, the cynical dog, publicado en la revista Cosmopolitan en 1945 (Disney compró los derechos del cuento para usarlo de base para el personaje de Golfo). Joe Grant dejó el estudio en 1949, y Disney siguió adelante con su equipo dándole forma y, al estrenarla, no incluyó el nombre de Grant en los créditos finales.

Al tratarse de animación tradicional a mano, el proyecto llevó un largo tiempo. Los dibujantes estudiaron los movimientos de perros de diferentes razas -así como habían hecho con los ciervos de Bambi- y fue un desafío de palabras mayores para todo el equipo, dado que fue el primer largometraje animado del estudio que rodaron en CinemaScope. Esto dio más de un quebradero de cabeza a los animadores dado que el escenario era más grande, obligándoles a recurrir a menos primeros planos y esparcir los personajes en el espacio (por eso vemos tantas escenas de la banda callejera). Tuvieron que reinventar toda la técnica que habían desarrollado en los últimos años para luego hacer una segunda versión que recortaba las esquinas y laterales para ajustarla al ratio anterior. ¿Por qué? Porque Disney se dio cuenta antes del estreno que pocos cines podían proyectar en CinemaScope.

Walt Disney incluso estuvo a punto de eliminar la famosa escena de los espaguettis porque no le convencía. Creía que no sería romántico ver a dos perros comiendo el plato y que se vería “tonto”. Pero tras ver los dibujos del animador Frank Thomas, enseguida cambió de idea.

Les cuento todo esto para que tengan en cuenta la magnitud del trabajo que hubo detrás y que hicieron que, 65 años después, La dama y el vagabundo siga siendo uno de los clásicos animados más recordados del cine. Sin embargo, como les comentaba al principio, parte de la crítica especializada no la vio con tan buenos ojos. Así como sucediera con El Resplandor hace 40 años y que luego se convirtió en una de las obras maestras del terror psicológico, parte de la crítica no estuvo de su parte. ¿Qué dijeron de ella?

Pues dos de los medios más respetados por entonces no tuvieron reparos en atacar la obra animada con críticas rotundas. Por un lado, el crítico de The New York Times escribió que “el trabajo de los artistas estaba por debajo de la media”, criticando que el nuevo formato hacía más visible “los defectos”. Incluso sentenciaba que “no era lo mejor que Disney había hecho en su línea de historias de fantasía” y que no era más que “una historia tímidamente romántica, pero hecha con animales”.

Mientras que el especialista de la revista Time dijo que “los cinéfilos estarían más sorprendidos que decepcionados al ver que [en esta ocasión] la combinación de sentimentalismo pegajoso y horror absoluto que fue rentable para Disney anteriormente, esta vez no funcionaba”.

Por su parte, The New Yorker escribió que la historia se manejó "con un sentimentalismo que Albert Payson Terhune podría haber encontrado excesivo", refiriéndose al autor de novelas sobre perros (sobre todo de collies), añadiendo que encontraba a los personajes principales poco atractivos. Este crítico también atacó el nuevo formato de CinemaScope, diciendo que "daba a [los perros] las dimensiones de los hipopótamos". Mientras que Variety publicó una opinión más favorable, también incluía una crítica a la escena en que Golfo mata a una rata para proteger a Reina, calificándola de “terror” y preguntándose si “¿Esto es para niños?” (Disney.go.com).

Sin embargo, los hubo más benevolentes que vieron la película como un producto infantil siendo “una delicia para niños y adultos” (como escribió Variety) o “una fantasía encantadora enriquecida con música y conversaciones extrañas entre personajes caninos” (Los Angeles Times).

Una vez más, resulta curioso comparar las opiniones de la época con el efecto de la película con el paso del tiempo, llevándonos a la conclusión de que a veces, solo porque una película no tenga un impacto cultural inmediato, no significa que no logre ser apreciada por el ojo del cinéfilo moderno. Es lo que pasó con clásicos como Psicosis o El Resplandor que provocaron el rechazo de muchos críticos, solo para coronarse como dos obras maestras.

En este caso, el CinemaScope era una técnica nueva que tenía sus detractores, probablemente entre los cinéfilos más tradicionalistas. Algo parecido a lo que sucedió hace unos años con la llegada masiva del 3D tras el éxito de Avatar (2010) que, de repente, hizo que decenas de largometrajes se editaran con la técnica aunque no habían sido rodados con dicha intención, dando como resultado desastres visuales y el inicio del rechazo al 3D entre parte de la crítica y el público. Por ejemplo, fue uno de los motivos detrás del tremendo batacazo de John Carter (2012), ¿quizás también encuentre a su público con el paso del tiempo?

En resumen, como solemos ver hoy en día, el público hizo oídos sordos a las malas críticas y corrió a los cines a ver la historia de amor entre los perritos de Disney. Ya desde su estreno, hace 65 años, la película obtuvo los resultados más altos en la historia del estudio desde Blancanieves y los siete enanitos. La cinta, que tuvo un presupuesto de $4/3,5€ millones, se reestrenó en cuatro ocasiones antes de la llegada del VHS alcanzado una recaudación global de $187/164€ millones mientras que, con el paso del tiempo, fue ganando el sinónimo de clásico y su escena romántica de los espaguetis ya es un icono de la historia del cine americano.

La película actualmente está disponible en el servicio streaming de Disney+, junto al remake en acción real estrenado directamente en la plataforma.

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