Los diseños de Balenciaga y Azzedine Alaïa "dialogan" en el Museo de Getaria

Agencia EFE
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Getaria (Gipuzkoa), 30 abr (EFE).- Los diseños de Cristóbal Balenciaga y Azzedine Alaïa "dialogan" desde hoy en el Museo Balenciaga de Getaria en una importante exposición que refleja a través de cien piezas las "inesperadas coincidencias" entre dos grandes figuras de la moda, inmunes a las tendencias de la industria.

La muestra, "Alaïa y Balenciaga. Escultores de la forma", ocupa seis salas expositivas del museo guipuzcoano, cuya colección permanente ha sido retirada para poder exhibir estas cien creaciones, pertenecientes a los fondos de la Fundación Azzedine Alaïa de París.

La pandemia de covid-19 obligó a posponer esta exposición, inicialmente prevista para el verano pasado, que finalmente ha podido ser inaugurada este viernes en un acto en el que han intervenido su comisario, el francés Olivier Saillard, la directora del museo, Miren Vives, el consejero de Cultura, Bingen Zupiria, y el diputado foral del mismo área, Harkaitz Millán.

La muestra pone en perspectiva las creaciones del modisto guipuzcoano Cristóbal Balenciaga (1895-1972) y del tunecino Alaïa (1935-2017) siguiendo los deseos de Hubert de Givenchy, quien poco antes de morir, en marzo de 2018, pidió al equipo del comisario francés que revisara los puntos en común entre ambos diseñadores.

Gyvenchy falleció poco después de aquel encuentro pero la exposición salió adelante, primero en París, y ahora en Getaria, donde ha sido ampliada con más creaciones, muchas de ellas inéditas, ha explicado su comisario.

La muestra ha sido articulada como un "diálogo" entre los diseños de dos creadores que compartieron una visión arquitectónica de la moda y que huyeron de las normas que imponía la industria.

Los dos "couturiers" comparten un equilibrio perfecto de medidas y volúmenes, una inclinación por los colores sutiles y los negros suntuosos, una arquitectura superior en sus abrigos y una búsqueda incesante para invisibilizar las costuras.

Piezas de sastrería, cóctel y noche se exhiben en las vitrinas del museo de Getaria, que por primera vez muestra los diseños de otro modisto, quien fue además un ávido coleccionista de moda.

La afición de Alaïa por atesorar valiosos diseños comenzó precisamente en 1968, cuando Cristóbal Balenciaga cerró su salón de París, y la que fuera su mano derecha, Mademoiselle Renée, llamó a un joven diseñador tunecino cuyo nombre pasaba de boca en boca de la cada vez más desamparada clientela de alta costura en París.

Alaïa fue invitado a recuperar los tejidos que Balenciaga dejaba sin usar, así como una serie de piezas y al verlas constató el valor de los diseños de este guipuzcoano universal.

Al final de su vida, junto a las creaciones de otros muchos diseñadores, Alaïa había adquirido 500 prendas de Balenciaga, de las cuales 48 están en Getaria -22 inéditas-.

El Museo Balenciaga conmemora su décimo aniversario con este paralelismo que refleja también hermosas diferencias entre un Azzedine Alaïa, mentor de modelos como Naomi Campbell y más cercano al cuerpo femenino y un Balenciaga que jugaba con los volúmenes precisamente alejándose de él.

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