La infancia terrorífica que inspiró la historia de 'El sexto sentido'

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Por Alberto Cano.- No puede negarse que M. Night Shyamalan ha tenido una carrera muy variada como cineasta. Entre sus trabajos encontramos comedias como Los primeros amigos, fábulas fantásticas como La joven del agua, adaptaciones de animes como Airbender: El último guerrero o cintas de ciencia-ficción como After Earth, pero si hay un género que ha definido su trayectoria ese ha sido el thriller de terror.

Fue en 1999 cuando se convirtió en un maestro indiscutible del horror y la intriga con El sexto sentido, película que no solo fue un incontestable éxito en taquilla recaudando 672,8 millones de dólares en todo el mundo, sino que redefinió por completo los esquemas del terror y sentó un precedente imitado en infinidad de veces en los años posteriores. Con semejante éxito no fue ninguna sorpresa que Shyamalan se convirtiera en una eminencia en la industria, en uno de los directores más cotizados y admirados de Hollywood y pasando a dirigir otros grandes proyectos como El protegido, Señales o El bosque, pero lo que pocos saben es que el cineasta debe semejante éxito a vivir un episodio terrorífico.

Póster de El sexto sentido (Touchstone Pictures)
Póster de El sexto sentido (Touchstone Pictures)

Para conocer esta historia debemos echar un vistazo a los extras del DVD de El sexto sentido, donde, en una pieza de vídeo, Shyamalan analiza las influencias de su carrera y habla de un pasado traumático como punto de partida de este thriller de terror que lo llevó a lo más alto

Mientras reconoce que sus dos primeras películas, Praying With Anger y Los primeros amigos, estuvieron influenciadas por su identidad como indio y por su experiencia como estudiante en una escuela católica, El sexto sentido lo estuvo por todos los temores a los que se enfrentó cuando era niño.

“En cada película quieres contar un poco sobre quién eres, una parte de tu vida”, declaraba Shyamalan. “Mi primera película fue sobre ir a la India y aprender sobre mi herencia y la segunda fue sobre mi experiencia en la escuela católica 10 años después. Esta fue sobre tener miedo en mi infancia todo el tiempo. Me decía: “No salgas de ahí, no vayas a la habitación, no bajes las escaleras, eso es terrorífico,…”. Todo realmente me asustaba. Yo era un niño muy tímido y el miedo a lo que hay en la otra habitación o al final del pasillo daba terror”.

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De hecho, en esta intervención Shyamalan pone el ejemplo de cómo el prólogo de El sexto sentido estuvo inspirado por un terrorífico suceso que vivió cuando era pequeño, en una escalofriante fotografía que le enseñó su padre cuando un día al llegar a casa con su familia se encontró con la puerta de su casa abierta.

“Este es un ejemplo de lo que considero miedo. Un día fui con mi familia al centro comercial, llegamos a casa, estacionamos en el camino de entrada y la puerta principal estaba abierta. Es de noche y el coche se detiene y todo el mundo está en silencio y yo digo "¿qué?"”, comenzaba explicando el director. 

“Probablemente tenía como 12 o 13 años y las puertas delanteras estaban abiertas de par en par. Mi padre actuó como si alguien hubiera entrado en la casa. Todos estábamos en silencio y él, por alguna razón, entra en casa como si fuera Rambo o algo así. Pero él entra y yo estaba muerto de miedo. Tenía mucho miedo”, continuaba relatando.

Shyamalan finalmente explica que la puerta estaba abierta porque su perro se quedó atascado y esta acabó abriéndose por el viento, pero su padre en vez de darle esta explicación aprovechó para meter miedo a su hijo, le enseñó una foto de una persona terrorífica y le engañó diciéndole que se trataba de alguien que le estaba esperando sentado junto a su cama. El director admite que esa imagen le torturó durante mucho tiempo, siendo su clara inspiración para diseñar el comienzo de El sexto sentido.

“Sale y dice que no había nadie allí, solo Adam que se quedó atascado en la puerta y esta se abrió con el viento. Pero él dijo “wow, ¿sabes qué fue realmente aterrador? ‘Acabo de recibir esta foto de una persona loca sentada en el borde de la cama esperándome’. Tuve pesadillas para siempre y la escena de Vincent en El sexto sentido fue sobre alguien que vuelve a casa y hay alguien esperándote allí. Ese tipo de imágenes me torturaron por un tiempo”, relataba.

Para los que no lo recuerden, Vincent era uno de los pacientes a los que el Dr. Malcolm Crowe, el personaje principal interpretado por Bruce Willis, había tratado en su pasado. Durante el prólogo veíamos como Malcom regresaba a su casa para disfrutar de una apacible velada con su mujer, momento que se vio interrumpido cuando Vincent, desnudo y armado con una pistola, entra a escondidas en su casa y convierte el romántico momento en una pesadilla al disparar al personaje de Willis. Este era el punto de partida de El sexto sentido, y todos los que hayan visto la película ya sabrá qué consecuencias tiene en el impactante giro final que encumbró a Shyamalan como un maestro del thriller de terror.

Y es que se puede decir que el director debe su éxito a esta terrorífica infancia. De hecho, cuando empezó a alejarse del terror con cintas como El bosque fue cuando crítica y público empezaron a darle la espalda, no recuperando el prestigio hasta que volvió a adentrarse en los traumas infantiles con La visita, otra pesadillesca historia en donde una situación familiar tan cotidiana como la visita a la casa de la abuela acaba convertida en un traumático calvario para sus jóvenes protagonistas. Claramente también influenciada por las imágenes infantiles que mantiene, como la cantidad de maquillaje que se ponía su abuela y la dentadura postiza que su abuelo se ponía y quitaba delante de él (geeksofdoom).

Y es que parece que en estos terroríficos traumas personales el director encuentra la fórmula perfecta para cautivar el público, puesto que tras los fracasos de blockbusters como Airbender y After Earth el director obtuvo casi 100 millones de dólares en taquilla con La visita, una cinta que solo le costó 5 millones, le dejó altos beneficios y fue clave para volver a abordar otro tipo de historias como Múltiple o Glass (Cristal).

Shyamalan siempre se dejó influenciar por su vida a la hora de contar sus historias, como fue el caso de Señales, tratando temas como la fe y la paternidad, así como el miedo a la vejez y el paso del tiempo que ratrata en La visita y su nueva película.

Y es que el cineasta regresa a los cines con Tiempo, una película que también se presenta como una historia de pesadilla. En ella nos cuenta cómo una familia ve convertida sus paradisiacas vacaciones en un completo infierno tras descubrir que el lugar donde se encuentran les está haciendo envejecer en cuestión de segundos. Las críticas han sido bastante divisivas, como bien se puede comprobar en el bajo 55% de reseñas positivas que ha obtenido en webs como Rotten Tomatoes, aunque la gran mayoría de reacciones previas que se leyeron en las redes sociales aseguraron que se trata de una nueva obra maestra del director.

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