Dinero en helicóptero: el plan de emergencia que pondría de acuerdo a Trump y la Fed

La expresión “dinero en helicóptero” fue empleada por el expresidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, durante la crisis financiera de 2008 para hablar de los estímulos económicos que necesitaba la economía que, en ese caso, se refería a imprimir más dinero. Foto: Getty Images.

Pasarán meses antes de que comprendamos el daño económico causado por el COVID-19, pero los expertos ya consideran el peor escenario y reflexionan sobre el tipo de medidas políticas que pueden ser necesarias para cambiar las cosas.

El veterano estratega de Wall Street, Ed Yardeni, de Yardeni Research, plantea una opción muy polémica: “dinero en helicóptero”.

“El expresidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, sugirió hace muchos años que si las cosas se ponían realmente mal, siempre está la opción del dinero en helicóptero”, dijo Yardeni el martes en The Final Round de Yahoo Finance. “En realidad, el dinero en helicóptero sería algo en lo que Trump y Powell [actual presidente de la Reserva Federal] podrían estar de acuerdo, porque el presidente quiere bajadas de impuestos. Y si las bajadas de impuestos se pagan con una política monetaria muy relajada, adivina qué: dinero en helicóptero”.

La expresión “dinero en helicóptero” fue empleada por primera vez por el economista Milton Friedman en 1969 como un experimento psicológico consistente en lanzar dinero en efectivo desde un helicóptero sobre una comunidad dada.

El expresidente de la Reserva Federal, Bernanke, se refirió a este concepto más tarde, en un discurso de 2002. Luego Bernanke habló de tener una política monetaria flexible (imprimiendo dinero) para financiar una política de estímulo fiscal, que podría plasmarse en forma de bajadas de impuestos o del gasto público. Extracto de su discurso:

Una bajada de impuestos de amplio espectro, por ejemplo, ajustada por un programa de operaciones de compra de mercad abierto para aliviar cualquier tendencia posible de aumento de las tasas de interés, seguramente estimularía con eficacia el consumo y, por tanto, los precios. Incluso si en los hogares se decidiera no aumentar el consumo y en lugar de eso reequilibraran sus carteras de inversión con dinero adicional para adquirir activos reales y financieros, el aumento resultante en el valor de los activos reduciría el costo de capital y mejoraría las posiciones del balance de potenciales prestatarios. Una bajada de impuestos financiada con dinero equivale esencialmente al famoso “lanzamiento de dinero en helicóptero” de Milton Friedman.

Ahora bien, no cuesta nada imaginar el tipo de reacción violenta que se produciría si se dejara flotar en el aire esa idea a día de hoy. Y eso, a su vez, es la razón por la que podría ser increíblemente difícil de poner en práctica.

“Para lograr una política de lanzar dinero en helicóptero, primero se tienen que coordinar las respuestas de un gobierno y del banco central independiente”, escribió Tomas Hirst para el Foto Económico Mundial. “Aunque en teoría esto no presenta muchas barreras, a la práctica, rara vez ambos operan sin crear problemas mutuos y, con frecuencia, operan con propósitos que se entrecruzan”.

Ben Bernanke habla en el Despacho Oval de la Casa Blanca después de que Bush lo nombrara para hacerse cargo de la Reserva Federal tras el retiro de Alan Greenspan, en Washington, el lunes, 24 de octubre de 2005 (AP Photo / J. Scott Applewhite).

Es difícil imaginar un escenario en el que la Reserva Federal y el Tesoro sean capaces de sincronizarse asegurando al mismo tiempo el apoyo de un gobierno de Estados Unidos dividido.

Quizás, una crisis total haría que todo el mundo se coordine.

Para Yardeni, quien ocupó puestos en la Reserva Federal y en el Tesoro, el COVID-19 entra en la lista de pánicos de la historia.

“He llevado un diario de liquidaciones en este mercado alcista y ha habido siete correcciones, incluida esta”, dijo a Yahoo Finance. “En total, he contado lo que llamo 66 ataques de pánico. Este es realmente el peor, porque en el pasado, siempre podemos contar con una política monetaria para salvar la situación”. “En este caso, es muy obvio que los banqueros no pueden hacer nada al respecto de la crisis sanitaria global”, añadió.

El martes, la Reserva Federal anunció un recorte de emergencia de 50 puntos básicos en las tasas. Es la primera vez que hace un recorte desde 2008 en los momentos más crudos de la crisis financiera. Las noticias no indujeron exactamente a tener confianza, razón por la que los expertos insisten en la necesidad de respuestas coordinadas por parte de políticos de todo el mundo.

Por ahora, es probable que solo nos reste esperar y ver hasta que los datos nos digan qué tan grande es el problema que tenemos frente a nosotros.

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Sam Ro