Dinamarca cuenta con una ‘app' controvertida para firmar un contrato de consentimiento sexual

M. J. Arias
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El Parlamento danés aprobó el pasado mes de diciembre una reforma de la ley que establece como delito mantener relaciones sexuales sin un consentimiento expreso. De ahí ha surgido la idea de crear iConsent, una aplicación para el móvil a través de la cual las partes implicadas firman una suerte de contrato que, según explican medios como The Munich Eye e IBT, tiene una vigencia de 24 horas y es revocable.

El consentimiento se expresa a través de la aplicación y tiene validez de 24 horas. (Foto: Getty Images)
El consentimiento se expresa a través de la aplicación y tiene validez de 24 horas. (Foto: Getty Images)

Según explican quienes han tenido acceso a ella, el funcionamiento es relativamente sencillo. Una de las personas introduce en la aplicación el número de teléfono de la otra y esta le manda automáticamente un mensaje solicitándole su consentimiento que debe aceptar antes de proceder a tener relaciones sexuales. De esta manera el consentimiento queda reflejado y registrado.

Sus creadores aseguran que lo que buscan con iConsent es establecer un marco de seguridad tanto para hombres como mujeres a raíz de la nueva ley, que exige el consentimiento explícito en las relaciones sexuales. “Convertir el consentimiento digital en la norma, evitando malos entendidos y abusos”, ese es, en palabras de sus desarrolladores, el fin de la aplicación.

Sin embargo, su idea no ha sido recibida como ellos esperaban y ha generado cierta controversia y polémica. Desde el conocido periódico danés Politiken, uno de sus comentaristas reconocía que al principio pensó que iConsent era algo como una broma, una “reacción sarcástica” a la nueva ley de consentimiento. Hasta que descubrió que no, que era real y pretendidamente serio.

El debate generado gira en parte en torno al valor legal de ese consentimiento. Algunos juristas han puesto en duda su valor como prueba ante un tribunal. Más allá de eso, se han escuchado comentarios de todo tipo sobre iConsent. Según recoge The Munich Eye, las valoraciones van desde “bastante sin sentido” a “una idea terriblemente mala”.

Otros, como el periódico periódico Berlingske, decidieron contar la noticia de su lanzamiento desde la ironía y anunciaron su llegada con un “por fin está aquí, la aplicación que hace que el sexo sea tan poco atractivo como una rueda de prensa sobre el coronavirus".

Quienes se han encargado de la redacción de la nueva ley sobre el consentimiento también se han mostrado reacios ante esa aplicación ya que apuntaba que el objetivo no era el de convertir la relación sexual en un contrato, sino promover que se escuché más y se hable más en favor de la comunicación.

“Es una habilidad leer a los demás sexualmente. Si lo trasladamos a una aplicación, entonces nos estamos privando de algunas de las oportunidades para aprender esa habilidad”, ha manifestado el médico y sexólogo clínico Jesper Bay-Hansen. Por su parte, la directora nacional de Sexo y Sociedad, Lene Stavngaard, ha valorado que “la aplicación definitivamente no es la solución para obtener el consentimiento. Una relación sexual no se trata de un contrato”.

Es más, Stavngaard considera que esta aplicación de consentimiento es un paso atrás y que aborda el tema ese un ‘enfoque profesional’.

El portal feminista Everyday Sexism Project considera que iConsent es “potencialmente peligrosa” porque “da la impresión de que protege, pero ¿qué pasa si te arrepientes y no puedes coger el teléfono y retirar el consentimiento? ¿Qué pasa si la cosa evoluciona hacia una dirección que no quieres?”.

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