¿A qué se debe el goteo constante y repentino de deserciones en Vox?

Dimisiones en los partidos políticos las hay como en cualquier otro ámbito, pero no se puede negar lo llamativo el goteo de salidas que está sufriendo Vox en los últimos meses. Las producidas esta semana en Ceuta no dejan de ser dos más de una larga lista en la que los argumentos que dan quienes abandonan las filas de la formación de ultraderecha liderada por Santiago Abascal se repiten en muchos casos.

Los mensajes racistas leídos en un chat paralelo del partido han sido la gota que ha colmado el vaso de los diputados de Vox en la Asamblea de Ceuta María del Carmen Vázquez y José María Rodríguez, que dejan el partido cargando contra la dirección. (Foto: EFE/Reduan)

Las deserciones de José María Rodríguez y Carmen Vázquez en Ceuta son el resultado de unas desavenencias que vienen de lejos. En sus argumentos ambos han hablado de que los problemas fueron comunicados “a los jefes nacionales”, como recoge El Faro de Ceuta, sin que esto sirviese para nada. Mencionan la desinformación, el hecho de que se tomen decisiones que deberían ser consensuadas como formación pero que no lo son… Vázquez ha llegado a mencionar que ha tenido que soportar algunas situación que no tenía por qué hacerlo. “Algo surrealista, hasta maquiavélico, porque tiene mucha maldad incluso premeditadamente”, ha mencionado.

Aunque la gota que ha colmado el vaso de su paciencia y tolerancia ha sido los mensajes racistas aparecidos en un chat paralelo del partido. Algo que no entienden ni comparten. “La crisis existía en el partido. Qué pintábamos aquí, era asumir políticas y formas de pensar que no interesaban. En vista del recrudecimiento de los temas y las circunstancias no merecía la pena. Cuando la cosa se va desviando tanto… en la asamblea no se hace política, es de choque. Han sido un cúmulo de circunstancias”, ha explicado Rodríguez sobre sus razones.

Ambos han coincidido en señalar a la cúpula del partido como una de las razones de su marcha ya que consideran que se lleva a cabo todo con demasiada “opacidad” y que su forma de actuar no es democrática. Una crítica que no es exclusiva de los dos ya exdiputados de Vox y a la que han hecho referencia otros dimitidos.

La renuncia de Vázquez y Rodríguez llega solo unos días después de la marcha de la diputada autonómica por Almería, Luz Belinda Rodríguez, tras denunciar “acoso laboral”. En su denuncia pública, que como recoge El País interpondría también en comisaría, asegura que llevan tiempo acosándola con acciones com abrirla el correo sin permiso o dejándola "al margen” de iniciativas y decisiones con el objetivo de “invisibilizarla”. Como en el caso de sus compañeros ceutíes, también asegura que puso su situación en conocimiento de la cúpula pero que no solo no le prestaron su apoyo sino que le pidieron que retirase la denuncia.

Y mientras en Ceuta el detonante definitivo fueron los comentarios racistas en un chat, en el caso de Rodríguez entre sus críticas contra el partido de ultraderecha está la discriminación de la mujer en sus filas. “Me echaron fuera, solo hombres, las mujeres somos un cero a la izquierda y parece que solo servimos para hablar de la igualdad”, ha recogido El País.

Estos son los casos más recientes, pero cuando hubo un verdadero aluvión de salidas del partido de Abascal fue en los meses y semanas previos a la elecciones del 10 de noviembre. Entonces, en octubre, en Las Provincias realizaron un recuento que contaba las bajas por decenas. Y los argumentos eran los mismos. Es como si una vez dentro del partido lo que se veía desde fuera y parecía obvio sobre la ideología que marca las directrices de Vox se recrudeciese hasta el punto de hacer que quienes habían apostado por esa línea política decidiesen que era demasiado.

Una de las salidas más sonoras y mediáticas previa a las elecciones lfue a de la única diputada de Vox por Baleares, Malena Contestí, que se marchó dando un verdadero portazo y asegurando sentir “vergüenza de que nos relacionaran con Salvini”. Fue muy dura en sus declaraciones llegando a acusar al partido de “criminalizar a la mujer, de ser homófobo y extremista”.

También se marchó Javier Alcina, presidente en Zamora de la formación, argumentando desavenencias. Y lo mismo en Toledo, donde sus dos representantes, Alberto Romero y Luis Miguel Núñez, abandonaron en septiembre. “Cuando alguien toma una decisión no es solo por una causa exclusiva. Es por una suma de motivos, y uno de ellos pueden ser los cambios a nivel organizativo en Vox Toledo”, dijo Núñez sobre su marcha.

Un mes antes, en agosto, la vicesecretaria de Comunicación en Málaga, Sonia Crespo, dijo que hasta aquí y abandonó. “La situación es insostenible en el partido y así era imposible seguir trabajando. Cuando una empieza a ver cosas que no le gustan, lo ético creo que es dimitir y tratar los motivos en el seno del partido, ya que la dirección nacional está informada”, explicó.

Y por decenas se contaron las marchas en Cáceres, donde Las Provincias indica que se produjeron entre 20 o 30 salidas de militantes. Entre ellos se marchó su coordinador y cuando la comisión gestora se hizo cargo a su presidenta, Magdalena Nevado, le sorprendió que el recibiesen “militantes que cantaban el cara al sol y con la bandera del águila” porque, dijo, “Vox no es eso”.

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