¿Con cubiertos o con las manos? Dime qué marisco vas a comer y te diré cómo hacerlo

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No hay comida que sea mayor sinónimo de lujo que el marisco. Sin embargo, tenerlo sobre la mesa no asegura que la experiencia sea totalmente satisfactoria. Este es uno de los casos en los que hay que tener claro cómo se debe atacar cada una de las piezas y conocer algunas de las reglas en cuanto a orden en el que los debemos comer, maridajes, etc. El restaurante Bodega de los Secretos de Madrid, ubicado en unas bodegas rehabilitadas del s. XVII en pleno centro de la ciudad, nos explica cuáles son las reglas principales para poder disfrutar del marisco, sea del tipo que sea. En su carta, enfocada en cocina mediterránea, encontramos propuestas como unas zamburiñas braseadas al aroma de cítricos. Aquí van sus consejos:

En el caso de que tengamos distintos tipos de marisco, el orden en el que se coman importa. Foto: Getty Creative
En el caso de que tengamos distintos tipos de marisco, el orden en el que se coman importa. Foto: Getty Creative

Si nos encontramos con una mariscada, el orden es importante. En Bodega de los Secretos explican que "en el caso de que nos encontremos con distintos tipos de mariscos, debemos dar prioridad aquellos que se puedan comer crudos, como las ostras, seguidos de los cocidos como las gambas, y por último degustaremos aquellos que estén cocinados de otras formas, como el buey de mar".

Cubiertos, ¿sí o no? En el caso de los pequeños, casi nunca son necesarios. "La mayoría de los mariscos pueden comerse sin ellos", sentencian desde Bodega de los Secretos. "Está socialmente aceptado comer el marisco con las manos, siempre que este lo permita. Por ejemplo, si nos sirven moluscos de un tamaño relativamente pequeño, podemos comerlos en sus conchas". Sin embargo, ha excepciones: en el caso de moluscos como los mejillones, se precisa del uso de tenedores de pescado para poder extraer la carne de manera adecuada.

Las piezas grandes, eso sí, necesitan cubiertos especiales. En el caso de los mariscos de mayor tamaño como la langosta o el bogavante es necesario contar en la mesa con tenazas o cubiertos especiales que nos ayuden a romper las partes más duras. En Bodega de los Secretos explican que "lo ideal es que este tipo de mariscos llegue a la mesa trinchado de la cocina, porque esto nos ayuda a comerlo y aprovechar toda su carne".

Las gambas, mejor con cuchillo y tenedor. Foto: Getty Creative
Las gambas, mejor con cuchillo y tenedor. Foto: Getty Creative

Los langostinos, gambas y cigalas, mejor con cuchillo y tenedor de pescado. Aunque son muchas las personas que deciden pelar gambas con las manos, en Bodega de los Secretos aconsejan "ayudarse de cuchillo y tenedor de pescado, para cortar la cabeza y después retirar la cáscara para sacar los lomos. Esta es sin duda la manera protocolaria de hacerlo". Una pena para los más puristas pues no podrán sorber el jugo de las cabezas, sin duda uno de los mayores placeres cuando se disfruta de este tipo de marisco.

Cuidado con los ruidos. Una cosa es que, en el caso de los mariscos de menos tamaño y los de concha pequeña, esté permitido comer gran parte de los mariscos con la mano, pero debemos prestar especial cuidado a los ruidos. "La manera brusca de sorber los jugos puede generar un ruido molesto que puede llegar a incomodar al resto de comensales".

¿Qué pasa cuando el marisco llega a la mesa? En ese caso hay que prescindir de todo el aparataje de pinzas, tenacillas y demás enseres. Si llega a la mesa pelado y listo para comer con el tenedor de pescado será suficiente para dar buena cuenta de la pieza. No, no hace falta ni la pala ni para trocearlo.

Las toallitas impregnadas, esenciales. En Bodega de los Secretos recomiendan tener siempre a mano toallitas impregnadas de esencia de limón o de otro tipo. El objetivo es neutralizar el olor del marisco y limpiarse las manos en profundidad después de comerlo. Son esenciales, sobre todo, cuando después vienen a la mesa otros platos.

Si el marisco llega ya preparado a la mesa, no tendremos que usar más que el tenedor. Foto: Getty Creative
Si el marisco llega ya preparado a la mesa, no tendremos que usar más que el tenedor. Foto: Getty Creative

¿Qué vino abro con el marisco? Aunque, evidentemente, esta es una cuestión que tiene que ver con el paladar y las preferencias de cada uno, en el restaurante consideran que los vinos blancos son la mejor opción para el acompañamiento. "Lo ideal es que se trate de vinos frescos e intensos. Además, el champán o los vinos espumosos rosados son el maridaje perfecto para los mariscos crudos, como las ostras o las almejas". Y con la bodega lista y teniendo claro cómo se come cada pieza, solo queda disfrutar.

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