¿Digestiones pesadas? Conoce tu organismo y dale lo que necesita

Qué comer y cómo hacerlo para evitar trastornos gástricos

¿Sabías que hay alimentos “amigos” y “enemigos” de la digestión? (Foto: Getty Images)

Millones de personas sufren en mayor o menor medida trastornos gástricos como acidez, reflujos, estreñimiento o gases, ya sea porque digieren mal determinados alimentos, porque no los consumen de la forma más adecuada o porque no tienen buenos hábitos.

“Tener una buena digestión, aunque suene a algo sencillo y habitual, a menudo no lo es; de hecho, es frecuente que uno se acostumbre a tener con cierta frecuencia malas digestiones, y que nos resignemos a aceptarlo como parte de nuestro día a día", explica Cristina Sánchez Mingo, especialista en Medicina Interna del Hospital Quirón de Madrid.

Sin embargo, todos y cada uno de nosotros  podemos evitar los problemas digestivos y lograr que nuestra digestión sea mejor cada día si sabemos más acerca del funcionamiento de los órganos implicados y, sobre todo, si cuidamos todo aquello que “pasa por ellos”.


Si cada vez que comes te duele la tripa, te sientes hinchado, te dan calambres, retortijones y se te ‘agarran’ los nervios al estómago, ¡es hora de hacer algo! Tienes que cambiar de hábitos y escuchar a tu cuerpo.

Aquí tienes algunos consejos para conseguir una digestión perfecta:

• Bebe agua en una cantidad suficiente, no sólo en las comidas, también durante el día.

Introduce la fibra en tu vida.

• Reduce o elimina el alcohol, pues irrita la mucosa bucal pasando por el esófago, el estómago, el hígado y el páncreas, y el intestino.

• Elige bebidas naturales como zumo, batidos o infusiones.

• No fumes, la nicotina también estimula la secreción ácida de la pared gástrica.

No realices comidas muy cuantiosas, mejor reparte la ingesta en cuatro o cinco veces al día, para que al estómago le dé tiempo a procesar y a vaciar.

Quedarse con un poquito de hambre en cada toma es más saludable que comer hasta ‘reventar’. (Foto: Getty Images)

Además de elegir bien lo que comemos, la forma de cocinar los alimentos influye en su posterior digestión. Según cuenta la la Dra. Vidales en su libro “La digestión perfecta”, estas son las mejores técnicas culinarias para facilitar la digestión:

1. Calentar con vapor de agua. La cocción al vapor mantiene los nutrientes y los sabores de los alimentos más que el hervor. 

2. Otro método de cocción es la autococción o el papillote. Para esta técnica no se necesita un recipiente: la comida se encierra en algún material envolvente y después se cocina el paquete, de manera que la humedad queda atrapada en los alimentos. 

Siempre que puedas opta por productos frescos y usa métodos sencillos que conserven sus nutrientes. (Foto: Getty Images)

3. Otra técnica es el salteado o rehogado, con un wok de acero, lo que produce un sabor característico y delicioso. 

4.  La plancha es ideal para cocinar piezas grandes que se quieren hacer «vuelta y vuelta». 

5.  Hervir. Las verduras hervidas se cocinan por contacto directo con el agua a unos 100 °C. La ventaja de hervir es que las verduras se cocinan rápidamente y esto ayuda a conservar la vitamina C y preserva su color verde (cuando lo tienen).

6.  El horno es otra de las opciones más saludables. Los hornos actuales, además, ofrecen múltiples funciones (aire caliente, grill, resistencia superior o inferior, etc.) que te permitirán sacarle el máximo rendimiento.

Asimismo, la experta señala la importancia de saber si eres intolerante a algún alimento (el 45% de la población europea padece alguna intolerancia alimentaria y afecta al doble de mujeres que hombres).  La intolerancia a los alimentos tiene lugar un tiempo después de haber consumido el alimento incompatible. Por tanto, no siempre se detecta una conexión entre determinadas molestias y la intolerancia.

Además, no es lo mismo intolerancia que alergia. La reacción alérgica típica tiene una reacción que aparece inmediatamente después de haber consumido el alimento. Sus efectos son normalmente síntomas bien conocidos, como fuertes reacciones de la piel o hinchazones (por ejemplo, de la lengua), que también identifica correctamente la persona en cuestión como alergia a un alimento.

No te empeñes en seguir tomando aquello que te sienta mal, el especialista te dirá por qué puedes sustituirlo. (Foto: Getty Images) 

La intolerancia al gluten y la enfermedad celíaca pueden provocar otras alteraciones en la digestión. La primera es una intolerancia permanente al gluten que causa lesiones graves en la mucosa del intestino delgado. Tiene un carácter autoinmune y afecta al uno por ciento de la población. Algunos de sus síntomas son diarrea, cefalea, depresión, anemia ferropénica (falta de hierro), dolor abdominal y cansancio.

El anisakis es un parásito que puede causar desde un simple escozor de garganta, hasta un gran dolor intestinal con vómitos y diarrea al invadir las paredes del estómago y el intestino delgado. Para evitar ingerirlo, lo ideal es someter al pescado y al marisco a temperaturas inferiores a -35ºC (durante quince horas) o a -23 ºC.

Y por último está el problema de la lactosa, un azúcar que las enzimas del intestino (lactasas) tienen que descomponer. Esto puede provocar que parte de estas moléculas de proteínas pasen a la sangre y provoquen una inmediata reacción de defensa de nuestro sistema inmune, que se traduce en molestias digestivas leves, graves o incluso en un shock anafiláctico, de tipo alérgico.

Si tienes molestias estomacales permanentes y crees que puede tener relación con alguna de estas intolerancias, acude al especialista para que te haga las pruebas necesarias y así puedas dejar de tomar los alimentos que las ocasionan.

“Conocer tu cuerpo y cocinar de manera sana te ayudará a reforzar tu sistema inmune y prevenir y aliviar enfermedades”, asegura la Dra. Vidales.