Digan lo que digan, el Barça no cree en La Masia

Leo Messi abraza a Riqui Puig tras la participación del segundo en el gol contra el Granada. (Foto Quality Sport Images/Getty Images)

Hace menos de una década, el Barça proclamaba a los cuatro vientos el lema “La Masia no es toca” para entonar orgullosamente su defensa hacia lo que consideraba una de las grandes ramas de su discurso identitario: la cantera.

La Masia como símbolo de superioridad hacia el resto, como forma de diferenciarse a través de un camino iniciado por Johan Cruyff donde los futbolistas concebidos en casa no tenían nada que envidiar a los de fuera por su conocimiento del modelo de juego. Años después, el Barça sigue mercantilizando una imagen, pero ya no cree más en su joya de la corona.

Con las salidas de Carles Pérez, Carles Aleñá y la presencia residual de Riqui Puig, la directiva demuestra que, independientemente del entrenador que se siente en el banquillo del Camp Nou, no existe un plan definido ni un camino trazado para que los jóvenes talentos asciendan al primer equipo. Con ello, tan solo Ansu Fati suma minutos regularmente por las carencias estructurales de desborde y velocidad que presenta el primer equipo.

Un hecho que choca frontalmente con un discurso pro-cantera basado íntegramente en recordar al público el peso que tuvo la La Masia en el pasado y que, al parecer, funciona a la perfección para proyectar una imagen económicamente muy productiva, pero que no se ajusta a la realidad. El Barça compra y vende el discurso, comercia y compra el relato de Cruyff, pero no cree en él.

En este sentido, cada vez es más habitual observar a los jóvenes azulgranas volar del nido con la intención de encontrar contextos competitivos donde les brinden los minutos y la confianza necesarios para demostrar su valía. Y es absolutamente normal, se sienten preparados para dar un paso más en su carrera pese a que no crean en ellos en su propia casa.

Por otra parte, Quique Setién, quien había aterrizado en la entidad azulgrana pregonando su simpatía y confianza hasta la cantera, empezó apostando por Riqui Puig, pero hasta el momento sus buenas intenciones no han ido acompañadas de más minutos a otros hombres del filial. Sin embargo, si bien el técnico cántabro no ha podido detener la cesión de Carles Pérez al conjunto italiano, el público debe otorgarle el beneficio de la duda por el poco tiempo que lleva en el club.

Por último, cabe resaltar que ahora se abre una nueva etapa para el club azulgrana. Una oportunidad de la mano de Quique Setién, admirador del método de trabajo de La Masia y enamorado del método de Johan Cruyff. Probablemente, la última opción para que una directiva que ha denostado e infravalorado a su cantera vuelva a enganchar a su afición justo antes de afrontar elecciones para la presidencia en el próximo año 2021.


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