Difícil que baje la inflación: se viene un fenomenal aumento del gasto público y más déficit

Ya sabemos que hay inflación, el tema es si habrá políticas que impliquen una reducción futura. Sabemos que hay un elevado déficit que no podemos financiar y que el Banco Central está en delicada situación. También sabemos que tenemos una descomunal deuda, que aumenta día a día a pesar de los impuestos más elevados de la historia. En este contexto, ¿qué podemos esperar para los próximos meses, de acuerdo al Presupuesto 2023 enviado al Congreso?

El Presupuesto de la Nación es una autorización de gastos y una estimación de ingresos. Si los ingresos no alcanzan, no hay obligación de cumplir con los gastos. Si los ingresos exceden, entonces el Poder Ejecutivo puede disponer de esos ingresos discrecionalmente. Lo lógico, en un país con déficit, sería gastar lo previsto y, si hubiera excedente, no gastar más sino ir reduciendo déficit y –ojalá- reducir deuda. No está claro que sea eso lo previsto en el Presupuesto. Veamos:

El Presupuesto prevé gastos fenomenales

Para 2023, los gastos totales del Estado nacional (sin contar provincia ni municipios) se estiman en 29 billones de pesos.  ¡Esa cifra tiene 12 ceros!  Como no tuvimos Presupuesto aprobado para 2022, podemos compararlo con el de 2021. Es casi 4 veces mayor que el que se aprobó para ese año. Es, claramente, un número muy superior a la inflación de los últimos dos años, lo que implica un fenomenal aumento en el gasto público.

Aun para los que creen que el Estado puede hacer crecer una economía gastando cada vez más a pesar de tener déficit, es difícil de justificar, dado que para ello se necesita más deuda. Si la deuda no fuera un problema, lo mismo cuesta creer que gastar más de lo que ingresa puede ser una receta para el crecimiento.  Al respecto, debemos recordar que los años de crecimiento de las últimas dos décadas vinieron acompañadas de mayor déficit.  Es como hacer una hermosa fiesta pagando con la tarjeta. No tiene sentido recordar con añoranza la fiesta y protestar por tener que pagar la tarjeta.

"Cuesta creer que gastar más de lo que ingresa puede ser una receta para el crecimiento"

Ingresos que suben, déficit que vuela

El Presupuesto no sólo busca un mayor nivel de gasto, sino que también estima mayores ingresos, que también crecen notablemente.  Sin embargo, el déficit aumenta a aún mayor velocidad.  Si tanto gastos como ingresos aumentan entre 3 y 4 veces, ¡el déficit previsto aumenta casi 7 veces! Es decir que, por bien que estuviéramos, el próximo año será peor.

El Presupuesto 2023, fuertemente deficitario.
El Presupuesto 2023, fuertemente deficitario.

El Presupuesto 2023, fuertemente deficitario.

La luz de esperanza es que sabemos que hay subestimación de ingresos, ya que la inflación será muy superior a la prevista, y eso aumenta la recaudación de IVA, impuesto al cheque y varios más. Pero, justamente, si hay más recaudación, no debería ser para aumentar gastos sino para paliar el déficit.  Me temo que esto sea predicar en el desierto porque si esa fuera la intención, ya estaría previsto en el Presupuesto.

Más deuda para la Argentina

La financiación de ese déficit es, obviamente, con mayor deuda.  Se prevé un sustancial aumento y si consideramos que es a altas tasas y por corto plazo, deberá haber permanentemente nuevas emisiones de deuda.  Por más que se "induzca" a bancos, compañías de seguros y algunos otros sectores, a comprar esa deuda, es de suponer que algún día habrá que pagarla.  No se puede patear un problema para adelante eternamente.

Por su parte, aunque no forma parte de este presupuesto, el BCRA tiene su propia deuda que devenga un interés que es cercano al 100% anual. Como el BCRA no tiene una fuente de fondos propia, necesariamente debe pagar los intereses con mayor emisión, generando un círculo vicioso. En criollo: la bola de las Leliq. Esa mayor emisión termina alimentando la inflación y por lo tanto es difícil reducirla.

"Como el BCRA no tiene una fuente de fondos propia, necesariamente debe pagar los intereses con mayor emisión"

Si el Presupuesto prevé más déficit, más deuda y, por el lado del BCRA, más emisión, no es posible pensar que la inflación se reduzca o que la economía crezca rápidamente.

¿Qué ocurrirá cuando esa deuda haya que pagarla, cuando los gastos no puedan subir más que los impuestos? Pues, tendrá que haber un fenomenal recorte de gastos, simplemente porque no se pueden pagar. Mejor sería que el Presupuesto hubiera previsto una reducción ordenada y establezca prioridades de dónde gastar, en lugar de hacer aumentos notables en muchísimos sectores… excepto infraestructura y fuerzas armadas o seguridad.

Por Diana Mondino | Economista – Universidad CEMA