Dieta normoproteica: de 6 a 10 kg menos al mes

Más de 30 millones de personas en el mundo han adelgazado con la dieta ‘flash’, que promete perder peso sin pasar hambre y sin provocar el efecto rebote

La Dieta Flash consta de tres fases, iniciación, reeducación y mantenimiento; y durante todo el proceso es importante que comas solo los alimentos y platos permitidos, en los que priman las proteínas.(Foto: Getty)

Cada vez son más las personas que buscan mejorar su calidad de vida protegiendo su metabolismo, abandonando malos hábitos e integrando una alimentación sana en su proyecto de vida.

Así en contraste con las dietas milagrosas tan de moda, cada vez más gente se ha decan por las dietas normoproteicas, el mejor instrumento para controlar el exceso de peso y sus efectos nocivos según el Departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard.

Ya en 1980 bajo la dirección del doctor George Blackburn, estableció las bases de una dieta adelgazante de alto rendimiento bajo control profesional. Se la denominó ‘dieta proteinada’. Un nombre poco acertado ya que dio pie a confundirla con dietas hiperproteicas como las de Atkins y Dukan. La dieta proteinada pasó así a ser calificada erróneamente como de aporte excesivo de proteínas en detrimento de otros nutrientes. Nada más lejos de este concepto.

Para deshacer este lío el Dr. Manuel Jiménez Ucero, director del Grup Policlínic, publica ‘La nueva dieta flash 2020’, donde un actualiza este concepto y recoge las tendencias actuales en regímenes adelgazantes. la máxima es que para perder peso de manera segura, sea con el régimen que sea, siempre hay que ponerse en manos de un especialista que supervise el proceso y descarte complicaciones.

La carne de conejo es una de las fuentes de proteínas más sanas. (Foto: Getty)

¿Qué son dietas normoproteicas?

Esta dieta aporta la cantidad justa de proteínas que una persona necesita para mantener su cuerpo sin pérdidas estructurales. Es, eso sí, muy baja en glúcidos (féculas y azúcares) y en lípidos (grasas de todo tipo).

Dado que el sobrepeso elevado es un desequilibrio grave, las dietas normoproteicas deben crear temporalmente un desequilibrio compensador de ese desorden, debidamente controlado. Una vez recuperado el peso normal, es importante pasar a la reeducación alimentaria y a reinstaurar el equilibrio nutricional.

El elemento fundamental para la eficacia de la dieta y para evitar el temido efecto de rebote es la presencia de una cantidad de proteínas justa y suficiente para garantizar la conservación de la masa muscular y las estructuras vitales del organismo.

 “Hay que huir del pan y de todos los dulces. El volumen de grasa que tomamos al comer jamón es mínimo si lo comparamos con el de azúcares y harinas”, asegura el autor.

Se combinan batidos y zumos hiperproteicos con el consumo de proteínas vegetales, frutas, verduras y hortalizas. Los alimentos procesados quedan prohibidos, también la leche, la carne y los huevos), y hay que seguir un proceso de reeducación (se incluyen algunos de los alimentos prohibidos) y mantenimiento.

En los casos más extremos de obesidad grave, la reducción de algunos nutrientes se deberá compensar con un aporte de vitaminas, minerales y complementos variados, adecuados a cada persona y regulados según el criterio del profesional que dirija la dieta.

En 3 etapas 

La idea general es reducir los hidratos de carbono al máximo y centrarse en el consumo de proteínas (por eso se conoce con el nombre de régimen hiperproteinado), permitiendo a su vez la ingesta de verduras, legumbres, frutas y cereales integrales.

Estricta o adelgazamiento rápido, generadora de cetosis, que a su vez puede agrupar dos o tres niveles de contenido de glúcidos, pero siempre manteniendo una aportación prioritaria de productos proteinados de alto valor biológico. Se recomienda empezar el tratamiento por esta fase, independientemente del peso que se quiera perder. Es la más dura de las tres fases; dura dos semanas y se basa en la reducción de los carbohidratos (azúcares) por debajo de los 50 gramos al día y en la eliminación total de las grasas.

De transición o adelgazamiento lento, en la que desaparece la cetosis y se procede a la reintroducción programada de los nutrientes glúcidos y grasos. Es el momento de cambiar de hábitos a la hora de comer. Se sigue perdiendo peso pero se introducen poco a poco otros alimentos.

De equilibrio o mantenimiento, en la que se organizan los alimentos, que ya son de todo tipo, en rutinas relativas al horario, el ritmo, los tipos y las cantidades, y se enseñan los procedimientos de corrección de desviaciones, se establecen los futuros controles y se fija el método de negociación y pacto entre médico y paciente.

 

Sigue el método del ‘healthy eating plate’

Como dogma de equilibrio para seguir actualmente, un grupo de expertos de Harvard presenta el ‘healthy eating plate’. Se trata de un círculo en forma de plato que se divide en 4 partes fundamentales, las que deben componer lo básico de la dieta:

  1. Verduras. Preferentemente, verdes. Deben aportar en torno a un tercio de las calorías totales de la dieta. Deben ser aliñadas y cocinadas con grasas sanas, con el aceite de oliva como mejor
    exponente de ella, y hay que evitar en todo lo posible la mantequilla y otras grasas vegetales como las de coco o palma, además por supuesto de las grasas trans.
  2. Cereales integrales. Deberían ser un cuarto de las calorías totales de la dieta. Hay que evitar los refinados (arroces y panes blancos). Hay que sumar aquí los nuevos cereales ricos en proteínas y otros elementos saludables, como la chía y la quinoa.
  3. Proteínas. Igualmente, deben suponer un cuarto del consumo diario. Las proteínas más saludables son pescados y aves, en detrimento de las carnes rojas y las procesadas industrialmente. Hay que evitar al máximo los productos químicos añadidos en la elaboración de los alimentos. Las proteínas vegetales procedentes de las legumbres adquieren también su valor en la pauta nutricional normal.
  4. Frutas. Dentro de la gran variedad de ellas que nos aportan carbohidratos saludables y vitaminas, destacan sobre todo los pequeños frutos rojos y negros, con su elevada concentración de antioxidantes. Ahora están de moda los zumos extraídos por presión en frío que combinan frutas y verduras: son un recurso útil para nuestro habitual desorden alimentario, porque nos aportan elementos saludables que suelen faltar en nuestra dieta (vitaminas, minerales, enzimas…).

Beneficios de la dieta Flash

El programa adelgazante de equilibrio normoproteico lo puede controlar uno mismo si se
tienen que perder 10 kg o menos, pero debe estar supervisado por un profesional si la pérdida
de peso buscada es mayor.

  • Rapidez. Se pueden perder entre 6-10 kg al mes en fase estricta y reducir el volumen de
    los tejidos grasos. Es más rápida en hombres que en mujeres, porque no influye el ciclo
    hormonal femenino. La fase estricta de alto rendimiento adelgazante se utiliza poco
    tiempo, aunque depende del nivel de sobrepeso.
  • Protección de la masa muscular. Gracias a la aportación de proteínas de calidad fraccionadas en aminoácidos de fácil absorción y rápida utilización, en su cantidad justa, la piel se mantiene suave, no aparecen signos faciales de cansancio y se logra un efecto estilizador: se elimina más grasa de donde más se acumula. Así, la masa muscular se mantiene, como también lo hacen la ósea y sanguínea, sin deterioro, mientras sí se reduce la masa grasa.
  • Adiós a la sensación de hambre. A partir del segundo o tercer día se inicia la combustión de grasas y aparece un estado de dinamismo y bienestar gracias a la inmediata formación de cuerpos cetónicos. Incluso en la fase más estricta, el ansia de comida no aparecerá.
  • Seguridad. Se trata de un método cuya eficacia se ha probado desde hace más de 35 años con estudios científicos Solo aporta los niveles necesarios y básicos para mantener la salud
    en cuanto a nutrientes y complementos y cuenta con el control de un médico experto en la dieta. Con este sistema, nuestro cuerpo solo recibe aprox. 1 gr de proteína por kg de peso y día, cantidad recomendada por la OMS para la ingesta diaria.
  • Retorno gradual al equilibrio alimentario, sin rebote. Esto se logra con el aporte de nutrientes plásticos y el mantenimiento de la masa muscular. Durante y después del régimen se aprende y se inicia un plan de educación nutricional en torno al ritmo, los  tiempos y los tipos de alimento, cuyo objetivo es el mantenimiento duradero y evitar rebotes.
  • Fácil de seguir. La preparación esmerada de numerosos productos en raciones individuales permite un seguimiento fácil de la dieta en casa, el trabajo, de viaje…
  • Variedad de presentaciones y sabores. Admite una gran diversidad de productos con gustos salados y dulces, y con texturas bebibles o masticables (sopas, tortillas, crepes, helados, tostadas, galletas…). Eso sí, todos son productos de base proteica y con muy pocos glúcidos.
  • Posibilidad de alargar la dieta. Este régimen se suele prolongar semanas, incluso meses gracias a los complementos que la acompañan, como son vitaminas y minerales, que deben ser siempre recomendados y supervisados por el médico, y acompañarse de los controles analíticos necesarios.
  • Satisfacción del usuario. Los resultados son evidentemente inmediatos y no incluyen sensaciones desagradables, genera un alto grado de confianza del paciente en el método y éste se convierte en un entusiasta colaborador del médico y ayuda a conseguir un buen resultado final.
  • Mejoría global de la salud. No solo se consigue perder peso, sino también mejoran los procesos relacionados con la hipertensión arterial, el azúcar de la sangre, los niveles de colesterol y triglicéridos, el ácido úrico…

En cualquier caso, es aconsejable recurrir a un dietista que establezca una dieta adecuada que combine además la práctica de ejercicio físico.

Por último, desde la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética insisten en que debemos convencernos de que “no hay ninguna fórmula mágica ni milagrosa que en poco tiempo nos haga conseguir una imagen muchas veces inalcanzable”.

¿Conocías este tipo de dieta? ¿Crees que no son saludables o que hay que cumplirlas a rajatabla y con un especialista?

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