La dieta de las 1500 calorías: la dieta antiedad

dieta de las 1500 calorías
La dieta de las 1500 calorías o la dieta antiedadMark Makela

La dieta de las 1500 calorías está dentro de las denominadas ‘dietas hipocalóricas’ que se consideran antilongevidad. Y “es uno de los planes dietéticos que mejor complementa los tratamientos antiaging, ya que una alimentación saludable es imprescindible para mantener los resultados de los tratamientos de cirugía y medicina estética, describe Conchita Vidales, responsable de la unidad de nutrición de la clínica Martín del Yerro | Amselem (Madrid, tel. 915 21 17 71). Eso sí, debe ser una estrategia para mejorar el peso y la composición corporal a corto plazo.

¿Por qué? “Es importante no seguirla de forma continuada porque el adelgazamiento suele estar asociado a pérdida de masa muscular, que a su vez disminuye más la velocidad del metabolismo basal, haciendo que, cada vez, haya que reducir más calorías o hacer más ejercicio para conseguir la misma pérdida de peso”, advierte Amil López, nutricionista y doctora en farmacia (Madrid, Vigo, Pontevedra, Santiago de Compostela, tel. 986 11 45 17). Para que lo entiendas, cuándo te pones a régimen el metabolismo se adapta al menor suministro de calorías. Y, ante una dieta hipocalórica, optimiza sus costes y procesos para obtener más energía de cualquier alimento o bebida. Al final, las calorías que le sobran se almacenan en forma de grasa y ésto favorece el efecto rebote.

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Gino Menozzi

¿En qué consiste?

La dieta de 1500 calorías debe ser una dieta equilibrada hormonalmente y a base de alimentos frescos y de temporada: “así se consigue activar la quema de los depósitos de grasa corporal y no perder masa muscular”, asegura la doctora López.

En cada comida hay que incluir:

  • Hidratos de carbono complejos: conocidos popularmente como ‘buenos’ como arroz, pan, pasta y avena integrales, quinoa, legumbres (lentejas, garbanzos, guisantes, alubias, soja), verduras de hoja verde (espinacas, alcachofas, calabacines, brócoli, espárragos, acelgas), patata, frutos secos (almendras, nueces, avellanas, pistachos), lácteos (queso, yogur y leche desnatada) y marisco (mejillones, ostras), y frutas (plátano, pera, ciruelas).

  • Proteínas de alto valor biológico y grasas saludables: como carnes magras y sin piel (ave, ternera, conejo), pescados ricos en ácidos grasos Omega 3, huevo, leche, queso y yogur desnatados, aceite de oliva, frutos secos y aguacate. “Para que la hormona insulina esté equilibrada y sea más eficiente el control del apetito y la reducción del porcentaje de grasa corporal”, recomienda la Dra. López.

  • Reparto de calorías: hay que hacer cinco comidas al día para evitar los picos de insulina “dejando el mayor porcentaje de calorías a la comida del mediodía”, aconseja Vidales.

  • Preparaciones sencillas: es importantísima la forma de cocinar los alimentos para evitar un aumento de calorías en el plato, “optaremos por preparaciones sencillas: horno, cocción, plancha, microondas”, enumera Vidales.

  • Bebe agua: hay que beber entre 1,5 y 2 litros de agua diarios para mantener el organismo hidratado y ayudarle a eliminar toxinas. Si el agua se hace muy monótona se le pueden añadir unas rodajas de lima, limón o apio.

¿Qué evitar?

En general, “se debe evitar el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas (cerdo, cordero, embutidos, mantequillas, margarinas, quesos curados y grasos), la comida preparada y los platos precocinados por ser una fuente de grasa ‘mala’ y sal, las salsas (es mejor optar por la vinagreta de toda la vida o aderezar los platos con yogur, mostaza, limón, hierbas o especias), la bollería industrial, los zumos, refrescos y el alcohol, porque aportan gran cantidad de calorías vacías”, cuenta la responsable de la unidad de nutrición de la clínica Martín del Yerro | Amselem.

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Joern Pollex

¿Qué beneficios tiene?

“Entre sus beneficios se encuentran la pérdida de peso, el control de la glucosa, la bajada de triglicéridos y colesterol, la mejora de las digestiones, la depuración renal y hepática, y mejoría de la piel”, asegura Conchita Vidales.

¿Un buen momento para ponerla en práctica?

Antes de las vacaciones, después de ellas, al comenzar un nuevo año... Pero, sobre todo, cuándo exista una motivación y compromiso de llevarla a término. “Cualquier momento es bueno para ponerla en marcha, ya que es variada y estaría indicada para cualquier persona que quiera cuidarse, controlar el peso y prevenir enfermedades cardiovasculares, así como el envejecimiento precoz”, según Vidales.

Algún pero...

No tiene ninguna contraindicación siempre que esté pautada y supervisada por un nutricionista. Eso sí, “es muy importante realizar la fase de mantenimiento durante al menos tres meses para evitar el efecto rebote”, advierte Amil López.