¿Díaz y Sánchez, quién se desangrará antes?

La presidenta andaluza y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto al expresidente de la Junta, José Rodriguez de la Borbolla (i), durante la clausura del 13 Congreso del PSOE de Andalucía hoy en Sevilla. EFE
La presidenta andaluza y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto al expresidente de la Junta, José Rodriguez de la Borbolla (i), durante la clausura del 13 Congreso del PSOE de Andalucía hoy en Sevilla. EFE

El silencio de Pedro Sánchez al frente del PSOE es sinónimo de malestar y cabreo. Si Susana Díaz, y la gestora, aún se lamentan de no haber rematado a Sánchez cuando fue forzado a abandonar la secretaría general, ahora ocurre a la inversa. Sánchez se está empezando a lamentar de haber apelado a la unión en la reconstrucción del partido. El madrileño no entiende cómo, después de regresar de entre los muertos para vencer de manera aplastante en las primarias del partido, sigue sin convencer a los suyos. Y lo que es peor para sus intereses, asiste con recelo al levantamiento en su contra en Andalucía.

Y apoyo a la causa no le faltará porque al espaldarazo de este fin de semana se sumarán en próximas fechas los congresos provinciales. Unos comicios internos que Díaz controla con mano de hierro colocando trampas para Sánchez al blindar la regla de que se necesita un 20% de avales para optar a las primarias. Un 20% mientras que para las primarias nacionales apenas hace falta un 5%. Sánchez lo tiene casi imposible en territorio andaluz. Pero aún le pueden ir peor las cosas.

Así es. Susana Díaz, una vez que revalidó este fin de semana su liderazgo al frente del PSOE-A en el reciente congreso regional, pidió a sus alcaldes que se levantaran para “coger la bandera de a igualdad” en contra de la de la “plurinacionalidad” que enarbola Sánchez. Puede parecer una frase hecha, pero detrás hay mucho más como prueba el detalle que en esa Ejecutiva no hay ni un solo representante del sanchismo andaluz, al que Susana Díaz pretende asfixiar en casa. La encargada de desarrollar la operación fue la número 3 de Díaz, María Jesús Serrano, quien se gustó señalando que “desde el PSOE Andalucía queremos volver a pedir a los ayuntamientos que se levanten, que defiendan esa autonomía, que defiendan la bandera de la igualdad de todos y que luchen como luchamos en esta tierra en aquel el 28-F para que tengamos los mismos derechos, las mismas oportunidades y las mismas igualdades que tienen los ciudadanos de otros territorios”.

Este caldo de cultivo tomará en otoño formato de cumbre de alcaldes del PSOE Andaluz en Antequera. Obviamente Díaz está cuidando las formas y coloca como enemigo al PP señalando que el Gobierno de Mariano Rajoy ha hecho “injerencia municipal y ha atacado fuertemente al municipalismo” con la Ley de Racionalización de la administración local, conocida como la reforma local. Pero el discurso también vale si se cambia a Rajoy por Sánchez en el papel de enemigo. Y, claro, nadie se lo traga.

Así se lo reconoció un miembro de la dirección de Sánchez a Isabel Morillo en ‘El Confidencial’. “¿La convocatoria que es contra el PP, contra Ferraz o contra Cataluña?”. En Ferraz no pueden ocultar su tremendo malestar. De hecho, Sánchez tuvo que calmar los ánimos de los suyos durante la reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE en la que varios sanchistas mostraron su indignación con Díaz. No se sabe cuánto durará, pero Sánchez ha apostado por resistir sin entrar al trapo: “Es ella la primera que se examina en las urnas y como siga por este camino va a tener graves problemas”, insisten. El caso es que la herida sigue abierta en el PSOE con dos bandos bien definidos y enrocados que, de momento, confían en que los unos se desangren antes que los otros, y viceversa.

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