La dimisión internacional por hacer como Ayuso e ir por libre con la vacuna rusa

Javier Taeño
·4 min de lectura

La polarización política ha estado muy presente en España en los últimos años con el soberanismo catalán como gran protagonista. Sin embargo, ahora el eje principal de confrontación ha viajado hasta la capital española. Isabel Díaz Ayuso, del PP, gobierna en la Comunidad de Madrid y se presenta como antagonista al Gobierno central (liderado por el PSOE), no solo en ideología, sino también en políticas y medidas a aplicar. 

El último ejemplo ha sido que el Ejecutivo madrileño negoció a espaldas del Gobierno de Pedro Sánchez la compra de la vacuna rusa Sputnik V, que aún no ha sido aprobada en la Unión Europea. Unas revelaciones que se conocen apenas una semana después de la dimisión del primer ministro de Eslovaquia por adquirir por su propia cuenta dosis del compuesto ruso. Dos situaciones similares por tanto con un desenlace muy diferente.

Igor Matovic, ex primer ministro de Eslovaquia, e Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. (Filip Radwanski/SOPA Images/LightRocket via Getty Images / A.Ortega – POOL/Europa Press via Getty Images)
Igor Matovic, ex primer ministro de Eslovaquia, e Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. (Filip Radwanski/SOPA Images/LightRocket via Getty Images / A.Ortega – POOL/Europa Press via Getty Images)

Hasta el momento la Agencia Europea del Medicamento ha aprobado cuatro vacunas para su uso en la UE. Son las de Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Janssen. Pero la escasa disponibilidad de dosis debido a que las farmacéuticas han fallado en suministrar al continente las inyecciones prometidas ha llevado a un gran malestar en las sociedades europeas.

Tanto es así que algunos países se han desmarcado de esta estrategia común y han empezado a adquirir vacunas por su cuenta. Es el caso de Hungría, que compró dos millones de dosis del compuesto ruso. 

Y también el de Eslovaquia, donde su primer ministro, Igor Matovic, optó también por hacerse con otras dos millones de inyecciones, aunque lo hizo de forma unilateral y sin tener en cuenta a sus socios de gobierno, provocando una gran crisis en el Ejecutivo que ha terminado desencadenando su dimisión.

Cabe señalar que en Eslovaquia gobierna una coalición de cuatro partidos desde hace un año y que la pandemia ha ahondado en las diferencias entre las fuerzas, especialmente en lo que se refiere a la gestión del coronavirus. De hecho, el país tiene una de las tasas más altas de mortandad del continente, con 217 fallecidos por millón de habitantes.

Estas divisiones sobre la estrategia a seguir tuvieron su punto culminante con la decisión de Matovic de comprar la Sputnik V a espaldas de sus socios, lo que fue visto como una deslealtad por sus aliados. Así, en apenas 10 días, seis ministros fueron dimitiendo en cascada para obligar al propio primer ministro a presentar una renuncia que finalmente se hizo efectiva el pasado 30 de marzo después de varias semanas de terremoto político con la vacuna rusa como telón de fondo.

Llegada de las dosis de Sputnik V a Eslovaquia. (Photo by PETER LAZAR/AFP via Getty Images)
Llegada de las dosis de Sputnik V a Eslovaquia. (Photo by PETER LAZAR/AFP via Getty Images)

Las semejanzas con Madrid

Un caso que presenta ciertos paralelismos con lo de Madrid, ya que las negociaciones se han hecho sin el conocimiento del Gobierno, que es el que tendría que comprar las vacunas en caso de que se exploraran nuevas vías alternativas a la UE como ha hecho Hungría.

En este sentido, el Ministerio de Sanidad recuerda que ni Madrid ni ninguna otra comunidad autónoma podrían adquirir por su cuenta vacunas, ya que la autorización de uso pasa por la Agencia Europea del Medicamento o en su defecto por la Agencia Española del Medicamento. Así, Hungría o Eslovaquia han recurrido a sus agencias nacionales para poder adquirir los compuestos.

Tal y como revela ABC, se produjeron tres reuniones entre las autoridades madrileñas y los intermediarios que negocian la distribución de la vacuna rusa, aunque no se llegó a cerrar ningún acuerdo (y no podría haberse alcanzado ante la falta de competencias de Madrid en la materia).

Según han contado las fuentes autonómicas al medio conservador, los encuentros se produjeron para “explorar el mercado internacional y tener abiertas todas las posibilidades”, antes de criticar al Gobierno: “es deber del consejero de Sanidad explorar negociaciones ante la inoperancia del Gobierno”, han señalado.

La vacunación en España todavía no ha cogido ritmo por la falta de vacunas. (Photo by Senhan Bolelli/Anadolu Agency via Getty Images)
La vacunación en España todavía no ha cogido ritmo por la falta de vacunas. (Photo by Senhan Bolelli/Anadolu Agency via Getty Images)

Así Madrid, una comunidad que cuenta con una población mayor a la de toda Eslovaquia (6,7 millones frente a 5,4 millones) va un paso más allá. Si Hungría y Eslovaquia se desmarcaron de la Unión Europea con la Sputnik V, el Gobierno de Díaz Ayuso explorando esta vía no solo se rebela contra las instituciones europeas que son las que compran las vacunas de manera centralizada, sino también contra el Gobierno que sería en todo caso el encargado de realizar este proceso si así lo quisiera.

Toda una declaración de intenciones de cara a las elecciones autonómicas del 4 de mayo de mostrar cómo hacer oposición al Gobierno de Pedro Sánchez desde una comunidad autónoma. La deslealtad en Eslovaquia acabó con la dimisión de Matovic, pero en Madrid no parece que vaya a tener ninguna repercusión. La polarización política continúa y no parece que vaya a desaparecer a corto plazo en la comunidad.

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