Una lesión diabética puede desembocar en ceguera si no se trata

(Foto: Getty Images/iStockphoto)
Un edema macular ocurre cuando hay fluido en la mácula que causa inflamación. Esto puede distorsionar la visión haciendo que los objetos se vean borrosos o descoloridos (Foto: Getty Images/iStockphoto)

El edema macular diabético (EDM) es una de las enfermedades habituales de la vista en las personas con diabetes que puede producir pérdida de visión y acabar provocando ceguera. Cuanto más tiempo lleva el paciente con diabetes, más probabilidades tiene de desarrollar este problema.

En concreto, según cifras facilitadas por oftalmólogos y retinólogos, el 27 por ciento de las personas con diabetes tipo 1 desarrolla EMD en los 9 años siguientes al diagnóstico y el 28 por ciento de los pacientes con diabetes tipo 2 padece EMD 20 años después.

Por eso los especialistas destacan la importancia de acudir a las revisiones de oftalmología para prevenir este tipo de lesiones irreversibles y recuerdan que una interrupción del tratamiento supone una pérdida de agudeza visual y un empeoramiento de la calidad de vida.

“Lo que no pueden olvidar es que el EMD es una enfermedad irreversible y el tratamiento solo funciona si se aplica de manera adecuada y en el tiempo previsto, explica la doctora Maribel López Gálvez, jefa de la Unidad de Retina del Servicio de Oftalmología del Hospital Clínico Universitario de Valladolid.

"Para conservar la visión y obtener buenos resultados no se puede interrumpir el tratamiento, puesto que se pierde agudeza visual que no siempre se recupera al reanudar el mismo y, por tanto, la calidad de vida empeora”, añade la especialista.

Las complicaciones de la diabetes pueden llegar a afectar a muchas zonas de cuerpo y órganos vitales como nervios, riñones, ojos, vasos, corazón y piel. (Getty)
Las complicaciones de la diabetes pueden llegar a afectar a muchas zonas de cuerpo y órganos vitales como nervios, riñones, ojos, vasos, corazón y piel. (Getty)

Los especialistas celebran la puesta en marcha de dos nuevas prácticas muy efectivas en los servicios de oftalmología

Por otro lado, debido a la pandemia muchas personas desearían tener menos citas médicas, recibir menos inyecciones y, al mismo tiempo, reducir el absentismo laboral y su nivel de ansiedad. Por eso, los oftalmólogos han implantado dos prácticas (en el argot médico se conocen como ‘acto único’ y la ‘sala limpia’) que consideran "muy efectivas", y que permiten diagnosticar y tratar a los pacientes con EMD en el mismo día y bajo las condiciones adecuadas para evitar posibles contagios por Covid-19.

"Los pacientes vienen a consulta, tenemos preparado un espacio totalmente adaptado y seguro para evitar la entrada en el quirófano, y en un solo día realizamos el diagnóstico o la revisión, al mismo tiempo que inyectamos para conservar y mejorar la agudeza visual”, apunta la Dra. López, quien celebra los resultados tan favorables que se están obteniendo ya, tanto para los especialistas como para los pacientes.

Al reducir el número de visitas al hospital mejora la calidad de vida

Un tratamiento para el EMD que requiera menos inyecciones anuales y menos visitas al hospital podría reducir también parte de la carga asistencial de los servicios de oftalmología que, actualmente, son los que sufren más saturación después de los servicios de traumatología. Además, podría mejorar la adherencia de los pacientes y, por tanto, su calidad de vida.

El tratamiento del edema macular depende de qué lo esté causando y puede incluir lo siguiente:

  • Tratamiento con láser. Con esta cirugía, el oftalmólogo aplica muchos pulsos diminutos de láser en áreas con fuga de líquido alrededor de la mácula. El objetivo es estabilizar la visión al sellar los vasos sanguíneos con fuga.

  • Tratamiento con esteroides. Cuando el edema macular es ocasionado por inflamación, se pueden utilizar esteroides. Estos medicamentos se pueden administrar a través de gotas en los ojos, píldoras o inyecciones.

  • Medicamento en gotas. Para tratar el edema macular cistoideo, que puede presentarse después de una cirugía de cataratas, el oftalmólogo puede recetarle gotas para los ojos con antiinflamatorios no esteroideos (AINE) durante algunos meses.

  • Inyecciones de medicamento. Ayuda a reducir la presencia de vasos sanguíneos anormales en la retina y también reduce la fuga de los vasos sanguíneos. Este medicamento se aplica en el ojo a través de una aguja muy delgada.

Entre dichos tratamientos destaca la dexametasona, una molécula que actúa como antiinflamatorio e inmunosupresor, que "ha demostrado ser una buena alternativa para el tratamiento del EMD. Además, disponemos de otras estrategias como son los antiangiogénicos, el láser o la cirugía", añade el profesor Alfredo García Layana, director del departamento de Oftalmología en la Clínica Universidad de Navarra.

“Una duración del tratamiento de hasta 6 meses nos permite mantener controlada la enfermedad, lo que implica que el paciente tenga que acudir con menos frecuencia al hospital, y que haya una mejor adherencia y un menor infratratamiento”, señala.

"Disminuir el número de inyecciones anuales en los pacientes diabéticos que sufren patologías oculares mejora su calidad de vida, así como la de sus familiares y/o cuidadores, a la vez que mejora la carga asistencial de los servicios de oftalmología que, como hemos comentado, son de los más saturados”, concluye este oftalmólogo.

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