Día Mundial de la EPOC: cómo te afecta el frío si tienes problemas respiratorios

Esta enfermedad pulmonar, crónica y progresiva, sigue siendo poco conocida socialmente y creando confusión porque aunque está muy asociada al tabaco, hay otros factores que pueden desencadenarla. Aquí los tienes

Se ha comprobado (en una muestra de más de 162.000 pacientes) que los síntomas de la EPOC empeoran en los meses de frío debido a los principales contaminantes del aire. (Foto: Spencer Platt / Getty Images)

Por ejemplo, según un amplio estudio realizado a partir de una base de datos de España y publicado en ‘PLoSONE’, el frío de los meses de otoño e invierno y los principales contaminantes del aire influyen negativamente en las exacerbaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

De hecho en esta época suelen aumentar las hospitalizaciones por esta causa, según ha demostrado el estudio, liderado por el doctor Javier de Miguel-Díez, neumólogo y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

La contaminación ambiental o laboral, el consumo de tabaco y la exposición  durante años al humo de cocinas o estufas de leña, pueden llegar a provocar síntomas de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). (Foto: PEOPLEIMAGES VIA GETTY IMAGES)

Sin tratamiento curativo

La EPOC es una enfermedad pulmonar no transmisible que es la cuarta causa de muerte en todo el mundo, causando más de 3 millones de muertes cada año, y hasta la mitad de las personas con la enfermedad no saben que la tienen.

Sin embargo, es una importante causa de morbilidad, mortalidad y tiene altos costes sanitarios asociados en todo el mundo. Las exacerbaciones por esta enfermedad respiratoria son un motivo frecuente de ingresos hospitalarios, así como de un aumento de la mortalidad entre los pacientes que la padecen.

Los principales síntomas de la enfermedad obstructiva crónica (EPOC) son la tos, la expectoración y la disnea. 

“Los síntomas matutinos, especialmente la tos y la expectoración, son los que aparecen más recurrentemente. Estos se encuentran asociados a una mayor frecuencia de exacerbaciones y hospitalizaciones”, cuenta el Dr. Juan José Soler-Cataluña, Jefe de Servicio de Neumología del Hospital Arnau de Vilanova-Lliria de Valencia.

Pero los síntomas pueden empeorar durante el día o aparecer de noche empeorando la calidad de vida, del sueño y provocando ansiedad y/o depresión.

Estas agudizaciones de la EPOC están causadas por factores conocidos como la exposición al tabaco, a algunos puestos de trabajo e infecciones por virus y bacterias, pero diferentes estudios también han señalado que las condiciones climatológicas y los niveles de polución del aire podrían estar asociados a un incremento de los ingresos hospitalarios relacionados debidos a exacerbaciones de la EPOC.

Los gases que no nos dejan respirar

La ciencia aún no comprende del todo cuáles son los mecanismos que conducen a una exacerbación de la EPOC después de una exposición a los contaminantes del aire, aunque hay algunas hipótesis razonables, como el hecho de que determinados gases como el dióxido de azufre, el ozono o el material particulado de más de 10 micras pueden producir efectos deletéreos en las vías respiratorias, como un aumento de la reactividad bronquial, estrés oxidativo en la vía aérea inducido por daño en el ADN, inflamación sistémica y pulmonar, una amplificación de las infecciones virales y una reducción de la actividad ciliar de las vías aéreas.

“También se sabe que el dióxido de sulfuro es un irritante respiratorio bien conocido, que puede causar broncoconstricción”, expone el Dr. Miguel-Díez.

El tabaco produce una inflamación y destrucción de los bronquios, dando lugar a una obstrucción de los mismos y provocando los siguientes síntomas: Sensación de falta de aire (que suele ser progresiva a lo largo de los años), tos, expectoración (expulsión de moco) y catarros de pecho que duran más que en otras personas. (Foto: GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / UTAH778)

Empeora en los meses de frío

“Los excesos de temperatura, tanto de frío como de calor, también se habían asociado a un exceso de morbilidad y mortalidad por exacerbaciones por EPOC. Sin embargo, la asociación entre temperaturas y la polución del aire y sus efectos sobre la carga de enfermedad de la EPOC apenas se había estudiado y era necesario hacerlo”, destaca el Dr. Miguel-Díez.

Ahora, para comprobar la influencia de estos factores (bajas temperaturas y contaminantes del aire) en un incremento de las exacerbaciones por EPOC, en España se ha llevado a cabo esta investigación entre el 1 de enero de 2004 y el 31 de diciembre de 2013, gracias a una amplia base de datos, el Conjunto Mínimo Básico de Datos (CMBD), que incluye más del 97 por ciento de todas las exacerbaciones por EPOC registradas en toda la geografía española.

A los pacientes incluidos se les asignaron diferentes datos referentes a sustancias contaminantes como las partículas finas PM10 y gases contaminantes como el dióxido de azufre (SO2), dióxido de nitrógeno (NO2), ozono(O3) y el monóxido de carbono (CO), así como datos de humedad y temperatura obtenidos de 800 estaciones de meteorología situadas en distintos puntos de España y cuya localización se puede encontrar en la web de la Agencia Española de Meteorología (AEMET).

En total, se registraron 162,338 hospitalizaciones por exacerbaciones por EPOC, la edad media de los pacientes fue de 75,1 años, el 83,5 por ciento eran hombres y las comorbilidades más frecuentes fueron la diabetes sin complicaciones, la insuficiencia cardiaca congestiva y la enfermedad renal.

La EPOC no es solo un problema de adultos. Los niños que padecen asma infantil persistente pueden desarrollar síntomas potencialmente graves en la edad adulta. (Foto: Getty)

Al analizar todos estos factores, se observó que las hospitalizaciones y la mortalidad por exacerbaciones de EPOC fueron más frecuentes en otoño e invierno. Asimismo, se encontró una asociación significativa entre la temperatura, humedad, el O3, el CO, el material particulado mayor de 10μm o partículas PM10 y el dióxido de nitrógeno NO2 y los ingresos hospitalarios.

Otro hallazgo de gran interés es que las bajas temperaturas en el momento del ingreso en el hospital por una exacerbación por EPOC, respecto a 1, 1,5, 2 y hasta 3 semanas previas a la admisión por dicha exacerbación se asociaron con una alta probabilidad de morir en el hospital. Asimismo, otros factores que se relacionaron con mayor mortalidad intrahospitalaria fueron los contaminantes NO2, PM10, O3 y CO.

“La conclusión de nuestro estudio es clara: la epidemiología de los ingresos hospitalarios por una exacerbación de la EPOC se vio afectada negativamente por factores climatológicos de mayor frío, como la estacionalidad y la temperatura absoluta, y la exposición a corto plazo de contaminantes del aire como NO2, PM10, O3 y CO”, destaca el Dr. Miguel-Díez.

Sin embargo, los autores consideran que el estudio tiene algunas limitaciones como el hecho de que hay una mayor representatividad de los hombres en la muestra o que no se hayan incluido en el análisis partículas de menor tamaño como las PM2,5, entre otras; “por lo que habrá que seguir estudiando más a fondo esta asociación”, añade el Dr. Miguel-Díez.

Para cuidar tus pulmones...

  1. Junto con  el abandono del hábito tabáquico, otra de las medidas fundamentales que marcará la evolución de la enfermedad es la práctica de actividad física, como caminar o montar en bicicleta. El ejercicio moderado y supervisado es imprescindible para aumentar la capacidad de esfuerzo, lo que permitirá realizar las actividades diarias más fácilmente, disminuirá las agudizaciones de la EPOC y conllevará una mejor calidad de vida. Además, el ejercicio ayuda a “limpiar” el organismo, aumenta la capacidad pulmonar y la resistencia de los músculos respiratorios lo que hace que nos oxigenemos mejor.

  2. Algunas partículas y productos químicos encontrados en ciertos trabajos (construcción, industria, fábricas, trabajadores textiles y de hospitales…) y el humo de combustibles de biomasa de combustión para cocinar, presente también en la calefacción en viviendas mal ventiladas, pueden generar problemas respiratorios. Por lo que conviene protegerse reduciendo el tiempo de exposición y usando mascarillas. 

  3. Evitar el frío y los cambios bruscos de temperatura.

  4. Evitar el contacto con personas afectadas de infecciones respiratorias. 

  5. Mantener, en el trabajo y en casa, un ambiente óptimo de temperatura y humedad. 

  6. Vacunarse contra la gripe todos los años, y contra el neumococo, cuando tu médico lo aconseje.  

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