La ejecutiva de Amazon que cumplió su sueño de ser piloto: "Algunos aún no pueden creer que el capitán sea una mujer"

Denise Stecconi estudió biología, se especializó en negocios y luego obtuvo su licencia de aviación. Ahora trabaja simultáneamente en Alaska Airlines y una filial de Amazon. (Foto cortesía)

Denise Stecconi no se ha dejado encasillar por los estereotipos ni los límites. Esta mujer venezolana de 46 años vuela como piloto comercial cuatro días a la semana en Alaska Airlines y los otros tres se desempeña como gerente de proyectos de Prime Air, el futuro servicio de entregas por drones de Amazon.

Trabajo duro, estudio intenso y mucha pasión son los elementos que han ayudado a Denise a sobrevivir y sobresalir en el mundo corporativo.

Los días en el arca

Su camino comenzó cuando era una niña que devoraba historias en la librería de su madre, Enid Ferraro, en un barrio tranquilo en el este de Caracas. Los libros que encontraba en las estanterías del "El Arca de Noé" le permitieron tener un primer acercamiento a la naturaleza que tanto amaba.

La educación liberal que recibió de Enid, quien era profesora universitaria, y su padre Luciano Stecconi, violinista de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, la libraron de las restricciones tienen otras niñas de hogares conservadores. En su casa no existían diferencias entre ella y su hermano Fernando. Así pudo practicar deportes como la escalada cuando aún estudiaba bachillerato en el Instituto Escuela de Caracas.

Como el mundo de los llamados "deportes extremos era muy pequeño", Denise se fue interesando por otras disciplinas que practicaban sus amigos, como el parapente y paracaidismo. Pero aclara que su motivación no es el deseo de enfrentarse al peligro sino estar en contacto directo con la naturaleza.

Denise Stecconi se enamoró de la aviación cuando practicaba paracaidismo. (Foto cortesía)

Conoció a su esposo Frank Henríquez escalando el morro de La Guarita, una formación de piedra caliza ubicada en el Parque Cuevas de Indio del Cafetal, en el suroeste caraqueño.

Se graduó de bióloga en la exigente Universidad Simón Bolívar mientras seguía practicando parapente en las montañas tropicales de Oripoto (Miranda) y La Victoria (Aragua).

Su vida laboral comenzó en el Instituto de Ingeniería de Venezuela, estudiando imágenes satelitales. Luego le interesó el trabajo sobre el "Greening Industry" de Stuart Hart, quien postulaba que era fundamental sumar los esfuerzos del sector industrial para lograr un desarrollo sostenible porque son que tienen el capital para financiar los proyectos que cuiden el ambiente.

Su mente inquieta la llevó a estudiar dos concentraciones durante su maestría en la Escuela de Negocios de Chapel Hill-Kenan Flagler de la Universidad de Carolina del Norte que concluyó en 2002.  Su elección obvia era la especialización de negocios concentrada en la protección del ambiente, pero también estudió sobre operaciones empresariales porque le pareció un tema interesante y divertido.

De la teoría a la práctica

La ciudad tecnológica de Seattle, en el noroccidental estado de Washington, se convirtió en el nuevo hogar de la pareja. Denise había sido contratada por Amazon al terminar la universidad y a Frank le parecía estupendo asentarse en región escarpada y boscosa, donde también podría trabajar y practicar sus aficiones deportivas.

Amazon se encontraba en pleno proceso de transformación. Había vivido sobrevivido al estallido de la "burbuja dotcom", en la que decenas de empresas basadas en la internet quebraron, se fusionaron o se vieron obligadas a despedir a miles de trabajadores para contraerse.

Pero la startup creada por el visionario Jeff Bezos siguió adelante y pasó de ser una enorme librería online a una proveedora de bienes y servicios a nivel global. A los reclutadores de Amazon les interesó la formación académica de Denise y la experiencia adquirida en Venezuela cuando trabajaba en el Instituto de Ingeniería. "A ellos les parecía interesante que yo trabajara con imágenes satelitales y usara el linear optimization model. Fue un match perfecto, porque sabía de algoritmos".

Denise fue contratada en el departamento de logística y operaciones en los años de expansión intensa en el que la tecnológica lanzó el servicio de entregas rápidas Amazon Prime y ofreció atractivos servicios para que desarrolladores usaran su infraestructura tecnológica para diseñar aplicaciones e programas de inteligencia artificial.

Su primer gran desafío personal surgió a los pocos meses de entrar en la empresa y descubrir que se había embarazado de su hijo Mateo. "Al principio sentí miedo pero no es cierto que te despiden cuando tienes hijos".

Denise Stecconi y su esposo Frank Henríquez, quien ha apoyado en todas sus decisiones y cuida de la casa y los niños cuando ella vuela, mientras trabaja a tiempo completo como carpintero. (Foto cortesía)

Las empresas estadounidenses otorgan un permiso de maternidad de tres meses. "Cuando te toca regresar, hay que dejar al niño en una guardería, pero no te botan".

Dos años y nueve meses después nació Amelia, en 2006.

Fueron épocas de esfuerzo intenso porque Denise trabajaba muchas horas diarias. Cree que la situación empeoró con la incorporación de las laptops a la vida laboral. "Antes tenías una computadora en la oficina y aunque salieras tarde el trabajo se quedaba allí. Con las laptops sigues trabajando en casa".

La holgura económica que le permitía su empleo en Amazon le permitió afrontar el siguiente desafío: pagar el entrenamiento para obtener su licencia de vuelo.

La inquietud por volar había comenzado cuando practicaba paracaidismo en su juventud y en ocasiones le tocó sentarse al lado del piloto en los vuelos para realizar sus saltos.

En 2010 estaba completamente obsesionada con la aviación y llegó el día de renunciar a su trabajo soñado para perseguir su sueño de volar. En 2014 fue contratada como primer oficial por la empresa Skywest, que provee aviones y tripulación a las aerolíneas Alaska, American, Delta y United, y escaló a la posición de capitán.

En la actualidad trabaja directamente para Alaska Airlines, la empresa que domina el mercado de transporte aéreo en la costa oeste norteamericana, donde el 6% de los pilotos son mujeres. 

Ejecutiva y aviadora

Pero sus hijos eran cada vez más independientes y en los tres días libres entre los vuelos Denise sentía que se aburría.

Denise Stecconi con sus hijos Amelia (izquierda), Mateo (derecha) y su esposo Frank (atrás). "Si ellos no fueran tan flexibles, amorosos e independientes no podría hacer nada", confiesa Denise. (Foto cortesía)

"Mis amigos de Amazon me dijeron que era la candidata perfecta para un proyecto de Prime Air porque necesitaban a una persona con conocimientos de aviación y de la compañía. Así que en la actualidad soy gerente de proyectos de un equipo que prueba los prototipos de las entregas con drones. Para mi es la combinación perfecta porque son trabajos completamente diferentes".

Denise tiene claro que volar es su pasión pero considera que Amazon es una empresa "innovadora, agresiva y competitiva" que la llena de retos.

Al reflexionar sobre las habilidades que necesita para desempeñar sus dos profesiones, Denise dijo: "Para ser piloto hay que tener una gran atención al detalle, estudiar continuamente porque cada uno de los procesos debe ser memorizado a la perfección. Tienes que saber dónde está todo sin mirar".

Como los procedimientos cambian continuamente, hay que estudiar mucho. "Para mí es perfecto porque mi manera de aprender es a través de la lectura y estaba acostumbrada a volar porque desde muy joven volé en parapente. Con el avión lo que haces es cambiar de vehículo".

En el ámbito corporativo hay que afinar las habilidades sociales. Es un medio más ambiguo y político. De cambio rápido y constante y lo importante es saber adaptarse al cambio.

"Para enfrentar esos dos trabajos debo ser muy organizada. En la aerolínea estoy enfocada en atender bien a mis pasajeros. La noche que paso fuera de casa entre los vuelos aprovecho para estudiar los nuevos procedimientos. Y los miércoles me pongo al día con todo lo que ocurrió en Amazon en mi ausencia porque los proyectos no se detienen porque yo no esté".

Reconoce el trabajo en equipo y la importancia de una adecuada supervisión en el trabajo empresarial.

"El trabajo de la aerolínea se acaba cuando sales del avión. Pero en Amazon ha sido importante que mis jefes también sean disciplinados y me asignen proyectos que pueda realizar en medio tiempo. Me han ayudado mucho".

Sobre la brecha de género

"Sobre el tema de la igualdad de género hay que decir varias cosas", apuntó Denise.

Percibe al dueño de Amazon, Jeff Bezos, como un hombre progresista que le da lo mismo que seas hombre o mujer, tu preferencia sexual o lo que vistas para ir a la oficina. Su interés principal es que sus empleados sean altamente productivos.

Sin embargo, Denise piensa que hay prejuicios inconscientes que a la larga favorecen a los hombres.

"Desde pequeños vimos que los científicos, los gerentes eran hombres. Entonces hemos internalizado la creencia de que un hombre es competente hasta que demuestre lo contrario. De la misma manera, se piensa que las mujeres somos incompetentes hasta que demostremos lo contrario".

Asume que es un problema cultural que ha comenzado a cambiar "pero aún tardará una o dos generaciones". No se trata de una discriminación abierta ni declarada. "Ni ellos mismos se dan cuenta. Se trata de algo muy sutil, casi imperceptible", pero que, a la larga, tiene como resultado una fuerza laboral que tiene más hombres que mujeres en la directiva.

Denise puso como ejemplo una reunión de colegas dentro de una empresa. "Como todos tendemos a asociarnos con nuestros semejantes, en las reuniones los hombres suelen hablar de los deportes o los temas que normalmente prefieren, y eso hace que algunas mujeres se sientan fuera de lugar".

Eso repercute en la manera de comunicarse de las mujeres, que, a su juicio, se vuelven más agresivas, también sin quererlo, como un mecanismo de defensa para ser escuchadas. "Entonces emerge esa imagen de la mujer que es temida por los hombres".

Sobre el mundo de la aviación dijo que admira a las mujeres que incursionaron en el pasado porque las aerolíneas simplemente no las empleaban.

Ahora, en el sector de la aeronáutica, las reglas del juego están más claras. "Como existen los sindicatos, todo el progreso se basa en la antigüedad y no en la meritocracia. Y aunque aún existen capitanes viejos que son machistas, los pilotos con la misma antigüedad ganamos exactamente lo mismo según una escala publicada en la página interna e la aerolínea".

Pero a la hora en que una mujer va a su prueba anual en el simulador la cosa cambia. "El instructor del simulador probablemente le colocará todos los desafíos para que la mujer pruebe que realmente sabe volar. Porque el ideal de un piloto competente sigue siendo un hombre blanco. Las mujeres y los hombres negros tienen esforzarse más".

Denise dice que algunos pasajeros aún miran con disgusto que una mujer esté al mando de un avión.

"Una vez tuve un aterrizaje muy bueno y me paré frente a la cabina con mi gorra y mis cuatro barras de capitán para despedir a los pasajeros que salían del avión. Entonces vino una señora mayor y me apartó a un lado, entró en la cabina y felicitó al primer oficial por el aterrizaje. Él se rio y le dijo que la capitana era yo. Ella hizo una mueca asombrada y se bajó sin felicitarme. Me di cuenta que en su cabeza era imposible que una mujer hiciera un buen aterrizaje".

Denise no considera que la aviación sea una actividad de alto riesgo sino precisión y detalle. (Foto cortesía)

Denise está segura que la incursión de las mujeres en todas las áreas motiva a las niñas a seguir esos pasos.

"Cuando yo era niña nunca vi a una mujer piloto. Ahora existe un 6% de posibilidades de que las niñas vean que las mujeres también podemos volar".

Lo que no se atreve a predecir es el futuro debido a la velocidad de los desarrollos tecnológicos.

"Creo que nunca me cansaré de volar. Me parece más factible que  primero desaparezcan los pilotos por el perfeccionamiento de los aviones no tripulados a que yo me canse de volar". Por eso piensa que quizás las niñas que ahora quieran ser pilotos no tengan esa oportunidad dentro de 20 años.

El único consejo que ofrece Denise es que estén abiertas al cambio.

"El mundo va a cambiar, vendrán crisis económicas o ecológicas. Realmente no sé lo que va a pasar en el futuro. Pero es la capacidad de adaptarse, de aprender, de transformarse, lo que aumentará sus posibilidades".


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