Cómo detectar si eres intolerante a la fructosa

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Photo credit: Edward Berthelot
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Se habla y escribe mucho sobre la intolerancia a la lactosa o el gluten, pero éstas no son las únicas intolerancias que el organismo puede experimentar. De hecho, la intolerancia a la fructosa es una gran desconocida porque está infradiagnosticada, sin embargo se estima que la puede padecer entre un 40% y un 60% de la población, en mayor o menor medida. ¿Qué es exactamente la intolerancia a la fructosa? Se puede definir como “una condición que se produce cuando el organismo no puede metabolizar correctamente la fructosa”, define Teresa Perucho Alcalde, directora científica de Vivolabs. Y puede ser de dos tipos:

  1. Malabsorción de fructosa: “la fructosa se absorbe en el intestino delgado, específicamente en la membrana apical del enterocito, gracias al transportador de fructosa 5 (GLUT5). Sin embargo, cuando estos transportadores no funcionan bien, se produce una malabsorción de fructosa. Es un problema que se desarrolla a lo largo de la vida”, asegura la directora científica de Vivolabs.

  2. Intolerancia hereditaria a la fructosa: también se conoce como fructosemia. En este caso, ya se trata de una enfermedad genética que se debe a mutaciones en el gen ALDOB. “Este gen es necesario para la fabricación de la enzima aldolasa B, que a su vez es vital para el metabolismo de la fructosa. Además, la carencia de esta enzima hace que se acumulen sustancias peligrosas en el cuerpo. Y es un problema que se produce desde el nacimiento”, cuenta Perucho Alcalde.

¿Qué puede provocar su aparición?

“La malabsorción de fructosa es muy común y puede afectar a 1 de cada 3 personas”, según Teresa Perucho Alcalde, directora científica de Vivolabs. Aparte de por las razones anteriormente citadas. La malabsorción de fructosa puede aparecer “por los cambios que se producen en la flora intestinal, por la ingesta excesiva de alimentos procesados y ultraprocesados, por tener enfermedades intestinales preexistentes (síndrome de intestino irritable, Crohn, etc.) y por estrés, entre otras razones”, enumera la experta. Por su parte, la intolerancia hereditaria es más rara y menos frecuente: ocurre en 1 de cada 20.000 personas en Europa. “Se manifiesta desde la infancia y depende de la herencia de los padres (pero no del estilo de vida u otras enfermedades preexistentes)”, apunta la directora científica.

¿Qué síntomas son los más frecuentes?

Cuando el problema es la malabsorción de fructosa, este azúcar se fermenta en el intestino grueso porque no se ha podido digerir correctamente,los síntomas suelen ser similares a los del síndrome del intestino irritable: inflamación abdominal, gases, diarrea y dolor de tripa”, según Perucho Alcalde. Y si el problema es la intolerancia hereditaria los síntomas empiezan ya desde la infancia: “algunos de los más evidentes son: vómitos, hinchazón abdominal, retraso en el crecimiento, náuseas, dolor de tripa e ictericia (color amarillo de la piel).” En este último caso, si no se toman las medidas adecuadas se pueden llegar a producir daños graves en el hígado y otros órganos. “Es potencialmente mortal”, advierte la experta.

¿Cómo se puede detectar?

  • El test de hidrógeno espirado es el método diagnóstico de elección para la malabsorción de fructosa y otros compuestos, como la lactosa, la sacarosa y el sorbitol. “Es muy sencillo: hay que consumir las dosis indicadas de la sustancia sospechosa y dejar que el profesional médico registre la cantidad de hidrógeno en el aliento. Una concentración por encima de lo normal indica malabsorción”, cuenta Perucho Alcalde.

  • Por su parte, el diagnóstico de la intolerancia hereditaria a la fructosa es más complejo. “Para llegar a él, hay que realizar un análisis genético. Vivolabs cuenta con un estudio en el que se analizan 3 variantes del gen ALDOB, el cual codifica la enzima aldolasa B. Y esto permite detectar las mutaciones causantes de la enfermedad.”

Paso a paso

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Si eliges la primera opción: recibirás todos los materiales necesarios (toma de muestra de mucosa bucal e instrucciones) en la dirección indicada en cuestión de 24-48 horas. Y si eliges la segunda opción: primero, tienes que elegir clínica, y a continuación recibirás un código de compra y con éste puedes acudir al centro sin cita previa.

En ambos casos, los resultados están listos en 10 días y los puedes consultar en la plataforma del paciente de Vivolabs. Ante cualquier duda, puedes solicitar una llamada gratuita con el equipo de laboratorio.

Precio: 190 €.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento, tanto para la malabsorción como para la intolerancia genética, pasa por “eliminar de la dieta los alimentos ricos en fructosa. Eso sí, supervisado por un profesional en nutrición para evitar carencias en el futuro”, aconseja Peucho Alcalde. ¿Y se puede hacer algo para prevenirla? Más de lo mismo: se recomienda limitar el consumo de alimentos ultraprocesados ricos en azúcares y detectar a tiempo (para poder curarlas) las enfermedades intestinales, ya que pueden favorecer la aparición de una malabsorción de fructosa. Algo más: “un estudio genético familiar (padre y madre) puede ayudar a conocer el riesgo de que la futura descendencia herede la enfermedad.”