Desvelando la incógnita más curiosa de 'Érase una vez en… Hollywood': ¿entrenó Bruce Lee a Sharon Tate? ¿Y eran amigos?

Érase una vez en… Hollywood es una película de esas que merecen una escapada al cine para disfrutarla como está pensada, en la gran pantalla. Es una propuesta plagada de picardía “tarantiniana” y nostalgia cinematográfica, un homenaje al Hollywood de antaño y a una inocencia que desapareció la noche del asesinato de Shaton Tate y tres amigos en manos de los seguidores de Charles Manson.

Y si bien es una experiencia cinematográfica, estética y sonora, no falta alguna que otra curiosidad que genera un runrún mental que solo podemos solventar con una búsqueda online. Y quizás la que más destaca es la relación de amistad entre Sharon Tate y Bruce Lee.

Roman Polanski y Sharon Tate celebrando el estreno de La semilla del diablo en Londres (AP Photo; GTRES)

Margot Robbie protagoniza uno de los momentos más tiernos del filme cuando su personaje, Sharon Tate, va al cine a ver una de sus películas en el legendario teatro Bruin de Los Angeles. Y con toda la inocencia de la era del flower power y de una actriz ilusionada al ver su sueño cumplido, la vemos recordando su entrenamiento junto al mismísimo Bruce Lee para una escena de lucha que está viendo en pantalla al mismo tiempo.

Se trata de un momento que provoca ternura e inocencia, y que sirve para “limpiar” la imagen de Lee (interpretado por Mike Moh) después de verlo como un actor soberbio que incita una pelea contra el doble de acción Cliff Booth (Brad Pitt) tras una discusión sobre Muhammad Ali. Pero también una secuencia que genera mucha curiosidad llevando a más de uno a querer correr al teléfono móvil a verificar si la relación existió o no.

Entonces, ¿se tomó Tarantino una licencia creativa o en realidad Bruce Lee entrenó a Sharon Tate? Pues la respuesta te sorprenderá más de lo que esperabas.

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En efecto, el maestro de artes marciales entrenó a la joven actriz en lo que sería el comienzo de una amistad que terminaría en acusaciones de asesinato.

Pero vamos por partes. Lee y Tate se conocieron a través de un amigo en común, el peluquero Jay Sebring (que en la película interpreta Emile Hirsch), que más tarde sería uno de los asesinados en la fatídica noche de agosto. Según escribe Matthew Polly en la biografía Bruce Lee: A Life, el estilista era estudiante de karate y conoció a quien luego se convertiría en leyenda del cine de acción durante un campeonato celebrado en Long Beach en 1964. Lee no solo estuvo allí, sino que también “deslumbró” a los asistentes con sus acrobacias.

Debemos ter en cuenta que Lee todavía no había alcanzado la fama en Hollywood ni tampoco había hecho su primer éxito Operación Dragón (1973). Poco después -según cuenta la misma biografía- un productor de televisión llamado William Dozier estaba cortándose el cabello con Sebring cuando le comentó que estaba buscando a un protagonista asiático para un spin off del personaje y agente Charlie Chan. Dozier buscaba a un “oriental que hablara inglés y pudiera manejarse con escenas de acción” y Sebring supo que él conocía al candidato ideal. Y así, Lee entró a Hollywood por la puerta grande (ese proyecto nunca se hizo, pero su prueba de cámara lo llevó a ser elegido para el papel de Kato en El avispón verde (1966-1967), el mismo set donde transcurre la pelea entre Lee y Booth en la película de Tarantino. Si es que todo está conectado).

Pero ampliemos el círculo. Cuando Lee y Sebring comenzaron a cultivar su amistad, el peluquero era el novio de Sharon Tate, y así entró ella en el grupo de amigos (aunque dejaría a Sebring tras conocer a Polanski en el set de El baile de los vampiros en Londres en 1966). Mientras que Lee expandía sus influencias al entrenar a otras estrellas en artes marciales, como hizo con Steve McQueen (que en la película de Tarantino interpreta Damian Lewis) y hasta al mismísimo Roman Polanski (Rafal Zawierucha en el filme). Así fue cómo Lee fue expandiendo su currículo y consiguió un trabajo como “consejero de karate” en La mansión de los siete placeres (Las demoledoras en Hispanoamérica), la película que Sharon Tate va a ver al cine en Érase una vez en… Hollywood.

Si bien Dean Martin era el protagonista, la cinta contaba con un trío de mujeres letales interpretadas por Nancy Kwan, Elke Sommer y Sharon Tate. Y la pelea que vemos en la cinta de Tarantino entre Kwan y Tate, efectivamente fue supervisada y entrenada por Bruce Lee a quien le pagaron $11.000 por sus servicios.

Esta era la escena:

Y así la entrenaron:

En la misma biografía, el autor revela que Lee y Tate se llevaban tan bien, que ella lo invitó a cenar a su casa convencida de que él y su marido Roman Polanski se llevarían de maravilla. Y tenía razón. La amistad se solidificó con Bruce Lee entrando en el circulo privado del cineasta y es más, Polanski hasta lo llevó con él a un viaje de ski a Gstaad en Suiza y le compró el legendario traje amarillo que más tarde llevó en Juego con la muerte (1978, el mismo al que Tarantino rendiría homenaje más tarde haciendo que Uma Thurman lleve uno similar en Kill Bill. ¡Si es que está todo súper conectado! Tarantino no da puntada sin hilo).

Entonces, a las preguntas ¿entrenó Lee a Tate como sugiere la película? Si. ¿Eran amigos? Si. ¿Con Polanski también? Si, pero hubo un bache importante. Y aquí se viene lo gordo.

CUANDO ROMAN POLANSKI CULPÓ A BRUCE LEE DE ASESINAR A SHARON TATE
Como lo leen. Tras el brutal asesinato de su esposa embarazada de ocho meses y medio y sus amigos más cercanos, el director de La semilla del diablo (1968, conocida como El bebé de Rosemary en Hispanoamérica) creyó que Bruce Lee era el culpable.

Sus sospechas comenzaron poco después de la tragedia, cuando la policía no tenía pistas que señalaran a Charles Manson y sus seguidores (tardarían cuatro meses en conectar el caso con el culto y hacer los arrestos). Según cuenta Matthew Polly en la misma biografía, Polanski estaba consumido de dolor cuando en una sesión de entrenamiento en el gimnasio de los estudios Paramount, Lee le comentó que había perdido sus gafas. Un detalle que llamó la atención del director ya que “alguien” había olvidado unas gafas en su casa y la policía de Los Angeles creía que podían ser del asesino.

Esas gafas habían sido una de sus obsesiones desde la muerte de su esposa y su bebé sin nacer, habiendo revisado si la misma graduación coincidía con amigos y allegados que podían ser sospechosos. Cualquiera con gafas era sospechoso para Polanski, según Polly. Sus sospechas se hicieron más reales al saber que Bruce Lee era una de las pocas personas con la capacidad física como para matar a un grupo por sí solo y, además, vivía cerca de la casa.

Según la biografía de Polly, Polanski le dijo a Lee que le regalaría unas gafas nuevas y que, para ello, fueran juntos al oftalmólogo a conseguir la receta. Para su alivio, la graduación no era la misma.

El dolor del director tras la tragedia y la falta de pistas durante meses hizo que se obsesionara tanto con encontrar al culpable que según escribe su biógrafo Christopher Sandford en Polanski: A Biography, se hizo con un kit de investigación, se vestía de negro y pasaba las noches revisando los coches de lujo de sus amigos en busca de manchas de sangre. Incluso pagó $2.500 para que analizaran la escritura del productor William Castle para descubrir si era igual a la palabra “Pig” (cerdo) que los asesinos habían dejado escrita en sangre en la puerta de la casa.

En su biografía, Polanski escribió que el haber estado ausente aquella noche por un rodaje en Europa “es el mayor arrepentimiento” de su vida.

Bruce Lee murió casi cuatro años después del asesinato de su amiga y a pocos días del estreno de la película que lo catapultaría al estrellato internacional. Fue el 20 de julio de 1973 y tenía 32 años cuando sufrió un edema cerebral a causa de una reacción alérgica a un analgésico. Sin embargo, desde entonces su muerte ha provocado todo tipo de especulaciones, con médicos que aseguran que habría sufrido una muerte súbita derivada de la epilepsia o de un aneurisma.

Tras su muerte, Operación dragón pasó a ser considerada una de las mejores películas de artes marciales de la historia. Por su parte, años después Polanski fue acusado de violar a Samantha Geimer cuando era menor de edad (en 1977) y cuando estaba en libertad bajo fianza, huyó a Europa y desde entonces no ha vuelto a pisar suelo estadounidense.

Es por todo esto y por el legado de Bruce Lee que sus descendientes están muy enfadados con Quentin Tarantino por el retrato que hace de la estrella de acción. En su película, el actor aparece petulante y engreído, dando uno de sus discursos en el set de El avispón verde que solo provocan al personaje de Brad Pitt. El doble de acción acepta el desafío y termina siendo el héroe que calla la boca a Lee en una escena que más que rendir homenaje, provoca las carcajadas de los espectadores. La familia de Bruce Lee se mostró ofendida con la representación, y después de que Tarantino se defendiera en una rueda de prensa en Moscú confirmando que Lee “era un tipo engreído”, los descendientes le han exigido una disculpa en declaraciones a Variety.

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