Destinos de cine a los que llegar en AVE

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Photo credit: Renfe
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Se puede afirmar sin reparos que 1992 fue un año de cine para España. Los Juegos Olímpicos de Barcelona, la Expo Universal de Sevilla y, con un poco menos de ruido, la Capital Europea de la Cultura para Madrid. Los ojos del mundo entero nos miraron durante unos meses. Y vieron una España guapa, alegre y pujante que se había incorporado, casi de golpe, al vibrante final del siglo XX.

Photo credit: Quim Llenas
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Toda esa fiesta trajo un aire de modernidad que llegó para dejar un cambio profundo y duradero, alejado de los fuegos artificiales. El AVE hizo su primer viaje entre Madrid y Sevilla el 21 de abril de 1992 y simboliza mejor que ningún otro elemento el salto dado por España en esos meses mágicos.

Con 30 años recién cumplidos, el galán de la red ferroviaria española se ha convertido en uno de los medios de transporte preferidos. Su comodidad y rapidez le han otorgado la confianza de unos 470 millones de viajeros que desde aquel primer recorrido lo han utilizado para viajar no sólo a Sevilla, sino a Barcelona, Sevilla, Cuenca, Málaga, Valencia, Córdoba, Zaragoza, Granada y Toledo, por nombrar solo algunas de las cuarenta estaciones en las que el AVE tiene parada.

Photo credit: Renfe
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Es posible que no hayan caído en ello, pero las ciudades que hemos nombrado tienen algo en común: aparte de ser maravillosas en sí mismas, todas ellas han servido en algunas ocasiones como decorados para grandes películas que se filmaron antes y después del AVE. Le invitamos a que nos acompañen en un viaje amable y relajado por estas ciudades y sus rodajes. Tal vez, al terminar el texto, le apetezca sacar unos billetes y plantarse en alguna de ellas para disfrutar de sus decorados y de su gastronomía.

Primera estación: el Madrid de Almodóvar (y otros más)

El 21 de abril de 1992 la Familia Real y un buen puñado de autoridades se subió en la estación de Atocha para hacer el primer viaje del AVE. Madrid siempre ha sido un plató disfrutón para los directores. Quizás si tuviéramos que asociar la capital a uno solo de ellos, Almodóvar sería el elegido. Sus retratos de la ciudad en la célebre Mujeres al borde de un ataque de nervios o la también hilarante, y anterior, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón ayudaron a forjar la imagen del Madrid de fin de siglo. Pero no solo el director manchego se ha aprovechado de los decorados madrileños. Antes, mucho antes, Berlanga, por ejemplo, filmó El verdugo y David Lean, en 1965, reinventó Moscú en un gigantesco decorado cerca del cementerio del barrio de Canillas.

Photo credit: Eric VANDEVILLE
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Después llegó Amenábar, con ese planazo que define Abre los ojos y nos muestra la Gran Vía sin un alma, ocupada solo por la angustia de Eduardo Noriega. Qué decir de otra película icónica de la capital, El día de la Bestia, con la que Alex de la Iglesia se metió para siempre en nuestras salas.

La estación de Atocha es protagonista precisamente en la última parada de este incompleto repaso al cine rodado en Madrid. Matt Damon hizo sus cosas de espía por la Castellana o Bailén y, de paso, nos regaló algunas espectaculares vistas aéreas de la ciudad.

Sevilla o la casa de los Gungan

Bajarse en la estación de Santa Justa, en la Avenida de Kansas City, y empezar a caminar hacia el centro de Sevilla ya da una idea de sus posibilidades como escenario. No hay rincón al que mires que no pueda estar en una película (o en el que no quieras quedarte a vivir). Algo así pensaron los Gungan o, mejor, George Lucas, cuando eligieron la Plaza de España para dar la bienvenida a Naboo a la reina Amidala. Natalie Portaman y Ewan McGregor pasearon por ella durante un par de minutos que siguen sorprendiendo por más veces que veamos la película.

Photo credit: Bildagentur-online
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Mucho antes, David Lean, con cierta querencia hacia nuestro país, pasó unos meses en Sevilla recreando escenarios de ese monumento que es Lawrence de Arabia. Cientos de extras sevillanos añadieron color a la Plaza América, el Real Alcázar y el Parque de María Luisa.

En la filmografía sevillana no podían faltar la Real Maestranza ni los toros. Javier Elorrieta filmó en 1989 una de las versiones de Sangre y arena, la novela de Blasco Ibáñez, en la capital del Guadalquivir. En impecable inglés, el Hotel Alfonso XIII, la Giralda o la Torre del Oro acompañan las andanzas de Juan Gallardo en su camino al trono de la tauromaquia. Sharon Stone, unos años antes de su mágico cruce de piernas, encarna a Doña Sol, la aristócrata que cambiará para siempre la vida del torerillo.

Photo credit: CRISTINA QUICLER
Photo credit: CRISTINA QUICLER

El Vaquilla o Woody Allen en Barcelona

La lleva en el título y en algunos momentos parece un publirreportaje de la ciudad, así que Vicky, Cristina, Barcelona es, en los últimos años, la película señera de la Ciudad Condal. Woody Allen y Scarlett Johansson acompañaron a Penélope en la cinta que le dio el Oscar. El retrato de la ciudad es bastante exhaustivo con el punto culminante, quizás, de ese paseo de Scarlett fotografiando Las Ramblas. Todos habríamos querido ir con ella.

Penélope y Barcelona tienen una bonita historia en la que hay, además, otra estuatilla de la Academia, la de Mejor Película Extranjera de Todo sobre mi madre. La Sagrada Familia, Casa Ramos y el Palau de la Música son algunos de los escenarios en los que se rodó esta obra maestra del drama. El climax, tal vez, se rodó en el cementerio de Montjuic. Allí se enfrentan en un duelo de alta intensidad Cecilia Roth y un Toni Cantó en la cumbre de su carrera. Como actor.

Photo credit: Europa Press News
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Pero el cine en Barcelona arrancó mucho antes y ahora que está un poquito de moda el cine quinqui, no viene mal el recuerdo de la película señera de ese género: El Vaquilla. Las desventuras de Juan José Moreno Cuenca se rodaron en la ciudad y alrededores, enseñando una Barcelona anterior a los juegos que ahora se nos hace irreconocible.

Conan es de Cuenca

La afirmación no es muy científica pero sí, Conan es de Cuenca. Más o menos. A ver, los héroes, como los de Bilbao, nacen donde quieren y en el lejano 1982 (el año del Naranjito) Arnold Schwarzenegger lució sus músculos por la Ciudad Encantada de Cuenca. ¿Os acordáis de quién daba vida a Conan en su tierna infancia? ¿No, verdad? Jorge Sanz.

Quizás no lo imaginas, pero ¡James Bond también estuvo en Cuenca! Y no en cualquier parte, sino en Las Majadas, un pequeño pueblo de la sierra conquense que en invierno solo tiene un bar, pero que en verano se suelta la melena para llegar a abrir hasta tres. Por sus increíbles paisajes, y también en la capital, se rodó parte de El mundo nunca es suficiente en 1999. La elegancia un poquito acartonada de Pierce Brosnan pasaría completamente desapercibida en Las Majadas. Habría dado mi fortuna por estar en ese rodaje.

Photo credit: Prisma by Dukas
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Otro superhéroe también vio como filmaban uno de sus biopics en la provincia de Cuenca: El Cid. El Castillo de Belmonte acogió a una pareja de históricos del cine, Charlton Heston y Sofía Loren, que se marcaron un Cid un tanto artúrico pero resultón y entretenido.

De Tomorrowland a Jamón, jamón.

Siguiendo con El Cid, el guerrero anduvo dando vueltas por toda la península Ibérica, pero dos de sus bases principales fueron Zaragoza y Valencia. Las próximas paradas de nuestro recorrido por los platós a los que puedes llegar en el AVE.

Zaragoza, por ejemplo, sirvió como escenario para esa delicia que es Jamón, jamón. El inhóspito desierto de los Monegros, a caballo entre Zaragoza y Huesca, fue testigo de una truculenta historia de amor y del nacimiento de dos actores para la historia de nuestro cine: Penélope y Javier. Sólo por eso la película ya merecería estar en cualquier repaso, pero es que su intensidad y frescura, además de la personalidad de Bigas Luna, la hacen más que interesante por sí misma.

Photo credit: UCG
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Valencia también es un destino privilegiado para el cine. La mala educación, Todos a la cárcel, El Olivo y La boda de Rosa son algunas de las producciones que ha albergado. Pero hoy nos vamos a parar un poquito en las semanas en que el número de macizos oficiales por metro cuadrado a orillas del Turia creció como la espuma. George Clooney corrió a toda velocidad por una Ciudad de las Artes y las Ciencias con un aire futurista. ¿Os faltan macizos? Un segundo. El productor de la película era Brad Pitt. Ahora sí, ¿verdad?

Toledo como escenario místico

¿Qué vamos a decir de Toledo? Lo tiene todo. Las películas tienen que salir solas en esa ciudad que se levanta sobre el Tajo. Sus callejuelas han visto más aventuras reales que países enteros y durante una época toda la sabiduría del mundo descansaba en sus bibliotecas. Con esos antecedentes, La novena puerta (Roman Polanski, 1999), una historia sobre un libro mágico y herético escrito por el mismo diablo, tenía todas las papeletas para acabar rodando algunas de sus secuencias en Toledo. Johnny Deep dio vida a un protagonista que hizo una cantidad de kilómetros ingente persiguiendo el libro de Satanás por el mundo entero.

Photo credit: DEA / W. BUSS
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En otro registro bien diferente, Icíar Bollaín rodó en 2003 Te doy mis ojos, una historia sobre violencia de género en la que vemos el Toledo histórico y esa obra maestra que es El entierro del Conde de Orgaz, pero también las afueras de la ciudad con sus bloques de protección oficial y algunas de sus miserias.

Andalucía, el plató mejor conectado

Posiblemente sea Andalucía la comunidad con mejores conexiones de AVE. De eso se habrán aprovechado ya innumerables veces los cineastas de todo el mundo que quieran rodar en sus localizaciones. Málaga, por ejemplo, es el escenario de una malagueñísima película, El camino de los ingleses, que supuso la segunda película de Antonio Banderas como director. Raúl Arévalo, Mario Casas, Fran Perea y Victoria Abril, entre otros, dan vida a la sensacional novela de Antonio Soler. ¿No la habéis leído? Ya estáis tardando.

Photo credit: Prisma by Dukas
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Cómo Córdoba no va a ser un gran plató de cine si cada rincón es una maravilla. Lo que es raro es que Córdoba haga de Sevilla en una producción de Carmen. Pero, oye, así son las cosas del cine y en 2003 Vicente Aranda eligió las caballerizas reales de Córdoba como el centro de su rodaje. Paz Vega y Leonardo Sbaragalia encarnaron a los protagonistas de este drama cantábile en el que todo termina resolviéndose a navajazos. Eran siglos convulsos.

Photo credit: Education Images
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Cerramos el repaso con una de las muchas películas que se han rodado en Granada y su provincia. No se trata esta vez de una historia muy andaluza. Antes bien, la cosa es oriental y la estación de tren de Guadix se convirtió, por unos días, en la ciudad de Iskenderun. El prodigio lo obró Steven Spielberg durante la filmación de Indiana Jones y la última cruzada. La Sierra de Huetor también acogió algunas escenas mientras que el monumento granadino por antonomasia, La Alhambra, se quedó sin salir en la cinta porque es absolutamente imposible convertirlo en otra cosa. Spielberg se hizo, eso sí, la foto en la Fuente de los Leones, a la que desde 2019 se puede llegar ya en el AVE.

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