Cómo el coronavirus ha convertido los barrios chinos en pueblos fantasmas

A pesar de que el COVID-19 no fue declarado oficialmente como pandemia hasta el 11 de marzo, los barrios chinos se vieron afectados tan pronto como el brote se convirtió en noticia mundial a finales de diciembre.

“Todos los que pasaron por el SARS, que hemos entrevistado, dijeron que esto es mucho peor”, le confesó a Yahoo Finanzas Wellington Chen, director de Chinatown Partnership, mientras recorríamos el vecindario. “Algunos incluso dicen que esto es peor que el 11 de septiembre. Porque después del 11 de septiembre seguían viniendo a comer. Ahora tienen miedo”.

El barrio chino de Manhattan ha perdido hasta el 80 % de su volumen de negocio debido al miedo al COVID-19. Y caminando por las calles normalmente bulliciosas de este barrio, una semana después del Año Nuevo Lunar, el equivalente al “Super Bowl” para los estadounidenses de origen chino según Chen, sorprende la ausencia de personas.

La Mott Street de Chinatown, vacía al mediodía, debido al miedo al coronavirus.

“Los restaurantes, negocios de turismo, teatros de Broadway, todo”, dijo Chen. “Escuché que incluso las empresas de spa se han visto afectadas porque la gente tiene miedo de ir. Normalmente uno no piensa que algo así pueda ocurrir. Se han cancelado las reservas en los hoteles y salones de banquetes, los autobuses chárteres están fuera de servicio porque ya no es necesario llevar a grupos turísticos”.

Y al igual que el coronavirus, el impacto económico que ha tenido el brote en las comunidades de inmigrantes chinos se ha extendido. El pánico ha reducido el volumen de negocios en ciudades de todo el país, como San Francisco, y en Sídney, al otro lado del mundo.

Coronavirus en todo el mundo. (Gráfico: David Foster/Yahoo Finanzas)

“Peor que el 11 de septiembre”

El dueño de un restaurante con el que hablamos nos dijo que un cliente habitual le preguntó si los productos del mercado de pescado del barrio provenían de China. Él le informó que se trata de pescado fresco de Long Island.

“Todos los que pasaron por el SARS, que hemos entrevistado, dijeron que esto es mucho peor”, dijo Chen, mientras nos llevaba de recorrido por el vecindario, con la cámara Sony A7S en la mano para grabar, al igual que mi compañero productor y yo mismo, el impacto del COVID-19. “Algunos incluso dicen que esto es peor que el 11 de septiembre. Porque después del 11 de septiembre seguían viniendo a comer. Ahora tienen miedo”.

“Por desgracia, tanto taxistas como otras personas me han dicho que hay quienes están evitando cualquier tipo de comunidad asiática”, dijo Gregg Bishop, comisionado del Departamento de Servicios para Pequeñas Empresas de la ciudad de Nueva York, quien había contado en febrero que el tráfico peatonal en el barrio chino de Manhattan había caído un 40 %, como le confirmó a Yahoo Finanzas. “Esto es solo el resultado de la desinformación, literalmente, un poco de ignorancia y sin duda una pizca de fobia”.

New York Bo Ky es un pequeño restaurante familiar que solía atender a una media de 125 personas al día, que pedían un café o un té o se sentaban a comer, según el gerente general Chi Vy Ngo. Últimamente, el restaurante solo ha atendido a 20 personas diarias, en sus mejores días.

MUESTRA DE QUE EL MIEDO AL BROTE DE CHINA HA GOLPEADO MUY FUERTE, HACIÉNDOSE VIRAL - En esta foto del 14 de febrero de 2020, se ve un restaurante chino vacío en el barrio chino de Incheon, Corea del Sur (Foto AP/Ahn Young-joon)

“Creo que la conclusión es que dependemos del público”, dijo Ngo. “Tienes derecho a protegerte, pero analiza los hechos antes de asustarte o malinterpretarlos”.

El 27 de febrero, las congresistas Grace Meng y Nydia Velázquez de Nueva York y California, junto a la representante Judy Chu, impulsaron la “Propuesta de Ley no. 6 de 2020 para Aliviar a las Pequeñas Empresas de las Dificultades Económicas Causadas por las Enfermedades Transmisibles” en un intento por amortiguar el golpe económico que está causando el actual brote a las pequeñas empresas al otorgarles a los propietarios una licencia de hasta 2 millones de dólares del fondo de Préstamos para Desastre por Daños Económicos.

Ignazio Monda