Desmintiendo los 10 mitos más extendidos sobre ir a terapia

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10 mitos más extendidos sobre ir a terapiaMalte Mueller - Getty Images

Ir a terapia, pese a ser una actividad cada vez más común, continúa estando estigmatizado. Las series, las películas y, sobre todo, los falsos mitos que circulan alrededor de ella han contribuido a esa percepción.

Hemos crecido creyendo que el tiempo lo cura todo. Y, a veces, da igual las hojas del calendario que pasemos; lejos de sanar, el malestar se aviva. O, peor aún, creemos haber sanado sin ser conscientes de que nuestros actos o la propia personalidad se ha visto afectada.

Por suerte, en los últimos años, el estigma que gira en torno a la salud mental y acudir a terapia (gracias, en aparte, a las celebrities como Laura Ponte o Laura Escanes, entre otras, han buscado normalizarlo con su ejemplo) se ha visto reducido.

Al fin y al cabo, al igual que cuando nos rompemos una pierna acudimos a urgencias, la mente también necesita de cuidados y revisiones para encontrarse en el mejor estado posible. De hecho, la ansiedad, la angustia o la depresión, entre otras afecciones, pueden llegar a tener su impacto a nivel físico.

Sí, has leído bien, una mente insana es capaz de causar dolor físico. El motivo es sencillo: es la única manera que tiene la mente de advertir o manifestar que, algo, no anda bien.

Las 10 ideas erróneas más populares sobre ir a terapia

young woman talking to colleague at home
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Entonces, si es tan importante y vital cuidar la mente porque tenemos tan estigmatizado ir a terapia. Sencillo: los falsos mitos y las ideas erróneas, promovidas por los prejuicios o el qué dirán intervienen en nuestra toma de decisiones. Los mismos que te recopilamos y desmentimos con la ayuda de diversos expertos.

1.La psicoterapia es para personas “locas”

Desde TherapyChat matizan que, pese a lo que se puede llegar a pensar, la piscoterapia es para todas las personas que están buscando mejorar su bienestar. En líneas generales, se tiende a emplear la frase de “esta loco” que no tendría ninguna validez. No hace falta tener un diagnóstico (como desajustes en la conducta o una situación contextual problemática) para acudir al psicólogo. De hecho, se puede asistir para potenciar, añadir o eliminar conductas que están teniendo su repercusión en el propio bienestar.

2. La gente pensará mal de mi si descubren que quiero ir o voy a terapia

Confesémoslo: el miedo ante el qué dirán, muchas veces nos frena. Lo primero de todo es saber que, si no te sientes cómoda contándolo: no estás obligada. No tienes porque hacerlo, si tú no lo deseas, pero ¿por qué no quieres contarlo? ¿Por el qué dirán o por si piensan que eres débil?

En muchas ocasiones, sentir el apoyo de tu círculo más cercano es fundamental y, asimismo, ayuda a visibilizar que no es nada malo acudir a terapia. Al contrario, lo normaliza y, a lo mejor, anima a otros. Sin embargo, como señalan los expertos, nada te obliga a contarlo hasta que no te sientas preparada o, de verdad, desees hacerlo.

3. La terapia no es confidencial

Uno de los principales temores a la hora de acudir o buscar ayuda profesional es el miedo a que tu psicólogo vaya divulgando tus pensamientos y sentimientos más íntimos. Un temor que puede frenarte a la hora de acudir para contar tus problemas.

No obstante, no tienes por qué preocuparte; su código ético les obliga a mantener la confidencialidad de lo hablado o dicho dentro de las sesiones. Ahora bien, hay pequeñas excepciones; si hablas sobre querer o planear dañar a otras personas o a ti mismo, el o la experta en salud mental sí pueden hablar con las autoridades.

4. Los psicólogos no curan; la terapia es para siempre

Como matizan los expertos de TherapyChat: "No, los psicólogos no curan, sino que ofrecen sus servicios para que el paciente se cure". Es el paciente el que tiene que seguir la terapia y realizar los cambios que se consideren. Además, solo en los casos en los que las necesidades del paciente son muy complejas o tienen una salud mental afectada puede que, a lo largo de su vida, tengan necesidad de ir a terapia de forma recurrente. Una situación similar, por ejemplo, se da cuando toca acudir a la rehabilitación cuando se tiene una lesión física; suele tener unas revisiones.

5. Si tienes un buen círculo de amistades o familia, no necesitas acudir a terapia

En muchas ocasiones, se tiende a confundir la terapia con la charla informal con los amigos o la familia. Ambas son beneficiosas, pero no son iguales. Los terapeutas están formados para abordar los problemas de una manera constructiva, algo que, por miedo al cómo se lo tomarán o la posible falta de perspectiva, no todos los amigos tienen.

Asimismo, es importante recordar que uno de los factores más aplaudidos de la terapia (más allá de la ya mencionada confidencialidad) es que es una charla objetiva.

woman psychologist talking to patient
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6. Ir a terapia no solo sirve para desahogarse

La terapia está sustentada y se caracteriza por ser una charla larga, pero el mito recae en pensar que solo sirve para contar las preocupaciones y ya. Y este es el gran error. A través de la terapia, se emplean herramientas que ayudan a detectar patrones y, también, se lanzan preguntas que te ayuda a cómo corregirlos o percibirlos cuando estos no te están reportando ningún bien.

7. Los psicólogos solo dan consejos

Por su competición profesional, los psicólogos nos ayudan a mejorar nuestro bienestar, pero la terapia no consiste únicamente en esto. No.

En las consultas, en líneas generales, se realiza una evaluación y una intervención técnica que nos ayudan a realizar ejercicios o desarrollar herramientas, actividades y una propuesta conductual que, a veces, se confunden con dar consejos.

8. Con solo ir, ya mejorarás automáticamente

Relacionado con el anterior mito, encontramos este otro. Y si bien es cierto que dar el paso de acudir a terapia si sientes que lo necesitas ya es un gran paso... no todo el peso de esa mejoría recae en el experto. El paciente debe tener una actitud activa para, a través de los consejos o reflexiones reacibidas, ser capaz de tomar unas u otras decisiones.

9. Todo se soluciona con fármacos

Si algo caracteriza a los psicólogos, como bien matizan desde la plataforma TherapyChat, es por alejarse de los fármacos; prefieren líneas de análisis y reflexión, por un lado, y de generación de hábitos, por otro.

Y, de hecho, son los psiquiatras los que tienden a utilizar los fármacos y expiden las recetas correspondientes en determinadas situaciones. En ciertas ocasiones, cuando: “la intensidad del malestar psicológico sea muy intenso o haya sufrimiento y deterioro de la salud mental, la combinación de fármacos y terapia se hace imprescindible”.

mujer terapia
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10. No tengas miedo a cambiar; no todas las terapias son iguales

Pese a lo que pueda parecer, la elección de terapia o el propio psicólogo no es algo inamovible. Existen infinidad de tipos de terapias y expertos. Es importante sentirse cómoda y, en ocasiones, no todas las terapias se adaptan a tus necesidades o no llegas a establecer esa confianza con esa persona.

Por ese motivo, es esencial hablarlo y establecer una confianza con tu experta en salud mental y cambiar si algo no te encaja o no te sientes cómoda al hablar de determinadas cosas; solo así podrás sanar.