Piscinas comunitarias: cómo usar las zonas comunes para reducir riesgos

El peligro -dicen los microbiólogos- no está en el agua sino en el uso que hagamos de las zonas comunes y en la proximidad de las personas. Esto es lo que debes tener en cuenta antes de zambullirte

El agua tratada es bastante segura, la clave está en controlar el número de personas que estará en la piscina. (Foto: Getty)

La situación sanitaria en la que no encontramos por la pandemia del coronavirus permitirá que las piscinas se puedan abrir en la fase 2 de la desescalada. Con muchas zonas del territorio español en esta fase, y la posibilidad de que el próximo lunes Madrid y Barcelona se unan al resto, la posible reapertura de las piscinas comunitarias está generando muchas dudas e incertidumbre.

Hasta donde saben los expertos sobre el SARS-CoV-2, el cloro y otros desinfectantes en concentraciones normales de piscina matan este coronavirus perfectamente, al igual que sus predecesores más estudiados, como el virus de la polio.

De hecho, contraer el coronavirus durante un baño en la piscina o en la playa es "muy poco probable", tal y como asegura un informe que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) hizo público a comienzos de mayo.

La Organización Mundial de Salud (OMS) tampoco incluye al agua como un posible elemento de transmisión del virus. Aunque no existen aún evidencias científicas, los virólogos coinciden en afirmar que esta posibilidad es muy improbable ya que como recogía el informe, el cloro y otros productos que se utilizan para tratar el agua en las piscinas elimina la capa de proteína (cápsides), destruyendo el virus.

“Que el virus se quede en el agua es inviable porque además de que ya lleva cloro, que es un desinfectante, la posibilidad de que alguien contraiga el virus al tragar agua es prácticamente nula”, explica el microbiólogo José Antonio López Guerrero.

Será necesario que cada dos horas se desinfecte la escalerilla de la piscina, sus bordes, pasamanos y elementos comunes. (Foto: Getty)

Sin embargo, desde el CSIC alertan de que como durante otras actividades recreativas, al bañarse suele perderse la distancia social recomendada y que el riesgo de contagio sigue estando en "las secreciones respiratorias" y el contacto "persona a persona".

“El problema no es el agua. El problema somos nosotros, que somos los portadores del virus”, avisa a este periódico Antonio Figueras, investigador del CSIC y uno de los autores del informe. “Si pensamos que podemos ir a la playa o a la piscina como íbamos el año pasado, es muy probable que haya retrocesos y tengamos que retornar a la casilla de partida”, alerta.

Para evitar malentendidos se aconseja a las Comunidades colocar cartelería en los accesos a la piscina o lugar visible, como los tablones de Normas de Uso de la Piscina, indicando las normas básicas de uso durante la vigencia del Estado de Alarma.

Con cita previa

Obviamente, no podremos bajar todos a bañarnos a la vez (algunas comunidades han optado por reducir el aforo limitando el uso por días, tramos horarios y escaleras o letras).  “Los vecinos se tendrán que poner de acuerdo en cómo regular los baños para evitar que haya aglomeraciones de personas”, apunta la microbióloga del Hospital Clínico de Málaga, Isabel Viciana.

“El contagio se puede dar mientras hablamos unos con otros o si una persona enferma toca, por ejemplo, la barandilla o las escaleras de una piscina y otra persona la toca también. El riesgo es de contacto y por vía aérea”, añade. De ahí que se apele a la responsabilidad individual, ya que la seguridad del grupo dependen de la conducta de cada uno de nosotros.

Una de las fórmulas que más se manejan es organizar horarios por turnos, fuera de los cuales no se podrá permanecer en la instalación. En algunas comunidades se hará a través del conserje, de tal forma que se pueda conocer cuántas personas quieren acceder y así distribuir la asistencia a lo largo del día, asignando un tiempo máximo de 2 horas de permanencia en el recinto, siempre dentro del horario de apertura de la piscina. Otra solución para el control de aforo son los portales de gestión de reservas.

Aplicación móvil y accesorios para facilitar el control de acceso de las piscinas, de Iglobalcard.

Sin excesos

También hay que asumir que habrá que renunciar a los saltos, juegos y baños prolongados. Ya lo advirtió Salvador Illa cuando dijo que “quizás un familia ya no pueda pasar una mañana o una tarde entera en la piscina”. Sería exponerse demasiado y perjudicar al resto. Así que habrá que establecer turnos de baño y franjas horarias. Lo justo para un bañito rápido, refrescarse y... a la toalla.

Este es uno de los puntos más conflictivos porque nadie se podrá exceder del horario asignado y alguien controlar su duración. Y aunque el Ministerio de Sanidad otorga a los socorristas la responsabilidad de controlar el número de bañistas, no pueden estar al tanto de todo e ir sacando a la gente de la piscina; por lo que se tendría que contratar un auxiliar de piscina para el control del aforo y el distanciamiento social.

Asimismo, el Gobierno ha establecido que, previamente a la apertura de las piscinas (a partir de la fase 2), se debe llevar a cabo la limpieza y desinfección de las instalaciones, desinfectando algunas superficies tres veces al día. Además solo podrán abrirlas con un aforo reducido (el 30 por ciento de la capacidad de las instalaciones) y respetando la distancia de seguridad de dos metros. Se deberán marcar, también, los pasillos de acceso y salida del recinto y para llegar hasta la piscina.

De hecho, algunos complejos residenciales ya están probando cómo distribuir las zonas comunes en parcelas.

Las zonas que entrañan más peligro

  • Escalera y barandillas. Al entrar en contacto con las manos de los usuarios pueden ser un foco de contagio. Evita tocarlas siempre que sea posible. Y si lo haces, puedes desinfectarlos tú mismo con el material proporcionado.

  • Vestuarios y baños. Aún hay dudas sobre si podrán permanecer abiertos. En principio, las duchas de los vestuarios, baños y fuentes de agua estarán cerradas para evitar la posibilidad de contagios. Sobre todo los aseos comunitarios, por ser un espacio cerrado con escasa ventilación, así como las zonas de juegos por la dificultad de su desinfección.

  • De estar en uso, como cualquier otro elemento común, también han de desinfectarse diariamente y deberá haber, siempre, a disposición de los vecinos jabón o líquido hidroalcohólico.

  • Duchas. Aunque por higiene es obligatorio ducharse al entrar y salir de la piscina, en la situación actual es mejor hacerlo en casa. No conviene tocar los mandos ni las manillas de la ducha.

Para evitar riesgos, además de meter el protector solar en tu bolsa de la piscina, no olvides incluir un neceser con tu propio kit de protección anticorona: toallitas y gel hidroalcohólicos, aparte de la mascarilla claro.

Antes de entrar

Cuando vayas a bañarte, comprueba que el camino marcado esté despejado y ve siempre calzado, hasta el borde de la piscina. En caso de que haya alguien delante, deja suficiente distancia con el bañista anterior. Si es posible, evita las escaleras. Si necesitas utilizarlas y tocar la barandilla al salir echa mano de tus toallitas.

Al salir

Si has tocado alguna superficie mencionada, una vez seca, puedes desinfectar tus manos con gel y utilizar una botella con difusor (rellenada con agua limpia) para retirar el cloro de la cara y el pelo. No olvides secar bien tus pies.

Si vas a tomar el sol

Lo ideal sería establecer un espacio de uso reservado para cada persona limitado mediante señales en el suelo para asegurar los dos metros de distancia de seguridad, como hicieron sobre el césped del Domino Park, en el barrio neoyorquino de Williamsburg.

Puedes inspirarte en esta idea y utilizar tu toalla (y la de tus acompañantes) para delimitar un área segura y mantener todos sus objetos personales dentro de esa parcela o perímetro asignado, procurando no pasearte demasiado por las instalaciones.

En este parque de Brooklyn se han dibujado círculos de tiza en el césped para garantizar la distancia física. Una idea en la que podemos inspirarnos para tomar el sol en playas y piscinas. (foto: Marcella Winograd vía Traveler)

Si la piscina es de agua salada o filtrada del mar

En lo relativo al agua el mar, "aunque actualmente no existen datos de la persistencia del SARS-CoV-2", el efecto de dilución y la presencia de sal son factores que probablemente contribuyan a una disminución de la carga viral y a su inactivación, según ha comprobado el CSIC al compararlo con virus similares.

Otras precauciones

  • En momentos de máxima concentración, usa mascarilla.

  • Planifica la visita a la piscina para evitar los horarios de más afluencia.

  • Reduce el tiempo de permanencia para que todos puedan disfrutar de la piscina y terraza/jardín.

  • Evita el contacto con objetos ajenos o de uso común. Si lo haces, desinfecta los elementos usados mediante el uso de productos desinfectantes que encontrarán en el recinto.

  • Y por supuesto, quédate en casa si notas síntomas y avisa con rapidez al sistema sanitario.

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