Descubre el ‘Trash Cooking’ para dejar de tirar comida

Cristina Soria

Este nuevo tipo de cocinar no es tan nuevo, pues en el fondo ha acompañado al ser humano desde tiempos inmemoriales. La llamada Trash Cooking realmente consiste en aprovecharlo todo de los productos que utilizamos para cocinar, sin dejar restos ni desperdicios que realmente se podrían adaptar o mezclar con otros y dar como resultado un nuevo plato, un aderezo o un aporte extra de nutrientes.

Se llama Trash Cooking y su traducción literal al castellano es “cocinar con basura”, pero en castellano realmente suena peor de lo que realmente pretende el término. En inglés estas dos palabras hacen referencia a una tendencia más profunda, de aprovechamiento y de redescubrimiento de la cocina.

Porque, además, el aprovechamiento de los productos es algo que ha dado grandes resultados a lo largo de la historia de la gastronomía local de los pueblos. Podemos recordar que la morcilla española, que tantas alegrías culinaria da, en el fondo es una forma de reutilizar a sangre de la matanza, que unida a alimentos tan básicos como la cebolla o el arroz ahora se considera una delicatessen De la misma manera, los chorizos son productos derivados de la matanza, para darle utilidad a desperdicios que de otra forma no serían tan reutilizables. Y fuera de nuestras fronteras, la fritatta italiana, que es una tortilla francesa con todas las sobras que quedaban en la cocina después de realizar otros platos, y que admite de todo: verduras, carne, pescado…

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Descubre el ‘Trash Cooking’ para dejar de tirar comida

Sin embargo, en la actualidad consumimos bajo unos parámetros de comodidad que parecen contrarios a este tipo de aprovechamiento. Compramos ya los productos limpios de restos que se puedan reutilizar, la fruta y las verduras cortadas y peladas, los filetes de carne y pescado sin restos y el pescado de la pescadería limpio y sin espinas. Este hecho en muchas ocasiones encarece el precio, pues la manipulación y en el envasado de estos productos tiene un coste extra que, además, le pasa factura al medio ambiente, pues cuanto más pelado está un producto, más envoltorios hacen falta, generalmente plástico.

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Haz chips de los “desperdicios” más insospechados

La piel del pollo o de otras aves es totalmente comestible aunque se deseche de forma airada en casi cualquier lugar. Generalmente va directa a cubo de basura, pero pueden freírse y adquieren un sabor y una textura muy ricos, como cortezas naturales, que puedes tomar de snack. De la misma manera, la piel de las patatas nuevas tambien puede reutilizarse, y servir para hacer unas chips muy originales y con todo su sabor.

La cultura gallega siempre tiene algo que decir

Si hay un lugar donde entienden de comida sustanciosa, sin duda es Galicia. Allí llevan reutilizando las hojas de los nabos para sus cocidos y potes desde épocas inmemoriales.

También se puede reutilizar la peladura de los calabacines, siempre que esté bien lavada se pueden saltear y acompañar como guarnición vegetal de platos de carne o pescado.

Restos muy sustanciosos

Las espinas de los pescados y sus cabezas, se suelen desechar en la pescadería cuando pedimos un pescado fileteado, sin embargo son de una utilidad tremenda a la hora de cocinar, pues se puede hacer con ellos un caldo muy rico que sirva de base para una sopa o salsa.

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