Descubre los tipos de quesos y variedades más famosas del mundo

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Photo credit: Nuria Serrano
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El origen o procedencia del queso es importante. Algunos países protegen sus regiones queseras, de modo que sólo esa zona puede elaborar un determinado tipo de queso. El Parmigiano Reggiano, por ejemplo, sólo se fabrica en determinadas provincias italianas. Cualquier queso etiquetado como parmesano no está sujeto a esa norma y puede proceder de cualquier lugar.

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El consumo de queso se ha popularizado en las cocinas de todo el mundo y destacan por goleada las variedades de queso con origen europeo. Hacemos un repaso a los tipos de queso más conocidos e internacionales

Tipos de quesos, según la materia grasa

El porcentaje de grasa de los queso define una clasificación que va desde el queso desnatado, con un 10% de materia grasa en su composición, hasta el queso extragraso, que superará el 60% de grasa. El abanico entre ambos tiene estas tres posibilidades de contenido de materia grasa: semidesnatado (entre 10% Y 25%), semigraso (entre 25% y 45%) y graso (entre 45% y 60%).

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Además, según su elaboración, los quesos pueden ser frescos, para un inmediato consumo, o madurados y fermentados, que son las variedades que pasan un tiempo en moldes y reciben cuidados para obtener texturas, sabores y olores determinados. En muchas ocasiones, en le proceso madurativo se introducen microorganismos.

Tipos de queso por el origen de la leche

El queso se elabora con leche de vaca, búfala, oveja y cabra (o una combinación). La leche utilizada como base afecta al sabor del queso, y cuanto más joven sea el queso, más sabor obtendrá de la leche. La leche de vaca y búfala es dulce, cremosa y suave. La leche de oveja es herbácea y picante. La leche de cabra también es picante, pero con un poco más de sabor.

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El queso de leche cabra es un queso fresco y suave y dicen que es uno de los más sanos para llevar una dieta saludable. Tiene un sabor picante y brillante y suele presentarse en forma de tronco. El queso de cabra es ideal para preparar una buena tabla con recetas de aperitivos muy originales, acompañar con mermelada algún embutido, o incluir en ensaladas y pasta.

Tipos de queso, según su textura

Los moldes, la inmersión en suero, el origen de la leche y los tiempos de maduración moldean la texturización del queso. Por eso, podemos encontrar quesos granulados, como el havarti o el manchego; con ojos o agujeros, típicos de las piezas de Gouda o Gruyère; o de textura cerrada, como serían las variedades de parmesano, cheddar o mozzarella.

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Tipos de queso por su maduración

El grado de maduración quesera es muy variado. En muchos quesos, verá palabras como envejecido, curado o de 12 meses. Esto indica que el queso ha sido curado en un entorno controlado durante un tiempo determinado para cambiar el sabor.

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Durante este tiempo, la humedad se evapora y las bacterias descomponen las proteínas, lo que suele dar lugar a un sabor más intenso. Los quesos más jóvenes suelen ser más suaves, frescos y cremosos.

Queso españoles:

  • Tetilla. De color amarillo pálido y textura suave y cremosa con toques ácidos. Este queso gallego marida de maravilla con albariño o ribeiro y es postre de lujo con membrillo y nueces.

  • Manchego. Se produce con leche de las ovejas de la raza manchega. En función de su período de envejecimiento, puede ser semicurado, curado y viejo. Sabor ligeramente ácido, fuerte y sabroso. Delicioso en tablas de embutidos o como postre. Cuanto más curado es el queso, menos lactosa contiene, al contrario que en el caso de la materia grasa. Normalmente, se madura entre 60 días y dos años. Es delicioso en una buena tabla, con uvas y tomates cherry, o en sándwiches de queso a la plancha o en patatas gratinadas.

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  • Queso fresco de Burgos. Es un queso natural y saludable. Originariamente se realizaba con leche de oveja y se ha popularizado su consumo hasta convertirse en un producto habitual en nuestra nevera. Es ideal para los niños y para llevar una dieta sana, porque el queso fresco de Burgos tiene un aporte calórico muy bajo.

  • Gamonedo. Es un queso asturiano que mezcla leche de vaca, cabra y oveja. Tiene un sabor ahumado y es graso, aunque se adhiere a los quesos azules.

  • Idiazábal. Esta variedad vasca se elabora con la producción que aportan las ovejas de raza Latxa, así que son unidades muy limitadas.

  • Mahón. El queso con D.O Mahón-Menorca es de pasta prensad de leche de vaca. El viento, la humedad y la luz menorquina se encargan de darle un sabor inconfundible.

  • Majorero. Esta variedad procede de la leche de la cabra majorera, que habita en la isla canaria de Fuerteventura, por lo que tiene una producción muy limitada. Su seña de identidad es la cobertura con pimentón, que le da un bonito tono anaranjado.

  • Torta del Casar. Es un queso natural elaborado con leche cruda de ovejas merinas y entrefinas. Madura entre 60 y 90 días y tiene una textura muy cremosa. Se tiene que mantener a una temperatura entre lo 6º y los 12º, aunque se debe consumir a 21º.

Queso italianos:

  • Parmesano. La textura de este excelente queso italiano es dura y arenosa. Puede tomarse en lascas como aperitivo, o rallado sobre pasta, sopa, risotto... El Parmigiano Reggiano sólo se fabrica en las provincias italianas de Parma, Reggio Emilia, Módena y partes de Mantua y Bolonia. El queso parmesano puede elaborarse fuera de esas zonas, pero se etiquetará como parmesano a secas. Este queso añejo, salado y picante se elabora con leche de vaca y es ideal para cualquier plato italiano.

  • Mozzarella. Se elabora con leche de búfala. Es muy graso, se come fresco o tierno. Imprescindible para hacer recetas de pizzas caseras y ensaladas al estilo caprese. Se funde una cuajada especial y se estira en agua caliente para darle forma de bola. El sabor es cremoso y suave, y la textura se deshace como el queso en tiras.

  • Pecorino. El pecorino romano es un queso de leche de oveja elaborado en una región protegida de Italia. En boca, resulta picante y salado, perfecto para salsas.

  • Asiago. Es un queso italiano de leche de vaca que se presenta en dos formas: prensado o madurado. El asiago madurado es un queso más salado, duro y envejecido, similar al parmesano. El prensado es un queso fresco, suave y semiblando. Ponlo en tu tabla de carnes y quesos con algunas manzanas o cubre tu mejor receta de tortellini, una de las mejores variedades de pasta italiana.

  • Burrata. Es un queso blanco semiblando hecho de mozzarella rellena de crema. Por fuera, parece mozzarella, pero al cortarlo se descubre un interior parecido al requesón.
    Está muy bien untado en una rebanada de pan o en ensaladas. "La burrata y el caviar son un gran maridaje, aunque sobre el papel pueda parecer poco ortodoxo", dice Pristine. También debería probarla en esta ensalada caprese de melocotón.

  • Grana Padano. Es el queso más producido en Italia. Se elabora con leche desnatada de vaca, por lo que madura más rápido que el parmesano. Puede utilizarlo en cualquier lugar en el que usaría el queso parmesano: en recetas fáciles y rápidas de pasta, ensaladas y sobre la pizza.

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  • Fontina. Este queso de leche de vaca es suave y duro es originario de Italia. Tiene una textura cremosa, perfecto para la sopa de cebolla francesa o un panini. Los quesos más curados tienen una textura más dura y desmenuzable que funciona bien como queso de acabado.

  • Provolone. Este queso de leche de vaca se elabora con cuajada estirada. Las variedades jóvenes son suaves y cremosas, como las rebanadas que se consiguen en el mostrador de la charcutería. El provolone más añejo es muy afilado y desmenuzable. A Pristine le gusta para un queso a la plancha porque se funde bien.

  • Ricotta. Es un queso fresco y suave fácil de untar y uno de los quesos más sencillos para utilizar en tu cocina casera, sobre todo en la receta de lasaña.

Queso suizos:

Unas 750 variedades se elaboran en este país europeo. Se trata de un producto de excelente calidad, rico sabor y respecto al medio ambiente. Los quesos de Suiza son claves para elaborar una sabrosa cena a base de fondue o raclettes.

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  • Emmental. Queso suizo de grandes agujeros, textura dura y sabor suave y afrutado. Para degustar en lonchas o enriquecer purés y pasteles de carne. Este emblemático queso de leche de vaca con agujeros es originario de Suiza, pero se fabrica en todo el mundo. Las variedades más comunes son el gruyere,

  • Gruyère. Es una variedad de queso amarilla y firme, ideal para elaborar la típica raclette suiza con queso fundido.

  • Sbrinz. Tiene la corteza muy dura y un sabor muy picante. Es un producto 100% natural.

  • Appenzeller. Este queso suiza es aromático y se hace de forma artesanal con leche cruda de vacas alimentadas con heno y hierbas especiadas.

Queso franceses:

  • Roquefort. Fuerte olor y sabor caracterizan este queso azul francés. Perfecto para comer solo, untar o elaborar salsas.

  • Brie. Muy blando, cremoso y suave. Su corteza enmohecida es comestible.Un toque de trufa lo realza y enriquece.

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  • Camembert. Tiene una forma y una textura similares a las del brie, pero su sabor es más intenso y terroso. No es tan líquida ni untable, pero sigue combinando muy bien con la mermelada.

  • Coulommiers francés. Su pasta homegénea, suave, fina y no fluida, tiene un peculiar sabor a almendra dulce. Se cocina como el brie en croquetas, canapés, crostini...

  • Snack à la française. Corteza extrafina y pasta tierna y suave. Se puede disfrutar en una tabla de quesos, como aperitivo, en ensalada o ligeramente derretido en una tostada con jamón serrano.

Queso internacionales:

  • Cheddar. De origen inglés, a mayor maduración, más sabor. Muy rico en sándwiches, hamburguesas y para acompañar nachos. Este queso de leche de vaca varía en textura y sabor. El cheddar elaborado de forma tradicional es desmenuzable, afilado y con sabor a nuez. El queso cheddar americano es cremoso, fundido y suave. El color del cheddar también varía, desde el blanco hasta el amarillo intenso y mantecoso. Es una opción clásica para una cena nutritiva con patatas o una excelente hamburguesa casera fácil y deliciosa.

  • Feta. El queso feta procede de la Grecia continental o de Lesbos y se elabora con al menos un 70% de leche de oveja y el resto de leche de cabra. La cuajada se sumerge en una salmuera de agua salada para darle su sabor ácido y picante. Pruébelo en una ensalada de sandía para obtener una combinación dulce y salada o en la viral pasta de feta al horno.

  • Gouda. Es una variedad de Países Bajos. El gouda es un queso de leche de vaca de pasta semidura a dura. El sabor varía en función del tiempo de maduración, ya que los goudas más jóvenes tienen un sabor cremoso y suave, mientras que los más añejos son más picantes. Puedes rallarlo para mejorar tus platos de pasta, porque aguanta entre dos y cuatro años.

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  • Cotija. Este queso mexicano de leche de vaca, seco y desmenuzable, es un producto básico en la cocina del país. Tiene un sabor suave y salado y no se funde bien. Es fantástico sobre enchiladas, nachos, tacos, chilaquiles o posole.

  • Halloumi. Procede de Chipre. El halloumi es uno de los únicos quesos que mantiene su forma cuando se asa. Encontrarás halloumi a la parrilla en muchos menús de restaurantes mediterráneos. Se elabora con leche de oveja o de cabra y es una versión más chillona y con más cuerpo de la mozzarella. Su sabor es un poco picante y salado, y está delicioso.

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  • Havarti. Este queso supercremoso y lleno de agujeros se produce en Dinamarca. Se elabora con leche de vaca y es un queso perfecto para picoteo o preparar alguna de estas 60 recetas de bocadillos y sándwiches muy especiales.

  • Monterey Jack. Es un queso norteaamericano de leche de vaca que tiene un sabor súper suave. Suele utilizarse como base para otros quesos, como el pepper jack y el colby. Normalmente viene en forma de bloque, cubos o rodajas y es de color blanco.

  • Muenster. Es muy reconocible por su corteza en tono naranja, que procede de un colorante vegetal añadido durante el proceso de elaboración del queso. Su sabor es suave y cremoso y su textura es blanda. Pruébelo fundido en una hamburguesa o en macarrones con queso.

  • Paneer. Es un queso fresco elaborado con leche de vaca o búfala que procede del subcontinente indio. No se funde, por lo que va bien en el curry y a la parrilla. Su textura es esponjosa, por lo que absorbe muchos de los sabores con los que se cocina.

  • Especial para plancha. También se puede cocinar al horno, sin necesidad de aceite. Resulta ideal para cenas sanas, sencillas y rápidas: vuelta y vuelta.