Cómo se desatasca un váter en el espacio

Por Rafael Galán
Photo credit: Silver Screen Collection

From Esquire

Houston tiene un problema con los váteres. Acaba de conocerse que el pasado 26 de noviembre la Estación Espacial Internacional (ISS) tuvo que 'desatascar' sus dos váteres y los astronautas, a la espera de que vuelvan a entrar en funcionamiento, se tienen que apañar con pañales desde entonces. Porque el gran problema de los váteres en el Espacio no es que no haya fontaneros en el espacio (que esto te ves un tutorial en YouTube y la distancia se convierte en olvido), sino el tiempo que tardan en llegar las piezas de recambio para reparar el sistema de reciclaje de residuos sólidos humanos. Porque los váteres en el espacio no se atascan de la misma manera en la que se atascan los váteres terráqueos. Ojalá fuera tan sencillo; de ser así, la NASA podría haberlo solventado así:

Para ser exactos no han sido los váteres lo que se han estropeado, sino el sistema de gestión de residuos de la estación. Pero la cosa es que llevan diez años así. Tirando de hemeroteca no es la primera vez que les pasa. La hemeroteca de la Estación Espacial Internacional está repleta de deposiciones 'atascadas' en sus cañerías. Es cierto que solo tres atascos se han hecho públicos oficialmente desde que se instaló en 2010 y que tres atascos en diez años tampoco son para echarse las manos a la cabeza, y que no todas las averías han sido similares (dos 'atascos' y una fuga de agua), pero es que hace diez años la NASA se gastó 38.000 dólares en la instalación dos váteres espaciales (diseñados por la compañía rusa RSC Energía) y 250 millones de dólares en el sistema de reciclaje después de que no supieran o no pudieran solucionar los problemas que les daba el anterior sistema de WCs espaciales, que como cualquier inodoro que se precie en algún punto de su vida útil se atascaban.

Alguien tendría que haber pensado en las piezas de recambio. Porque es bastante más complejo que poner un bote sifónico.

En realidad, llamarles váteres también es bastante reduccionista porque lo que son, en realidad, es mini-plantas de tratamiento de residuos (la orina, de hecho, se recicla y se convierte en agua potable, y las bolsas de heces, boom, salen disparadas al espacio -piensa en ellos como la cápsula en la que huyen de Darth Vader R2-D2 y C-3PO en Star Wars: Una nueva esperanza- y terminan desintegrándose antes de llegar al planeta Tierra). Pero, espera un momento, ¿sabes cómo funciona un váter espacial? ¿No? Te lo cuenta una astronauta en primera persona:

Venga, ya tenemos tú y yo los mismos conocimientos sobre los baños espaciales. Con lo que te tienes que quedar del vídeo es con la fórmula de limpieza de los váteres: si lo usan tres personas, se tiene que limpiar cada diez días (de lo que se infiere que cuanta más gente lo use, antes tiene que vaciarse el depósito), y que para que entren bien las bolsas, a veces no queda otra que empujar con la mano. Las bolsas se van acumulando hasta que es necesario deshacerse de ellas, trabajo que le toca al astronauta que saca la pajita más corta: tiene que entrar en el baño, sacar el compartimento de almacenamiento de bolsas con heces y llevarlo al módulo en el que se cargan y se expulsan al espacio. Visto así parece mentira que solo se haya estropeado tres veces. Si andas trasteando con los depósitos para arriba y para abajo y andas trasteando con las tuberías en el espacio, lo normal es que se estropeen las piezas (la que hace clic por aquí o la que hace clac por allá), pero el problema está en que los recambios de mantenimiento tardan y las bolsas se acumulan.

Y a ver dónde las guardan si no las pueden enviar al espacio.