¿Es el desamor el nuevo fútbol?

Photo credit: Pablo Cuadra - Getty Images
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Si algo hemos aprendido de la manera en la que nos enfrentamos a los cotilleos y a los escándalos es que las relaciones parasociales son las responsables de que nos tomemos lo que les ocurre a los famosos como si le hubiera pasado a alguien de nuestro círculo cercano. Por eso nos echamos las manos a la cabeza cuando Risto Mejide y Laura Escanes anunciaron su divorcio (el que ahora se empleen las redes sociales personales para ofrecer comunicados oficiales, mucho más personales que los que antaño enviaban sus representantes, viene a reforzar esa -falsa- sensación de familiaridad con los famosos), y por eso cuando salieron a la luz las imágenes de Íñigo Onieva besando a otra mujer nos quedamos sin habla. Al fin y al cabo (¿acaso no ha sido el 'timing' digno de Netflix?) , la pareja acababa de anunciar su compromiso, y por si fuera poco, la docuserie ‘La Marquesa’ nos había ofrecido un pase especial a la intimidad de la pareja.

Esas son las razones que nos hacen creer que tenemos derecho a opinar sobre lo ocurrido, a saber cómo se sienten los implicados e incluso a sentirnos mal por ellos. ¿Acaso en alguno de vuestros grupos de WhatsApp alguien no ha comentado el tema e incluso se ha posicionado a favor de uno de los dos? ¿Quién no tiene a alguien cercano que en sus redes ha puesto el hashtag #freetamara o #teamtamara? ¿Acaso es el desamor el nuevo fútbol?

Por si fuera poco Tamara, que ha crecido ante los medios, se ha desfogado con la prensa como lo haría ante su grupo de amigos. “El viernes por la noche Íñigo empezó a decir “bueno, puede que sea verdad...” Y ahí dije: que sepas que me da igual si han sido seis segundos o un nanosegundo en el metaverso. Como esto sea verdad, aquí se acaba todo”, dijo a los periodistas.

Muchos han comparado la reacción de Falcó ante los cuernos con la de Chenoa, y al hacerlo no han dudado en aplaudir la forma en la que Tamara parece estar tomándose las cosas. “He venido hoy aquí porque para mí el trabajo es un pilar fundamental. Pensé vale, me está yendo mal en lo emocional, pero no voy a dejar que eso afecte a mi vida”. El error viene, eso sí, cuando pensamos que una de los dos lo ha hecho mejor que la otra, porque si de algo pecamos cuando analizamos la cultura pop es de frivolizar y de olvidarnos de que tras cada titular, hay una persona.

Photo credit: Carlos Alvarez - Getty Images
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Incluso en cierto modo, los famosos pueden confundir el interés de la prensa por los posibles escarceos de sus parejas con una preocupación personal. “Quiero pediros perdón, porque durante mucho tiempo no os he creído y os quiero agradecer la labor de investigación que habéis hecho. Sin ella, no me habría enterado nunca. Os estoy muy agradecida. Imagínate lo que es el matrimonio para mí, una promesa de amor eterno, por lo que estoy contenta de que haya salido ahora”, confesaba Tamara Falcó en directo en ‘Sálvame’.

Estas palabras demuestran también que hemos acelerado la vida y que incluso las rupturas ahora son líquidas. El duelo, tan necesario para sobrellevar una separación, ya prácticamente no existe. El silencio reflexivo tampoco, y ese respeto que hasta ahora le pedían los famosos a los medios cuando les ocurría algo ha dado paso ahora a una complicidad que viene a enfatizar la sensación que tenemos de que los famosos son parte de nuestras vidas, y de que tienen una capacidad de perdonar y de olvidar superior.

Del mismo modo que comparamos lo que nos va ocurriendo con capítulos de ‘Los Simpson’ o ‘Friends’ (y con esta frase dejo bien claro que ya no tengo 20 años…), ahora cada vez es más habitual que hablemos de temas personales haciendo analogías con lo que les ha ocurrido a los famosos. Sin duda, si ahora descubriéramos que nuestra pareja ha tenido un hijo con otra persona, haríamos alusión a Khloé Kardashian, del mismo modo que si alguien de nuestro entorno cancelara su boda, pensaríamos de forma inmediata en Tamara Falcó...

En cuanto sale a la luz la noticia de una infidelidad entre famosos, de forma inevitable nuestro subconsciente nos hace preguntarnos a nosotros mismos cómo nos enfrentaríamos si nos pasara. Por más que las celebridades se están encargando de recordarnos que la monogamia no es la única opción y que cada pareja es la encargada de definir lo que para ella es la infidelidad, todavía nos encontramos en los comienzos de una nueva forma de pensar que poco a poco va siendo moldeada por la cultura popular e incluso por la ficción, pero que nos obliga a mirarnos en el espejo…

Sólo Tamara e Íñigo saben realmente qué es lo que le faltaba a Iñigo en la relación de pareja para no haber acabado juntos y anular su compromiso matrimonial a golpe de infidelidad. Hay personas que cuando son infieles es porque se aburren en la relación de pareja, les falta algo a nivel sexual y esto se lo proporciona su amante, sienten que esto es acto de autocuidado, no de engaño a su pareja", explica Lara Ferreiro, psicóloga y colaboradora de la plataforma de citas extramatrimoniales Ashley Madison.

Todo esto sin olvidar que como explica el equipo de Contenido Clínico de TherapyChat, liderado por Isabel Aranda, “venimos arrastrando una sociedad en la que la infidelidad masculina estaba aceptada, integrada y normalizada. Aunque cada vez esté peor vista, rodearse de personas que mantienen esta mentalidad que aplaude y celebra cada conquista puede ser el caldo de cultivo perfecto como excusa para seguir haciéndolo, tratando la infidelidad como una anécdota más que contar”.

Photo credit: Pablo Cuadra - Getty Images
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Lo que tenemos que plantearnos, por más que seamos conscientes de que es mucho menos divertido que comparar el chándal gris de Chenoa con el traje de Sandro de Tamara Falcó para enfrentarse a los medios tras haber salido a la luz la noticia, es qué es para nosotros la infidelidad y cómo nos enfrentaríamos a ella. Quizás esta sea una buena oportunidad para sentarnos a hablar con nuestras parejas sobre este tema tan delicado, porque el que el estigma de la infidelidad siga en pie puede estar afectando a nuestra relación más de lo que pensamos.

Lo que nos queda clarísimo es que María Antonieta le decía al pueblo que comiera pasteles, pero lo que quiere Tamara es que la gente compre prendas de su marca, joyas de sus colaboraciones, muebles de Porcelanosa, sus libros e incluso casas de la marca gracias a la cual tiene desde donde llamar en directo a Jorge Javier entre más metros cuadrados (176, para ser exactos) que lágrimas. Tamara Falcó nos ha dado una lección: que antes que las parejas y el desamor está ella misma, y una cosa os vamos a decir… Ojalá pudiéramos comprarnos también esa fortaleza.