Depresión estacional: por qué algunas personas se siente flojas y tristes en invierno

La depresión estacional, también conocida como trastorno afectivo estacional (TAE), es un tipo de depresión que suele comenzar en otoño y seguir durante el invierno (Foto: Getty Images).

Si los días oscuros y fríos de finales de otoño e invierno suelen hacerte sentir de malhumor y apático, puede que tengas un trastorno afectivo estacional (TAE), un tipo de depresión en la que influye el cambio de estación.

Este trastorno en el estado de ánimo suele comenzar en otoño y se prolonga durante el invierno –cuando hay muchas menos horas de luz– y desaparece en primavera y verano.

Pero los expertos dicen que se trata de algo más que “estar melancólico”. Hanne Hoffmann, doctora en medicina y profesora adjunta de la Universidad Estatal de Michigan especializada en neurociencias, dijo a Yahoo Lifestyle que la gente se refiere a ello como ‘melancolía invernal’, pero sigue ahí un día tras otro.

Los síntomas del TAE

Uno de los indicios más reveladores de que estás sufriendo un trastorno afectivo estacional es que te sientas flojo. “Falta de energía, sentir cansancio, tener sueño y que cueste levantarse de la cama”, dice Hoffmann. Además, la gente afectada tiene una fuerte tendencia a sentirse mal de ánimo. “Se vuelve difícil entusiasmarse por algo”, dice Hoffmann.

Este trastorno también puede influir en el apetito, es decir, puede llevar a comer en exceso y, concretamente, a “comer como recompensa”, por ejemplo, “cualquier cosa con azúcar y grasa”, dice Hoffmann.

En casos agudos, el TAE puede provocar “sentimientos de desesperanza y pensamientos suicidas”, según la Asociación Estadounidense de Psicología.

¿Qué provoca el TAE?

Aunque no está del todo claro cuáles son las causas exactas, parece que la falta de luz solar en otoño e invierno provoca una caída en los niveles de la hormona de la serotonina en el cerebro de la gente que sufre TAE. Un pequeño estudio de 2014 reveló que la gente con trastornos afectivos “regulan de forma diferente el neurotransmisor de la serotonina según la estación del año en comparación con la mayoría de la población”.

"Creemos que hemos encontrado el dial que sintoniza el cerebro cuando tiene que ajustar los niveles de serotonina al cambio de estaciones”, le dijo a ScienceDaily Brenda McMahon, la investigadora que dirigió el estudio.

Hoffmann explica que el cerebro puede percibir la duración de los días e informar al resto del cuerpo que es verano o invierno. “También juega un papel importante la calidad de la luz; la intensidad de la luz es más baja en invierno”, dice. “En invierno hace frío y nos ponemos sentimentaloides, por lo que solemos pasar mucho tiempo en lugares cerrados. No recibimos la cantidad suficiente de luz en nuestros cuerpos para sentirnos felices”, dice. “Tu cuerpo responde a eso como si se tratara de un ambiente estresante”.

Cómo tratar el TAE

La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, el trastorno afectivo tiene un tratamiento relativamente sencillo. El primer tratamiento es la terapia de luz (también conocido como fototerapia), que ayuda a “engañar a tu cuerpo para que piense que aún es verano”, dice Hoffmann.

Puede ser con luz natural o artificial. Si es con luz natural, debes estar afuera al menos una hora al día, idealmente por la mañana, que es “cuando tu cuerpo responde mejor a la luz”, dice Hoffmann. La doctora recomienda salir una vez haya salido el sol y antes de las 9 AM para recibir la dosis diaria de luz natural.

Sin embargo, no todo el mundo puede permitirse pasar una hora al aire libre antes de ir a trabajar todos los días. Así que muchos optan por usar una caja de luz, un dispositivo portátil muy cómodo que se puede usar en casa o en el trabajo.

“Es mejor usarla por la mañana, ya que es el momento del día en que tu cuerpo está más sensible a la luz”, dice Hoffmann, es decir, entre la hora en que te despiertas y las 10 AM (aunque dice que hasta las 12 AM también está bien). Hoffmann también sugiere colocar la caja de luz a unos 40 centímetros de distancia.

Deberás sentarte una hora al día frente a la caja de luz, pero Hoffmann dice que no tienes que hacerlo todo seguido. “Puedes hacer 30 minutos por la mañana y 30 minutos en el trabajo”, dice. “Se puede dividir” (Hoffmann añade que los beneficios no desaparecen aunque se deje de hacer un día; cinco días a la semana sigue siendo beneficioso).

Al elegir una caja de luz, Hoffmann sugiere uno de 10 000 lux para que la intensidad sea suficiente como para tener efecto (recomienda la HappyLight, de 40 dólares). También debes asegurarte de que tenga un filtro de rayos ultravioleta (UV). “Normalmente tienen”, dice. “Pero es importante que no sea un aparato viejo que no tenga filtro UV, para que no te lastime la piel y los ojos”.

Hoffmann también señala que es importante ser paciente. “Usar la luz ayuda –lo revierte– pero lleva mucho trabajo”, dice. Si ya sabes que tienes un trastorno afectivo estacional, Hoffmann recomienda comenzar de inmediato una terapia de luz, antes de sufrir los síntomas. “Eso ayudará a prevenir los síntomas”, dice. “Si no lo haces, te podría llevar 10 días sentirte mejor, pero te sentirás mejor”.

Para algunas personas, la terapia de luz no es suficiente. Si no surge efecto en 10 días, deberán ver a su médico generalista para probar otras estrategias, que incluyen la prescripción de medicamentos. Por encima de todo, dice Hoffmann, “no debes ignorarlo”.

Si tú o alguien necesita ayuda, por favor, llama a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio: 1-800-273-TALK (8255).

Rachel Grumman Bender