Por depresión y bulimia, la princesa Diana intentó suicidarse en varias ocasiones

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Princesa Diana credit:Bang Showbiz
Princesa Diana credit:Bang Showbiz

Aunque mucho se ha dicho acerca de la vida de la princesa Diana, hasta ahora pocos sabían que la miembro de la realeza padecía algunos trastornos alimenticios y emocionales, así como de sus intentos de suicidio, según ha relatado su biógrafo, Andrew Morton.

Andrew, de 69 años, que escribió el libro 'Diana: su verdadera historia - en sus propias palabras' con la autorización y cooperación de la princesa, escuchó con "asombro" cuando ella le envió una cinta en la que revelaba sus sentimientos más íntimos.

Días antes de cumplirse el 25º aniversario de su muerte a los 36 años, el próximo 31 de agosto, Andrew declaró al Daily Mail: "Al encender mi grabadora, escuché con creciente asombro la inconfundible voz de la princesa Diana, contando una historia de dolor en un momento de plena conciencia".

Y añadió: "Hablaba de su infelicidad, de su sensación de traición, de sus intentos de suicidio y de dos cosas de las que nunca había oído hablar: un trastorno alimentario llamado bulimia nerviosa y una mujer llamada Camilla".

Sobre sus confesiones acerca de su traumático matrimonio con el príncipe Carlos, del que se divorció en 1996 principalmente por su relación con su futura esposa Camilla, el biógrafo detalló: "Era 1991. Diana se acercaba a los 30 años, y la sola idea de que su matrimonio de 10 años estuviera en graves problemas parecía impensable. Para la mayoría de la gente, Carlos y Diana seguían siendo una historia de cuento de hadas".

Andrew dijo que la princesa, que murió en un accidente automovilístico en un túnel de París a gran velocidad, le confió su historia porque era un conocido del doctor James Colthurst, un gran amigo de Diana desde 1986.

"Después, tomando té y galletas, le pregunté sobre la visita de Diana y pronto me di cuenta de que la conocía desde hacía años. Poco a poco, James y yo nos hicimos amigos, disfrutando de partidas de squash seguidas de grandes almuerzos y hablando de todo menos de la princesa. Como amigo de ella, James sabía que su matrimonio había fracasado y que su marido tenía una aventura con Camilla Parker Bowles", dijo.

También señaló que la princesa tenía el temor "persistente de que, en cualquier momento, sus enemigos en el Palacio la clasificaran como enferma mental y la encerraran. ¿A dónde acudir? Se había dado cuenta de que, a menos que se contara toda la historia de su vida, el público nunca entendería las razones que había detrás de cualquier cosa que decidiera hacer. Sabía que yo estaba haciendo un libro sobre ella y había quedado razonablemente satisfecha con una obra mía anterior, sobre todo porque irritaba al príncipe Carlos con su detallada descripción del interior de Highgrove".

Andrew relató que Diana le pasó una serie de cartas y postales de Camilla al príncipe Carlos, que describió como "apasionadas, cariñosas y llenas de anhelo reprimido".

"No dejaron ninguna duda de que las sospechas de Diana eran correctas", aseguró, pero subrayó que mientras ella "se enojaba" por los engaños de su marido, ocultaba el hecho de que había "disfrutado de una larga relación amorosa con el comandante James Hewitt de 1986 a 1991", así como de una breve aventura en 1989 con su viejo amigo, James Gilbey.

"Mirando hacia atrás, la audacia de Diana era impresionante. Uno se pregunta si quería que se publicara primero su versión de la historia, para librarse de la culpa del fracaso de su matrimonio".

Su libro fue prohibido por numerosas librerías y supermercados, a pesar de contar la verdad sobre el trastorno alimenticio de Diana y su lucha contra los pensamientos suicidas y la ansiedad.

"Irónicamente, una biografía escrita y producida con la entusiasta cooperación de Diana estaba siendo piadosamente boicoteada bajo la sospecha de que era una sarta de mentiras.Pero pronto se hizo evidente que el libro era la verdadera historia de Diana y la princesa empezó a recibir rápidamente el tipo de apoyo que siempre significó tanto para ella. Las cartas llegaron a raudales, muchas de ellas de personas que habían padecido trastornos alimentarios. Nunca se arrepintió de las sesiones de grabación. Y en los últimos cinco años de su vida, el mundo fue testigo del florecimiento de su espíritu humanitario", finalizó el escritor.