La resurrección del cine de terror culmina una década de éxito para el miedo

Si hay algo que agradezco al mundo del cine en esta última década, es que hayan dado al cine de terror el espacio que merece. Las de alegrías que nos dieron a los cinéfilos estos diez años con historias para todos los gustos. Que si fórmulas como Expediente Warren o Sinister, que si historias góticas folclóricas como La Bruja, o apuestas extremas con mensajes incluidos como Hereditary o Midsommar, o dramas sociales disfrazados de terror como Déjame Salir. ¡Qué diez años de cine hemos vivido los amantes del terror!

(Warner Bros., Paramount, Universal, A24)

Las historias de terror hoy son un éxito en taquilla, y solo hay que ver las recaudaciones históricas del género para comprobar que cinco de las diez más taquilleras fueron de esta década (It, 2017; Guerra Mundial Z, 2013; Megalodón, 2018; Godzilla, 2014, It: Capítulo 2, 2019), mientras otras como La monja (2018), Un lugar tranquilo (2018), Expediente Warren (1 y 2, 2013 y 2016) o Múltiple, 2017: les pisan los talones con recaudaciones que oscilan entre los 250 y los 630 millones de euros de It que fueron el récord más alto jamás alcanzado por el género.

Quizás no lo recuerdes, o quizás no eras amante del género en el pasado, pero aquellos que hemos estado enganchados a él desde muy jóvenes (yo culpo mi debilidad a Poltergeist), recordamos que hace unos años este tipo de películas tan interesantes no se hacían con tanto presupuesto, marketing y acceso a las salas. Eran completamente relegadas de la cartelera, a no ser que fueran el fenómeno de turno o vivieran el furor que tuvo el género en España gracias a los inicios de Alejando Amenábar (Tesis, 1996), Jaume Balagueró (Los sin nombre, 1999), Guillermo del Toro (El espinazo del diablo, 2001) o Álex de la Iglesia (El día de la bestia, 1995).

La industria las miraba de refilón y durante muchos años nos conformaron con la secuela teen de turno o el intento de Spielberg (La guerra de los mundos) o de Will Smith (Soy Leyenda) por acercarse pero en forma de blockbuster. Dejaban poco espacio en el mercado comercial para estas películas, cuyos huecos eran ocupados por los fenómenos o secuelas de moda, encasillando a directores y artistas pero también a sus seguidores que éramos los rarillos del videoclub. ¡Cuántas películas de terror terminamos viendo en casa porque nunca llegaron a los cines…! Y cómo han cambiado las cosas con el paso de los años, y mucho más en la última década.

© 2018 Paramount Pictures. All rights reserved.

El fenómeno del terror adolescente de Wes Craven de los 90s dio paso a los thrillers psicológicos de los 2000s, despertando un furor que fue in crescendo hasta el punto de que ahora tenemos acceso a todo tipo de películas de terror, tanto en cines como en streaming. Y es que, como en cualquier otro género, en el mundo del terror hay para todos los gustos. Dramas familiares, posesiones, casas embrujadas, suspense, thriller psicológico, sectas, asesinos, víctimas y héroes.

Y gracias a una audiencia cada más exigente, los estudios fueron ampliando su visión, apostando por buenas historias de terror que demostraron el gran interés que el público siempre tuvo por ellas, como demuestran los resultados de taquilla. Y a lo largo de esta década vivimos un aluvión que los fans del género hemos agradecido.

El camino comenzó lento pero seguro. Shutter Island daba los primeros pasos con la firma de Martin Scorsese en 2010, para ir subiendo el listón con Sinister de Scott Derrickson en 2012, y la aventura zombi de Brad Pitt, Guerra Mundial Z en 2013. Pero ese año demostró que no hacía falta una estrella de renombre como Leonardo DiCaprio y Brad para llamar la atención del público con una película de terror. Y prueba de ello fueron el magnífico remake de Posesión infernal y la llegada de la primera entrega del universo Warren con Expediente Warren. Esta película marcó un antes y un después en el terror más comercial, abriendo las puertas a una franquicia que no deja de crecer con secuelas y spin off’s.

En 2015, Robert Eggers debutaba en el largometraje dejándonos boquiabiertos con La Bruja, un cuento folclórico sobre una familia inmigrante que se enfrentaba a fuerzas maléficas en el bosque, con una apuesta visualmente perfecta que creaba tensión y horror a paso lento pero seguro; mientras David Robert Mitchell nos traía una de las mejores joyitas de la década, la claustrofóbica It Follows. Un año después, Julia Ducournau provocaba revoltijos de estómago con Raw, una apuesta aplaudida por la crítica sobre una joven vegetariana que desarrolla un hambre voraz por la carne. Un tipo de película que, en otras épocas, jamás hubiéramos visto en las salas comerciales.

2017 subió el listón gracias a Déjame Salir, que puso en el mapa hollywoodense a su director Jordan Peele con una crítica social escondida en una trama de terror sobre un barrio de caucásicos privilegiados y racistas, poniendo al género en el universo de los Oscar siendo la sexta nominada a mejor película de la historia. Y más tarde llegaba It, la primera parte de la adaptacion de la novela de Stephen King que arrasaba en la taquilla siendo la película de terror más taquillera de la historia.

A continuación, en 2018, fuimos testigos del magnífico cuento sobre el trauma que esconde el proceso de luto en la espeluznante Hereditary de Ari Aster, mientras Un lugar tranquilo nos mantenía quietos y en silencio a lo largo de toda su historia y Laurie Strode (Jamie Lee Curtis) volvía con una nueva entrega de Halloween. Es decir, tuvimos historias apasionantemente aterradoras, otras más comprometidas con el arte del cine y secuelas que expandían universos.

© 2018 Paramount Pictures. All rights reserved.

Y en 2019 no pudimos quejarnos tampoco. It: Capítulo 2 y Nosotros (el regreso de Jordan Peele) nos dieron sustos de muerte, y Midsommar (de Ari Aster otra vez) puso la dosis artística de la mezcla perfecta del cine independiente con el terror más novedoso.

Y si a todo esto le sumamos el furor del género también en el streaming, entonces sí que no podemos quejarnos. Netflix ha sido de los primeros en abrazar el furor, adquiriendo derechos a películas menores en sus inicios para poco a poco ir ampliando su catálogo con propuestas nuevas prácticamente cada semana. Series y películas basadas en las historias de Stephen King, propuestas diferentes como Hush, A ciegas o La perfección, mientras también hay alguna que otra metida de pata como En la hierba alta o Eli, recientemente.

Este furor coincide también con la aceptación del género en el mundo de las series con el éxito de la antología de American Horror Story, con unas primeras temporadas magníficas; así como el furor por el thriller psicológico nórdico con series como The Killing o El puente, o la alemana Dark, la francesa Marianne, y ahora Servant en Apple TV+. (Por supuesto que todas las nombradas suponen un resumen de lo más destacado, pero hay más, muchísimas más).

Es cierto que, económicamente, el cine de superhéroes es el que tuvo mejores resultados a lo largo de esta década, pero ese género siempre funcionó. A excepción de algunos héroes malogrados, estas películas siempre tuvieron su lugar en cines, con el interés de las grandes masas siempre presente. Algo muy diferente a lo que vivió el cine de terror. Es por todo esto que es el género que ha sabido renovarse, innovar y mantenerse, ganando adeptos y contentando a los seguidores de siempre. Y ahora, en 2019, termina la década en su mejor momento, y a juzgar por la aceptación de la taquilla, ha llegado a la cima para quedarse.

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