Todo lo que debes saber sobre el suelo pélvico (sí, también sobre cómo entrenarlo)

Por Garbiñe Continente
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From Harper's BAZAAR

En los últimos años, con el auge del movimiento feminista y el esfuerzo por dar visibilidad al universo femenino, hemos visto cómo (¡por fin!) numerosos temas referentes a la intimidad, la salud y la sexualidad de las mujeres han dejado de ser tabú. O, al menos, hemos comenzado a hablar de ellos e intentar normalizarlos, ya que para hablar de menstruación, dolores menstruales, placer sexual o infertilidad en cualquier ambiente, todavía queda mucho por recorrer. Pero sí hemos conseguido poner en común problemas, dudas y dolencias que, durante décadas, miles de mujeres han sufrido en silencio. Y, como consecuencia, hemos descubierto nuevos conceptos, afecciones, capacidades y hasta órganos que, hasta ahora, habían sido silenciados por el patriarcado. Entre ellos, el suelo pélvico, un concepto que en los últimos años protagoniza numerosos artículos testimoniales y de investigación y sobre el que todas las mujeres deberíamos estar al día.

Porque, aunque parezca extraño, todavía muchas mujeres siguen sin saber a qué nos referimos cuando hablamos de suelo pélvico, si se trata de algo concreto o de un conjunto de órganos, y las recomendaciones y consejos sobre cómo y cuándo entrenarlo se siguen viendo como algo lejano. Es por esto que hemos querido hablar con un experto en ginecología y salud femenina, para resolver todas las dudas y ofrecer la máxima información al respecto.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de suelo pélvico?

Es la primera duda que debemos resolver ya que, la mayoría, no sabemos exactamente qué es el suelo pélvico. "Se trata de un conjunto de estructuras que cierra la cavidad pélvica por su parte inferior. Un conjunto de estructuras musculares y aponeuróticas que proporcionan soporte a los órganos pélvicos"; así es como lo define y sitúa Oriol Porta, especialista en suelo pélvico, Ginecología y Obstetricia en Women’s – Clínica Mi Tres Torres.

Es decir, no se trata de un órgano sino más bien de un conjunto de estructuras que, como su propio nombre indica, soportan, encierran y sujetan todos los órganos y elementos recogidos entre los huesos pélvicos. Pero la de soportar o hacer de base no es su única función, sino que, tal y como nos explica el experto,"estos órganos –vejiga y uretra, vagina y útero, recto- asientan sobre los músculos y ligamentos y los atraviesan, permitiendo así la evacuación (orina, menstruación, heces) así como la contención". Para que todo funcione adecuadamente, continúa explicando el doctor, "los músculos deben contraerse y relajarse, los ligamentos deben ayudar al soporte, y las vísceras deben interaccionar con ellos manteniendo una buena comunicación con nuestro cerebro para informarnos adecuadamente de cuál es su estado y responder en consecuencia".

Cómo mantener un suelo pélvico joven y en forma

En primer lugar, tal y como nos cuenta el doctor, lo más importante es saber dónde está, localizarlo, y entender para qué sirve, ya que la educación restrictiva hacia las mujeres, derivada del sistema patriarcal, ha hecho que la mayoría se hayan privado de un conocimiento de sus genitales. "Si introducimos uno o dos dedos en la vagina, al contraer los músculos notaremos que la vagina se cierra sobre nuestros dedos, apretándolos", explica el doctor, haciendo referencia a algunos ejercicios básicos que podemos hacer para empezar a conocer nuestro suelo pélvico. "Otra manera de saber que estamos contrayendo es cortando el chorro de la orina, aunque no recomendamos hacerlo de manera sistemática para no afectar negativamente el reflejo miccional", aconseja el doctor Porta.

Una vez que sabemos que estamos contrayendo y relajando adecuadamente los músculos que queremos, podemos empezar el trabajo específico, con el objetivo de aumentar la fuerza y la resistencia de estos músculos. "Existen diversos ejercicios que se conocen, genéricamente, como ejercicios de Kegel. Aunque los ejercicios hipopresivos se han puesto de moda, la base del tratamiento la constituyen los ejercicios de Kegel", nos explica el doctor.

Mantener una buena funcionalidad de los músculos pélvicos para conservar toda la actividad y funciones de las que se encargan es vital. Si no es así, pueden aparecer una serie de disfunciones, tanto por tener los músculos excesivamente contraídos como una falta de capacidad contractil. "Un exceso de contracción dificulta o imposibilita la penetración y provoca dolor. Un déficit puede producir problemas de incontinencia (urinaria y/o anal) y de prolapso o descenso de los órganos pélvicos", nos explica el doctor Oriol Porta que asegura que, para evitarlo, se recomienda ejercitar el suelo pélvico cuanto antes, aunque no hayamos tenido ningún problema previo.

Eso sí, el experto aconseja la consulta y seguimiento de un fisioterapeuta especializado que apruebe los ejercicios y ofrezca un diagnóstico previo, para que pueda recomendarnos los ejercicios que puedan funcionar.

¿Qué problemas o síntomas derivan de un mal funcionamiento del suelo pélvico?

"Los músculos y ligamentos pierden progresivamente sus propiedades con el paso de los años, más rápidamente a partir de la menopausia, pero no hay otro momento en la vida de una mujer en que estas estructuras estén más en riesgo que durante el parto, especialmente el primero, debido a la sobre distensión, estiramiento y rotura o avulsión de los mismos", nos explica el doctor, que incide en la importancia de de ejercitar los músculos a modo preventivo, para gozar de una mejor salud de nuestros órganos, y una mayor satisfacción en las relaciones sexuales. " Unos músculos pélvicos en forma y un buen autoconocimiento nos pueden ayudar a gozar de unas relaciones coitales mejores ya que aumentan el contacto con la pareja, sin olvidar que durante el orgasmo se produce la contracción de estos músculos, de modo que a mejor estado de los mismos, mayor probabilidad de mejores orgasmos", continúa explicando el experto.

Por último, en cuanto a la sintomatología más frecuente, el ginecólogo Oriol Porta asegura que los más habituales son las pérdidas de orina y la incontinencia anal (de gases, líquidos o sólidos). "Esta última es muy desconocida, pero igualmente presente, y una de las más violentas e incómodas para las mujeres que la sufren que, además, suelen hacerlo en silencio", asegura el doctor, que menciona también el prolapso o descenso de órganos como la vagina, vejiga, útero o recto.

Finalmente, el doctor hace referencia, además, a cómo la falta de funcionalidad del suelo pélvico puede afectar a nuestras relaciones sexuales, convirtiendo estos problemas o necesidades en un tabú frecuente entre muchas mujeres, especialmente después de dar a luz o en la etapa de la menopausia. "Es común tener la sensación de que la vagina es demasiado ancha, de modo que puede ser difícil retener un tampón (cuando cae a la entrada de la vagina resulta muy molesto), las relaciones sexuales coitales son menos satisfactorias por falta de contacto, con lo que resulta más difícil obtener el orgasmo, y hasta pueden emitirse aires por la vagina. Debemos resaltar que todo lo anterior suele afectar negativamente la autoestima de las mujeres que sufren estas disfunciones, casi siempre en silencio", finaliza el experto.