Cómo ayudar a una amiga que está pasando por una depresión

amigas sentadas y muy divertidas
Así puedes ayudar a una amiga con depresiónHello World - Getty Images

Quizá sea un poco culpa de todos. El concepto ‘depresión’ se suele utilizar con cierta frivolidad y, tal vez por eso, muchas veces no somos capaces de saber cuándo alguien necesita ayuda. Porque al que está triste se le dice que no se preocupe, que sonría, pero esa no es la vía para solucionar sus problemas si su dolencia es realmente grave. “La tristeza es una emoción tan necesaria como la alegría y nos sirve para aprender de las situaciones vitales con las que nos vamos encontrando, pero no es lo mismo estar triste que atravesar un proceso depresivo”, explica el psicólogo Raúl Padilla. Este experto nos da las principales claves para convertirnos en una auténtica tabla de salvación para esa persona que, con su mirada y sus actos, aunque sin palabras, nos está pidiendo ayuda a gritos. Siempre teniendo claro que puedes ser un gran apoyo, pero que la visita a un psicólogo suele ser fundamental en estos casos. De hecho, te animamos a que no te cargues con la responsabilidad de 'salvar' a tu amiga, nadie mejor que un profesional puede hacerlo. Aún así, te aseguramos que puedes ser de gran ayuda.

Ahora que la salud mental está más presente y le empezamos a dar la importancia que merece, toma nota de estas recomendaciones que, en más de una ocasión, te servirán para arropar a ese ser querido que está sufriendo. O incluso para ti misma si en algún momento vital atraviesas un periodo similar.

Cómo detectar si tu amiga tiene depresión

Muchas veces, antes de que se diagnostique (e incluso si no se diagnostica), es muy difícil saber por qué está pasando alguien si no eres capaz de fijarte bien o no sabes detectar síntomas. “Una bajada brusca o un incremento anormal de peso, la apatía y la abulia, la ralentización del tono vital… todo puede ponernos sobreaviso”, comienza el experto, y añade: “También es común que el deprimido tenga un discurso cargado de autorreproches o que comience a descuidar su aspecto personal”. Las señales empezarán a revelarse a la espera de ser escuchadas, y por eso habrá que estar atenta para poder determinar si se trata de un problema puntual o de algo más profundo. Como afirma Raúl Padilla, “rara vez encontramos su origen simplemente preguntando”. Por eso, antes de ofrecer tu ayuda, convendrá que hagas una reflexión previa y que trates de adivinar si realmente tu amiga está a las puertas de un proceso más serio que un simple bajón puntual (aquí desarrollamos un poco más cómo identificar los síntomas de la depresión). Para ello, habla con tu amiga, exponle tu preocupación (con mucha delicadeza) y, una vez teniendo claro que el problema existe, llega el momento de actuar. “Habla con tu amiga sobre los síntomas que has detectado e intenta que se abra, que los comparta contigo, siempre mostrando incondicionalidad y respetando sus tiempos”, aconseja el psicólogo.

Y a partir de ahí, puedes seguir varios pasos.

Claves para ayudar a una amiga con depresión

  1. No des nada por supuesto. “El primer paso sería preguntar a la otra persona qué necesita o qué le ayudaría a sentirse mejor. No deberíamos dar nunca nada por sentado, porque lo que nos ayudaría a nosotros no tendría por qué ayudar también a los de nuestro alrededor. Por ejemplo, una persona puede necesitar espacio para gestionar sus emociones y preferir que no se le pregunte, sino elegir sus tiempos para comunicar; mientras que otra puede percibir esa misma situación como una muestra de desinterés. Una vez que sabemos qué necesita nuestra amiga, resulta mucho menos complicado sentirnos seguras y cómodas a la hora de ofrecer nuestra ayuda y evitaremos sentir frustración al no saber cómo actuar. También puede ocurrir que la respuesta que encontremos sea un: 'no sé lo que necesito'. En ese caso, lo ideal sería orientar a nuestra amiga para que detecte qué le hace sentir mejor y qué no y ofrecerle acompañarla en ese proceso”, cuenta Begoña Ramos, psicóloga de Ginefiv.

  2. No pongas en cuestión sus sentimientos. No está en su mano el cambio ni es su responsabilidad sentirse así. Sí lo es revertir la situación, pero de nada sirve que le obligues a hacerlo si no cuenta todavía con las herramientas necesarias. “Ella se está generando ya una cantidad suficiente de culpa como para que alguien desde fuera alimente ese fuego”, afirma el psicólogo, que invita a seguir mostrándonos como alguien en quien confiar, evitando los juicios y “reformulando en positivo sus avances mientras le agradeces que deposite su confianza en ti, siendo siempre la mejor oyente y sin forzar ninguna situación”, concluye el experto. Puedes hablarle de personajes de ficción y famosos con problemas de salud mental y pedirle que conozca sus historia para que sepa que no está sola, por ejemplo.

  3. Coordínate con los demás. Quizá tú hayas detectado el problema, pero no vas a poder levantar sola a tu amiga. Por eso, “debes valorar cuál es su red de apoyos y hablar con ellos para colaborar, igual que tienes que saber a quién no pedir ayuda por poder resultar tóxicos para ella”, repasa Padilla. Un trabajo común, con una implicación desde varios frentes, hará que se sienta realmente arropada.

  4. Proponle planes realmente saludables. “Realizar actividades agradables, relacionadas con sus gustos, ayuda mucho. Y si son en la naturaleza, mejor”, confirma Ramos. El sol es un antidepresivo natural que, mezclado con el ejercicio físico y la buena compañía, puede ser el motor de arranque para el cambio.

  5. Ten paciencia. “Tener un compañero de viaje que mantenga las ganas y anime y enfoque hacia la solución es fundamental para mantener el timón, aunque haya recaídas parciales”, asegura Padilla, que invita a ser pacientes y a aprender a no ‘quemarnos’: “Hay que tener en cuenta que estamos haciendo un sobreesfuerzo al lidiar con nuestra vida y con la de alguien que está en una situación muy demandante”. Por eso, hay que saber mantener el equilibrio para seguir brindando un apoyo de calidad.

  6. Anímala a buscar ayuda profesional. Una vez abierta la vía de confianza es momento de hablar de la depresión como un trastorno médico que tiene cura y animarla a que busque ayuda. “Abordar el tema del tratamiento profesional es fundamental para que la persona acepte la enfermedad y deje de pensar que es, simplemente, una mala racha que puede superar por sí sola”, explica Raúl Padilla. Por eso, hay que desmitificar: ir al psicólogo o al psiquiatra no es de locos; es, más bien, de personas inteligentes y cabales que entienden que tienen un problema y quieren solucionarlo. Y nada más.

El camino no es sencillo. Pero seguro que tu amiga haría lo mismo por ti, si la situación fuera a la inversa. Y lo principal es, como dice La Vecina Rubia sobre la depresión, que “los problemas grandes necesitan, además de la comprensión de tu gente, la ayuda de un profesional. El primer paso para solucionar un problema es saber que lo tienes”.

Mucha suerte con tu ser querido y mucho ánimo.