La debacle de Lucía en 'La última tentación' asusta un poco

·8 min de lectura

Después de mucho misterio con las fechas de su estreno y hacernos esperar más de la cuenta, La última tentación por fin hizo su debut el pasado miércoles. Apenas acaba de empezar y ya se avecina tormenta. De todo lo acontecido, que fue mucho, hubo algo especialmente llamativo a la vez que triste. Desde el minuto uno, la cara, los gestos y las reacciones de Lucía mostraron un fuerte estado de ansiedad que da que pensar si estaba preparada para este duro golpe emocional. Era como si la gaditana sintiera que aquello era el principio del fin. Ver a Lucía en estas circunstancias y deducir lo que le espera con Lobo, no fue para nada una sensación agradable.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un vídeo de Twitter no disponible por tus preferencias de privacidad

La espera llegó a su fin. Mediaset jugó sus cartas y nos tuvo con la miel en los labios hasta el último momento con el estreno del reality de parejas. Su puesta en marcha no fue para tirar cohetes, al menos en términos de audiencia. Si bien fue líder de la noche con un 16.3%, estuvo por debajo de los datos de sus tres ediciones anteriores. Eso sí, la cosa apunta maneras y promete disparar los audímetros viendo el panorama de su primera entrega y los avances de lo que viene.

Ya nos sabíamos casi de memoria quiénes eran los candidatos, los protagonistas y sus cuentas pendientes, después de ver dos programas introductorios al respecto. Pero igualmente hubo sorpresas que no nos esperábamos. Al menos una servidora. Voy a ir al grano y centrarme en, para mí, la pareja de la noche y, por qué no decirlo, de este spin off de La isla de las tentaciones. Hablo de Lobo y Lucía. Después de una presentación donde ambos aseguraron que pasaban por su mejor momento como pareja tras dos meses de relación, se mostraron de lo más cariñosos y acaramelados, ella emanaba pavor con la simple idea de volver a estar allí y revivir su pesadilla del pasado. Todo hay que decirlo, Isaac no la soltó ni un momento y le brindó caricias, besos y abrazos que se sentían muy sinceros, pero la tensión de Lucía traspasaba la pantalla.

Su nivel de malestar se palpaba desde casa. Tenía la cara descompuesta, la voz temblorosa y no paraba de moverse y hacer comentarios. La cosa empeoró cuando Sandra Barneda anunció que tenían que separarse. ¿Qué? ¿Participar en villas diferentes? Esa fue la primera gran sorpresa para todos, quienes en su mayoría pensaban que era una intervención conjunta. Nada que ver. Todos se lo tomaron más o menos bien, incluso Andrea y Fani se echaron sus risas ante la posible aventura que se les venía encima. Igual con Mayka. Estaban preparadas e incluso ilusionadas. Lucía no. Ella tembló, lloró incluso se negó a dar ese paso. No nos olvidemos que mientras las demás participaron en ediciones anteriores y tienen más calle en esto de los escándalos y la tele, Lucia apenas acaba de salir del cascarón. Justo cuando empezaba a recuperarse de una decepción amorosa, parece que ya tiene otra encima. Demasiada información y dolor en tan poco tiempo.

Durante unos minutos yo pensé que abandonaba el programa, de hecho lo hizo. Lucía se apartó del grupo y dijo que se iba. En un directo por Instagram horas antes del estreno del programa, Lucía reconoció que aquello fue un batacazo para ella. "Mi mayor motivación era que pensaba que íbamos a vivir juntos, si no yo (no)", expresó contundente en esta entrevista junto a Fani para Asier Montano. "A mí no me ha dado tiempo de recuperarme de una cuando me meto en otra", dejó caer adelantando que lo que había ocurrido no era precisamente algo agradable. Sin decir demasiado, lo dijo todo y en sus palabras y muecas uno puede deducir que le han vuelto a romper el corazón en mil pedazos.

Antes de adelantarnos a los acontecimientos, diremos que Lobo no se separó de ella ni un segundo cuando Sandra hizo el inesperado anuncio de su juego por separado. He de reconocer que si no supiera o intuyera cómo va a acabar la historia, pensaría que aquella parejita estaba unida, feliz y enamorada. El de Barcelona la consoló sin descanso y con una ternura que no habíamos visto de él ni en el programa ni en las redes. La cuidó y dio una seguridad ciega de que la quería y no tenía que tener ningún miedo. Pero algo más fuerte le decía a Lucía que no.

Su cara descompuesta y tembleque constante le hacen a uno pensar si verdaderamente estaba preparada para embarcase en este nuevo capítulo. Yo creo que no. Sentí mucha pena de verla en ese estado de nervios y ansiedad que denotaban lo que iba a sufrir. Recordemos que ella ya viene con una mochila muy pesada tras todo lo vivido con su ex Manuel en la última edición. Volver a pasar lo mismo con todo tan reciente sería un golpe muy duro para su autoestima que, en sus propias palabras, ya estaba tocada.

Esta primera entrega no mostró mucho más de ella y su grupo. Se centró principalmente en la otra casa. Lobo, Mayka, Fani, Marina, Marta y Andrea fueron los protagonistas de esta gala y todos tenían algo en común: las ganas de disfrutar. Fue separarse de sus parejas y soltarse la melena con risas, algún que otro coqueteo y comentarios en ciertos casos inapropiados para una primera noche. Por ejemplo, el de Andrea preguntando a Óscar si tenía novio y Fani reaccionando de forma curiosa con Julián. El novio de Lucía, aunque no soltó ningún aullido, también estaba dispuesto a pasárselo bien e incluso tuvo su acercamiento con Marina opinando sobre su nuevo estilo de pelo, algo que no venía a cuento. No le gustó y así se lo dejó saber.

En la otra villa estaban los sufridores, los novios de Mayka y Andrea, Patri, la pareja de Lester, y también una Lucía de los nervios. No volvimos a saber nada más de ellos, suponemos que serán más protagonistas en el próximo capítulo con la entrada de sus otras cuentas pendientes. Como contenido es atractivo y genera una gran curiosidad al espectador, pero imagino que vivirlo como protagonista no ha de tener ni pizca de gracia. Sobre todo si la experiencia ha sido tan traumática como la de Lucía. Las redes, que no pararon ni un segundo, se dividieron en dos. Aquellos que defienden a la gaditana y los que recurren al karma diciendo que va a tener lo que se merece por su supuesta traición a Marina. Cada uno puede pensar lo que quiera, lo que es un hecho es que la ex de Manuel estaba muy afectada y al borde de un ataque de nervios.

Si esto es así nada más empezar no me quiero imaginar lo que está a la vuelta de la esquina. Los avances demuestran a un Lobo lloroso y nostálgico frente a Marina, lo que saca a relucir su vulnerabilidad pero también sus dudas. Todavía falta ver la entrada de Bela y conocer más de ese supuesto lío de faldas mientras estaba con su actual novia. Se nos acumulan los asuntos. Pero yo, con lo que me quedo, es con el sentimiento de verdadero pánico que emanó Lucía durante todo el tiempo que estuvo en la pantalla. Como mujer sentí empatía y también instinto de protección. Independientemente si lo hizo bien o mal con Lobo y Marina, no me cabe duda de que está enamorada de su pareja, y también que va a sufrir.

Desde su llegada de esta aventura, ningún participante ha soltado prenda de lo que pasó en las villas. Lo que ocurrió en República Dominicana se quedó allí, hasta el día de hoy. Los secretos empiezan a revelarse pero viendo las historias y publicaciones en redes de Lobo y Lucía uno percibe que esto es crónica de una ruptura anunciada. Al menos eso parece. La andaluza ha vivido de todo desde entonces, desde una cirugía plástica en el pecho hasta tener su propia casa. Ella comparte una imagen de mujer empoderada y fuerte que no dudamos así sea, pero también emite fragilidad y mucha decepción en su voz y su mirada.

Es lo suficientemente mayorcita como para saber si le convenía o no estar en La última tentación, pero quizás era demasiado pronto para volver a meterse en este lío que no tiene visos de un final feliz. Si supuestamente estaban tan enamorados, ¿era necesario pasar por este trago otra vez? Al final las ganas de televisión han vuelto a prevalecer y eso tiene sus pros, pero también sus cons. Ahora es tarde para echar la vista atrás y toca apechugar con lo que viene, lo cual no parece muy agradable.

Su cuento de hadas con Lobo iba bien hasta que las tentaciones volvieron a servirse en bandeja. Y si ya arrastraba dolor con su expareja, esto podría terminar de rematarla. A veces es preferible poner sobre la balanza qué es mejor para uno, más que para el bolsillo o para la otra persona. Ella ha cedido y la broma podría costarle cara . Este es el precio que hay que pagar por la fama y por estar en el candelero. Mucha exposición mediática y programas, pero un corazón roto y mucho trabajo que hacer a nivel emocional. ¿Realmente merece la pena?

Más historias que te puedan interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente