¿De verdad necesita la Tomb Raider de Alicia Vikander una secuela?

Gracias a Deadline hemos sabido que Ben Wheatley, el director responsable de títulos de culto como Kill List, A Field in England o High-Rise, estará al frente de la secuela de Tomb Raider.

© 2017 Warner Bros. Entertainment Inc. and Metro-Goldwyn-Mayer Pictures Inc. All Rights Reserved

El cineasta británico –que actualmente está terminando una nueva adaptación de Rebeca de Daphne du Maurier con Lily James y Armie Hammer para Netflix– contará con la colaboración de su esposa, la guionista Amy Jump, para continuar las aventuras de la nueva Lara Croft que interpretara la sueca Alicia Vikander en 2018.

En principio, deberíamos hablar de buenas noticias tanto para los fans del buen cine como para los de la saga de Lara Croft. Pero a pesar del prestigioso tándem creativo que estará detrás del proyecto, no podemos evitar hacernos una pregunta: ¿de verdad necesitamos una Tomb Raider 2?

[Nuestra crítica de Tomb Raider en 2018: Alivia Vikander supera a Angelina como la nueva Lara Croft, pero solo en una cosa]

Recordemos que la entrega original –que adaptaba el videojuego de 2013 del mismo nombre– supuso un completo reboot con respecto a la saga cinematográfica que desde 2001 protagonizó Angelina Jolie. Pero a pesar de la loable intención de mostrar una Lara Croft con los pies en la tierra, más realista y sobre todo más atlética que sexualizada (mejor olvidar las reseñas sexistas que criticaban la disminución de curvas en la actriz protagonista), la película no gozó de buena aceptación. Es más, hasta podríamos decir que generó cierto rechazo.

Y no es nuestra opinión, son cifras oficiales. En primer lugar, Warner Bros. y MGM deberían haber ingresado al menos 250 millones de euros para recuperar la inversión en aquel proyecto –cuando la recaudación global se quedó en apenas 248,9 millones. A ese relativo fracaso económico hay que sumar las críticas –que oscilaron entre tibias y negativas– y el frío recibimiento de los fans, que hacen que hoy la película ostente un 52% en el Tomatómetro crítico de Rotten Tomatoes y un 55% en apreciación del público en esa misma web.

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¿Qué falló? Nada y todo, podríamos decir. Ni el guion de Geneva Robertson-Dworet y Alastair Siddons, ni la dirección del noruego Roar Uthaug, ni la interpretación de Vikander destacaban particularmente en una película tan fácil de ver como de olvidar. La falta de carácter propio perjudicó seriamente a una entrega que aspiraba a sobrepasar a la saga de Angelina Jolie –que si tampoco era particularmente buena y hoy puede resultar anticuada en ciertos aspectos, al menos contaba con el carisma magnético de su actriz protagonista.

Eso sí, Vikander siempre se mostró dispuesta a retornar al papel, y no se puede negar que la primera entrega dejaba bien abierta la posibilidad de una secuela en su conclusión –incluyendo un guiño a las icónicas pistolas de la heroína, que no aparecían hasta los ultimísimos segundos de metraje. Habrá que ver qué hacen o pueden hacer Wheatley y Jump con un proyecto del que se ocupará solo MGM –tras el abandono de Warner Bros.– y cuyo rodaje dará comienzo el año que viene, con un estreno previsto para el 19 de marzo de 2021.

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