Quién es David Aganzo, el líder sindical que protagoniza el caso más turbio del fútbol español

David Aganzo, presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles. Foto: Óscar J. Barroso / AFP7 / Europa Press Sports via Getty Images.

En los últimos días hay un nombre que se está repitiendo mucho en la actualidad futbolística española, pero que posiblemente sorprenda a muchos aficionados que no estén acostumbrados a oír hablar de él. Porque no se trata de ningún jugador que esté actualmente en la élite de nuestro balompié, o de algún entrenador o directivo de equipos punteros nacionales. David Aganzo, el protagonista de hoy, es el presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles, el sindicato de profesionales más importante del país.

No cabe duda de que Aganzo preferiría permanecer en el anonimato relativo del que disfrutaba hasta hace poco, en lugar de llenar páginas por los motivos que le han llevado a la primera plana. Se le acusa de delitos de administración desleal, cohecho y revelación de secretos, a raíz de la denuncia de un subalterno que aseguraba que el mandatario le había forzado a obtener de forma ilícita información fiscal de Futbolistas ON, un sindicato de la competencia. Por supuesto, David insiste en que todo es falso y asegura que va a defenderse de las acusaciones en los tribunales.

En su época de futbolista en activo, más que defenderse, Aganzo se dedicaba a atacar. Nacido en 1981 (mismo año que, por ejemplo, Iker Casillas), fue a finales de los ‘90 uno de los canteranos más prometedores del Real Madrid, con el que llegó a debutar en Liga y en Champions en la temporada 1999/2000 de la mano de Vicente del Bosque. Durante su adolescencia también había sido una pieza destacada en las distintas categorías inferiores de la selección nacional; llegó a ser campeón del mundo sub-20 en 1999.

Aganzo (de rojo) jugando un partido del Mundial Sub-20 de 1999 contra Honduras. Foto: Matthew Ashton/EMPICS via Getty Images.

Sin embargo, el delantero tenía mucha competencia en aquellas primeras plantillas galácticas de Florentino Pérez, por lo que tuvo que buscarse la vida mediante cesiones poco productivas a diversos equipos de Primera y Segunda División. En 2004 se desvinculó definitivamente de la Casa Blanca y fichó por el Racing de Santander, donde empezó fuerte pero tampoco tuvo demasiada suerte. Pasó después por clubes como el Alavés, el Rayo Vallecano o el Hércules, clubes en los que sufrió problemas extradeportivos y enfrentamientos con las directivas por los impagos de sus salarios.

Quizás por eso, tras una experiencia en Grecia y una lesión que condicionó su última temporada en activo (en el Lugo en 2015), decidió implicarse más en los derechos laborales de los futbolistas. Tras la renuncia del anterior presidente, Luis Rubiales, quien se marchó para preparar su candidatura a la Federación nacional, Aganzo decidió presentarse a las elecciones de la AFE de 2017, en las que se impuso sin problemas, con un respaldo de más del 98 % de los votos. De hecho, David ya formaba parte de la directiva de Rubiales, en la que había sido vocal y secretario técnico.

Ni siquiera la presencia de personalidades ilustres del fútbol español en el equipo de Aganzo, como Sergio Busquets, Juan Mata o David de Gea, han permitido que su mandato sea tranquilo. A principios de 2018 se fundó Futbolistas ON como sindicato alternativo, con el objetivo autodeclarado de aportar “transparencia”, “recuperar credibilidad y honestidad” y fomentar una negociación “no anclada en el pasado”. Esta nueva asociación dice estar centrada en representar a los jugadores de 2ª B y categorías inferiores, así como al fútbol femenino.

Futbolistas ON forzó que en 2019 se convocaran las primeras elecciones sindicales de la historia del balompié español. La AFE triunfó por mayoría absoluta y los nuevos se quedaron a un paso del 5 % que les habría dado representación en la negociación de los convenios colectivos, no sin polémica puesto que los recién llegados impugnaron (sin éxito) varias mesas electorales. Así, fue la entidad de Aganzo la que llevó la voz cantante en asuntos delicados como la huelga del fútbol femenino el pasado otoño.

Aun así, el sindicato nuevo se ha convertido en la piedra en el zapato de Aganzo y su AFE. Y más ahora que, según desveló el diario Marca, el dirigente podría haber incurrido en prácticas delictivas para afianzar su poder. Antonio Saiz Checa, director de 2ª B y 3ª de la propia AFE, acusa a su jefe de haberle sometido a chantaje “tanto emocional como profesional” para obtener la documentación “mediante el pago a un funcionario público”. David, como cabía esperar, lo niega e insiste en que no tiene la menor intención de dimitir, pese a que se lo han reclamado algunos directivos de su propia junta. El asunto está en manos de los tribunales, que deberán dictaminar sobre un tema muy turbio con potencial para poner patas arriba la estructura del fútbol español.

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