Con millones en el banco y sin nada que perder, Daniel Radcliffe es el rey del cine friki con 'Guns Akimbo'

Daniel Radcliffe siempre será Harry Potter. Lo sabe él, lo sabe Hollywood y lo sabe todo el mundo. Pero eso no le ha impedido desarrollar una interesante carrera posterior a la saga del mago creado por J.K. Rowling. Solo que en lugar de sucumbir a las redes de la fama y el sistema de Hollywood, ha preferido marcarse su propio camino con proyectos a cada cual más loco y excéntrico.

Y lo cierto es que en su caso es más fácil que para otros intérpretes. Con los millones cosechados siendo un niño se puede permitir hacer lo que le dé la gana sin miedo al fracaso. Y la última prueba es Guns Akimbo (disponible en Amazon Prime Video), ultraviolenta comedia de acción que nos muestra una vez más su lado más extremo como actor.

'Guns Akimbo' (Saban/Madman Films/Amazon)

Con apenas 10 años, Daniel Radcliffe fue elegido para dar vida en el cine a uno de los personajes más icónicos de la literatura fantástica, Harry Potter, en la primera adaptación cinematográfica del mago creado por J.K. Rowling, Harry Potter y la piedra filosofal. Esto marcó el inicio de una experiencia de una década que cambiaría su vida y la de sus compañeros de reparto, Emma Watson y Rupert Grint. Radcliffe, originario de Londres, dio vida a Harry en ocho largometrajes que arrasaron en taquilla y lo convirtieron en multimillonario

Tras el final de la saga, Emma Watson se ha dedicado al activismo y ha elegido proyectos seguros como el remake de La bella y la bestia o la nueva versión de Mujercitas de Greta Gerwig. Rupert Grint ha desarrollado el perfil más bajo de los tres, apareciendo sobre todo en series como Baja por enfermedad, Snatch y la recomendable Servant. Y Radcliffe ha decidido tomar una senda muy distinta y definitivamente más experimental, desarrollando una filmografía post-Harry Potter de lo más ecléctica y llamativa.

Cuando todavía no había finalizado su etapa como Harry Potter, dio el salto al teatro en 2007 con Equus, obra que desató la controversia ya que incluía un desnudo integral del actor con solo 17 años. Pese a la polémica, Radcliffe recibió muy buenas críticas por su interpretación, abriendo así las posibilidades a una carrera al margen de Harry Potter que le permitiera demostrar que más allá del mago, es un buen actor. Robert Pattison y Kristen Stewart atravesaron un proceso similar después de participar en la saga Crepúsculo, centrándose sobre todo en el cine indie y trabajando con cineastas de renombre para alejarse de la sombra de Edward y Bella. La diferencia es que Radcliffe nunca odió a Harry Potter.

Harry Potter (Warner Bros.)

Con más de 100 millones de euros en su cuenta bancaria según Celebrity Networth, y por tanto la vida solucionada, Radcliffe podría haber aceptado su destino, ser siempre Harry Potter, y dormirse en los laureles. Pero precisamente por eso, porque puede permitírselo, el actor ha decidido tomar las riendas de su carrera para hacer lo que le apetece. Es como si no tuviera miedo a nada, porque no tiene nada que demostrar, ni nada que perder. Es de los pocos actores que tienen ese privilegio, que pueden elegir sus papeles basándose en sus deseos y no en los dictados de Hollywood. Y precisamente así es como hemos descubierto que el principal deseo de Radcliffe no es seguir siendo famoso, sino seguir siendo actor.

Además, un actor de carácter, versátil, osado y mucho mejor de lo que creen los que siguen encasillándolo como Harry Potter. En los últimos años, Radcliffe ha sabido compaginar papeles en producciones de Hollywood con proyectos más pequeños y arriesgados, en algunos casos de directores jóvenes a los que el actor ha ayudado a lanzar sus carreras. Desde Harry Potter y las Reliquias de la Muerte - Parte 2, lo hemos visto en la cinta de terror gótico de moderado éxito La mujer de negro (que tuvo una secuela sin él), la comedia romántica Amigos de más o la secuela Ahora me ves 2, donde volvía a interpretar a un mago, para deleite de sus fans. También ha tenido sus batacazos comerciales en taquilla, como Victor Frankenstein, con James McAvoy, uno de los mayores fracasos de 2015.

Pero lo que está definiendo su trayectoria como actor adulto no son estas películas, sino aquellos títulos con los que está desafiando las expectativas y explorando su faceta más temeraria como actor. En 2013 interpretó al poeta de la Generación Beat Allen Ginsberg en Amores asesinos, donde protagonizaba una tórrida escena de sexo con Dane DeHaan. Ese mismo año presentaba Horns, de Alexandre Aja, una de sus primeras excentricidades fílmicas, thriller fantástico en el que interpretaba a un chico al que le crecían cuernos de la noche a la mañana. Y en 2016 protagonizó junto a Paul Dano la película que le daría la reputación de amuleto de cineastas freak, Swiss Army Man, delirante comedia fantástica en la que encarnaba a un flatulento cadáver. Aunque no tuvo posibilidad alguna de éxito comercial debido a su extrañísima premisa, su interpretación fue muy elogiada y la película ha pasado a ser de culto.

En los últimos años, Radcliffe ha seguido cultivando su imagen de actor liberado e impredecible. Ha sido un agente del FBI que se hace pasar por supremacista blanco en Imperium, ha trabajado a las órdenes de Woody Harrelson en su primer film como director, Lost in London, y se ha puesto al límite en La jungla (disponible en HBO España), que cuenta el calvario real de un hombre que sobrevivió a las peores amenazas en el corazón de la selva amazónica. Por otro lado, en televisión también se ha involucrado en proyectos al margen de lo comercial, como las comedias A Young Doctor's Notebook & Other Stories con Jon Hamm y Miracle Workers con Steve Buscemi.

Y esto nos lleva a la película que lo consagra como el nuevo rey del cine friki, Guns Akimbo, salvaje comedia de acción que nos vuelve a demostrar que, no importa la naturaleza del proyecto, Radcliffe se entrega siempre al 100% y no deja indiferente.

'Guns Akimbo' (Saban/Madman Films/Amazon)

Más arriba lo he comparado con Robert Pattinson y Kristen Stewart, pero en realidad, Radcliffe tiene más en común (además de un claro parecido físico) con otro actor, Elijah Wood, quien tras su paso por El señor de los anillos se ha convertido en un habitual del cine fantástico de autor e icono friki. Salvando las distancias, también podríamos compararlo con Nicolas Cage, un actor que ya no tiene nada que demostrar a nadie y ha abrazado por completo su vertiente más marciana y autoparódica, protagonizando las películas más demenciales (Mom and Dad, Mandy, Color Out of Space, etc.). 

Guns Akimbo es conocida por ser “la película de Harry Potter con pistolas clavadas a las manos”. Y lo cierto es que, a grandes rasgos, es exactamente eso. Hace un par de años aparecieron en Internet unas fotos del actor empuñando dos armas en la calle, vestido con ropa interior, una bata de andar por casa y unas pantuflas con forma de garras de tigre. Las divertidas imágenes se hicieron virales y más adelante se descubrió que se trataba del rodaje de Guns Akimbo, la extravagante y explosiva nueva comedia de acción del neozelandés Jason Lei Howden, director de Deathgasm y especialista en efectos visuales que ha trabajado en Los Vengadores, El hobbit y La guerra del planeta de los simios entre muchas otras. 

La película cuenta la historia de Miles (Radcliffe), un joven informático que se siente atrapado en un trabajo sin futuro y sigue enamorado de su exnovia, Nova (Natasha Liu Bordizzo). Mientras dedica su tiempo libre a trolear a los troll de Internet, Miles observa Skizm, un club underground que se dedica a retransmitir por streaming luchas a muerte reales en las que participan sobre todo criminales y desequilibrados, para el deleite de los internautas más morbosos y con el objetivo de ver quién consigue más espectadores online. Después de ser golpeado y drogado en su propio apartamento, Miles se despierta con dos pistolas unidas quirúrgicamente a sus manos y descubre que ha sido forzado a participar en Skizm, donde deberá enfrentarse a la asesina más loca y peligrosa de la competición, Nix (Samara Weaving).  

Guns Akimbo es una sátira de la cultura gamer y a su vez una especie de videojuego shoot 'em up convertido en película, un espectáculo de acción trepidante y pasado de rosca en el que apenas hay un segundo de descanso para el espectador. Su ritmo acelerado es parecido al de Crank (2006) y su trama recuerda a cintas como Gamer (2009) o Nerve (2016), aunque también podría ser un capítulo de Black Mirror por su crítica a la sociedad contemporánea y los peligros de la tecnología (“Es la primera vez que salgo a la calle sin mi móvil en la cara. Todo parece en HD”, dice Miles en un momento del film). La experiencia del director en efectos visuales y blockbusters es evidente, ya que la película está muy cuidada técnicamente, con secuencias de acción vertiginosas, una puesta en escena sucia y decadente, pero más ambiciosa de lo que puede parecer a simple vista, y una cámara que se mueve con gran dinamismo y energía, sumergiéndonos de lleno en la experiencia de un videojuego.

Howden logra mantener el interés y la tensión durante todo el metraje, tarea complicada cuando se trata de una película de acción tan machacona como esta. Lo hace dosificando bien el humor y anclando la película en la interpretación de Radcliffe. Como decíamos antes, el actor de Harry Potter se involucra en sus papeles con el mismo nivel de entrega, sin importar las características o el tamaño del proyecto. Y por supuesto, también hay que destacar a una desatada Samara Weaving (Hollywood), coronada nueva reina del grito y heroína de acción tras participar en Mayhem, The Babysitter y Noche de bodas. Ella también lo da todo y su personaje, Nix, resulta especialmente memorable por su carácter perturbado, su talante a lo Terminator y su impactante historia. Junto a Radcliffe, forma una pareja digna de ver en acción.

Ahora bien, a pesar de que está gustando a los aficionados a la acción y el cine de culto, Guns Akimbo no se ha librado de la polémica. Y no ha sido por su contenido ultraviolento, sino por el comportamiento de su director en redes sociales. Poco antes del estreno, Howden se enzarzó en una pelea en Twitter defendiendo a una periodista que había sufrido ciberbullying por usar una palabra racista. Lo que empezó como una defensa acabó en una campaña de acoso en la que el director publicó los nombres de varias periodistas resultando en amenazas para ellas y se dedicó a increparlas, llegando incluso a usar para ello la cuenta oficial de la película (Vulture). Es decir, para defender a una persona del bullying, él se convirtió en un bully, lo cual no deja de resultar curioso, ya que es exactamente lo que ocurre con el personaje de Radcliffe al principio de Guns Akimbo. Podríamos decir que Miles es claramente su alter ego.

Es una pena que el director haya resultado ser lo que parece satirizar en su película, sobre todo cuando esta contiene bastantes elementos progresistas y, sorprendentemente, ni un ápice de sexismo (Weaving no está hipersexualizada, el tópico de la damisela en peligro tiene giro y hay una escena que critica a los hombres que se empeñan en decirle a las mujeres que sonrían), pero su comportamiento no debería perjudicar a todas las personas que trabajaron en la película, especialmente Radcliffe y Weaving, que están fenomenales.

'Guns Akimbo' (Saban/Madman Films/Amazon)

Guns Akimbo es una comedia negra histriónica y sin filtro, un festival hiperactivo de violencia y acción ininterrumpida para no pensar y dejarse llevar; como una Scott Pilgrim sangrienta y hasta arriba de anfetaminas. Para ser una comedia gamberra que no se toma en serio y no inventa nada, está muy bien pensada y ejecutada. Su acertado sentido del humor (atención a la hilarante aparición de Rhys Darby, una de las musas de Taika Waititi), la destreza de Howden en las secuencias de acción y el montaje frenético hacen de Guns Akimbo una de las películas más locas y divertidas del año. Pero es el excelente trabajo de Radcliffe convirtiendo a Miles en una persona real dentro de la locura que es la película lo que la termina elevando del todo. 

Da igual que las críticas sean buenas o malas, lo que suelen tener en común las películas en las que se ha involucrado Radcliffe después de Harry Potter son las alabanzas a su interpretación. Está claro que lo suyo es compromiso. Pronto lo veremos en el especial interactivo de Netflix Kimmy contra el reverendo (el final oficial de Unbreakable Kimmy Schmidt) y estamos seguros de que en el futuro seguirá explorando sus límites como actor con más papeles sorprendentes. Con solo 30 años y la vida solucionada, Radcliffe no tiene que rendirle cuentas a nadie. Sí, siempre será Harry Potter, pero ha conseguido que eso no le impida ser quien quiere ser en realidad: un actor enamorado de su profesión

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