Daniel Guzmán: "Pido que no se utilice la cultura como arma arrojadiza entre ideologías"

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Photo credit: Pablo Sarabia - Esquire
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Actor, director, creador, contador de historias, aficionado a la agricultura sostenible, según dice de él la red, y, sobre todo vividor, en el mejor sentido de la palabra. Esto y mucho más es Daniel Guzmán. Lo que más me ha impresionado es su ansia de reírse permanentemente “de todo y todos” porque, como dice, “no hay que tomarse la vida en serio”. Este es el fundamento de toda su obra narrativa y de su última película, Canallas (ya en cines), que me recuerda a mi querido neorrealismo italiano por su utilización de actores y personajes corrientes, no profesionales, gentes de la vida cotidiana que nos cuentan historias que son las de todos nosotros. Su obra huele a Fellini y se observa en el espejo de De Sica, sin dejar de mirar a Berlanga.

Daniel Guzmán sigue siendo ese chico de Aluche que vuelve a su barrio y se encuentra con sus amigos de siempre, a pesar de haber alcanzado la gloria. Se hizo célebre por su papel en series como Aquí no hay quien viva y fue reconocido como el mejor director novel por A cambio de nada, una buena muestra de lo mejor del cine español, pero tal vez en su última película, a la que auguro un gran éxito, haya llegado al cénit de su excelencia como contador de historias, lo que más le gusta hacer.

Photo credit: Pablo Sarabia - Esquire
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Entre la pandemia y la guerra, te confieso, Daniel, que decidí ver en estas últimas semanas Downton Abbey por su toque de glamour, de buen rollo y de lujo, y de pronto me encontré con tu película, Canallas. Una hora y cincuenta minutos, divertida, bonita, pero a la vez toda una patada al estómago con la realidad cruda y dura de sus personajes. ¿Cómo nació la idea de este filme?
Cuando terminé A cambio de nada, decidí hacer algo diferente. Me alucinan los directores que en cada película se reinventan. Yo me lo propuse como reto personal y profesional. Después de años sufriendo con esa película lo que más me apetecía era disfrutar, reír y hacer reír, y decidí hacer una comedia alejada de convencionalismos. En ese momento me vino a la cabeza un personaje que hablara de las miserias y de las grandezas de nuestro país, para reírnos de nosotros mismos y para tratar de la picaresca y de la mentira como herramienta de supervivencia, para referirme a una clase social, la mayoría, que va cada día a trabajar en metro o en autobús y que quiere salir adelante desde el orgullo y desde el sentido del humor. Mis amigos son fontaneros, taxistas, electricistas, y desde que se levantan hasta que se acuestan no paran de reírse. Canallas está hecha desde esa mayoría social que somos todos.

La haces pensando en el barrio del que vienes, Aluche. Como italiano, me ha recordado a Fellini o a De Sica, a películas como Poveri ma bello, de Dino Risi, al utilizar a protagonistas como a Joaquín González, a su madre o a su hija. Como en el neorrealismo italiano, son personajes de la vida real, actores sin experiencia y sin maquillaje emocional. ¿Por qué Joaquín es el personaje clave?
Joaquín genera comedia y risas haciendo lo que haga o lo que diga, aun a su pesar. Es un tipo que se ha construido una realidad para soportar la propia y me parece maravilloso. Siempre hay un Joaquín a nuestro lado, una persona que se inventa una vida paralela para soportar la suya y sobrevivir a sus miserias. Dice que es empresario, pero que tiene mala suerte y que lleva intentando cerrar una operación de 20 millones de euros desde que le conozco, con 16 años. Esto es característico de una parte de nuestra sociedad para vivir de una forma más digna.

Photo credit: Universal
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¿Qué te dicen tus amigos cuando vuelves a tu barrio? Te guste o no, ya no eres el mismo.
Soy igual para ellos. Se siguen riendo de mí y yo de ellos. No ha cambiado nada. Seguimos siendo unos tipos de 50 años, pero como niños pequeños cuya risa no tiene límites.

¿No te hacen la pelota? ¿No te consideran un divo ni piensan que el éxito se te ha subido a la cabeza?
¡Qué dices! Machacan mis películas, se ríen de mí y yo de ellos. No ha cambiado nada. Es maravilloso. Le dan la importancia justa y necesaria. Ven Canallas porque está Joaquín y porque estamos nosotros, porque es un homenaje a nuestro canallismo y a nuestra caradura, pero no leen críticas de cine.

¿Eres un canalla?
¡Ni lo dudes! Cuanto mayor me hago, más canalla.

La pandemia, la erupción del volcán de La Palma, el paro... ¿Qué es lo que más te indigna de nuestra sociedad?
La falta de sentido común, la falta de educación, que no de preparación, y la falta de empatía. La ignorancia del ser humano y el egoísmo que nos está llevando a destrozar el planeta sin vuelta atrás.

Photo credit: Pablo Sarabia - Esquire
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En el mundo del cine te encontrarás con grandes egos. ¿Cómo convives con ese lado oscuro del éxito?
Intento no juzgar y convivir con ello. Creo en las circunstancias y no en la moral porque soy amoral, y por ello intento ponerme en la piel del otro antes de criticar o de juzgar. El ego suele proyectar inseguridades, complejos o carencias. Lo intento entender. Me dan pereza la impostura, la falta de personalidad, los lugares comunes y la falta de libertad.

¿Qué es para ti la libertad?
Pensar en lo que quiero, expresarme de la forma en que siento y me da la gana y hacer las películas que me mueven.

En los últimos años se han puesto muchas barreras a la libertad de expresión, también a los humoristas. A menudo hemos visto humoristas, cantantes y actores sentados en banquillos de tribunales y juzgados. ¿Cómo has vivido esta involución?
Es como el estado del bienestar, que nos lo han vendido y nos lo hemos creído. La corrección es la mayor censura que hay. Establecer los límites del humor es como tratar de establecer los límites de la vida. Los debe poner cada uno. En el sentido del humor, como en la vida, debe haber educación, elegancia, respeto y sentido común. En esta película a mí podrían denunciarme por todos los lados: la asociación de meningitis de España, la Casa Real..., pero la carcajada y el humor son libres. Debemos reírnos más de nosotros mismos.

¿Cuál ha sido el momento más feliz de tu vida?
Los abrazos con mi abuela, las charlas que siempre teníamos y el aprendizaje que tuve con ella. Fue algo único que nunca volverá. El momento más feliz ahora es ver a mi madre, fan incondicional, y a mis amigos. También cuando le doy un abrazo a un niño, a mi pareja, y mi relación con mis gatos y mis gallinas.

Cuando encuentro personas como tú, con la paciencia de dedicarle siete años a una película, siento una gran admiración. Háblame del proceso creativo y de por qué han hecho falta 256 horas de rodaje, cuando lo normal son unas 50.
Porque son retos profesionales y la creación es una locura. Cuando quieres algo muy concreto, hasta que no lo consigues no paras. Da igual el tiempo que emplees. Yo quiero comunicar una película, a través de cinco o seis personajes, no profesionales, y se multiplican por cinco los presupuestos, el tiempo y el sacrificio. Soy muy inquieto y no sé si seguir haciendo cine, porque quiero hacer muchas cosas y estos proyectos me quitan la vida y el tiempo para hacer lo demás. Es un conflicto personal porque necesito contar historias, pero los procesos, a veces, se me alargan mucho y no tiene sentido tanto tiempo, aunque vaya bien. Mis retos son muy ambiciosos y cuando llevo tres años ya no puedo dar marcha atrás.

¿De Canallas con qué te quedas? ¿Con su parte más social y dramática o con sus toques divertidos y de comedia?
Me quedaría con la libertad de la carcajada. Con que cada uno se ría en el momento que quiera, con la libertad con la que lo hace y con mi libertad de haber creído en algo, aunque me haya llevado siete años.

¿Qué le pedirías al ministro de Cultura y Deportes, a Miquel Iceta?
El cine, como cultura, como ocio y como industria y entretenimiento, nos ayuda a mejorar como personas, a comprender nuestra sociedad y evaluar puntos de vista diferentes, a evolucionar y a entendernos mejor. Crea marca España porque el cine es una herramienta social y educativa, y, como saben los americanos, los franceses o los italianos, es una manera de expansionar tu cultura sin parangón. Les pido a los gobernantes que no utilicen el Ministerio de Cultura como moneda de cambio según qué partido esté en el gobierno y que haya un pacto de estado como en Francia o en Italia; ni siquiera una dotación económica, porque la cultura nos representa y nos hace mejores. Que no se cierre el grifo del presupuesto en función de la ideología. En Italia hay 480 millones de euros destinados al cine y aquí solo 60 millones. La cultura es lo que nos debería hacer sentir orgullosos de manera patriótica. Que no se mezcle la cultura con la política.

Me parece increíble que en España se demonice a algún director que gana premios Oscar, (no hace falta nombrarle) solo porque se diga que se lleva bien con la izquierda. ¿A ti te han etiquetado?
Te habla alguien que se lleva bien con la izquierda, con el centro, con la derecha, los verdes, los animalistas... No sé por qué no me han etiquetado. Toda la prensa, grupos mediáticos de derechas, hablan maravillas de la peli. La derecha siempre me ha tratado bien y la izquierda también. Es bueno que no mezclemos, que por encima de la política nos respetemos.

¿Te gusta que se utilicen las ceremonias de entregas de premios como escaparates para hacer reivindicaciones políticas?
No es que me guste, es que me parece lícito y necesario. Los políticos tienen el micrófono 24 horas y pueden decir lo que quieran. Yo antes que actor soy persona y ciudadano, y puedo expresarme, ¿no?

¿Te asusta más la crítica del público o la de los críticos?
Al final hago cine, teatro y escribo para el público. Para mí solo hay un público, más o menos especializado, pero solo uno. Depende de lo que le des le gusta una cosa u otra. No me afecta una crítica, aunque cuando llevas siete años de trabajo te la juegas y eres más vulnerable. Pero en el fondo ni todo es tan bueno cuando lo dicen, ni todo es tan malo.

Photo credit: Pablo Sarabia - Esquire
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¿Qué importancia le das a la imagen personal y a la moda?
Soy un desastre y además no tengo tiempo para ello. Me gustan la estética, el diseño y la moda. No es mi vida, pero me gusta ver cosas elegantes. Lo primordial para mí es la película, llegar al estreno. A veces pienso que debo de dar vergüenza ajena por cómo voy vestido, pero es que no tengo tiempo.

Elige entre una relación de sexo morbosa o una historia de amor.
¡Quiero las dos! El sexo pasional es necesario, pero el amor también porque todos buscamos que nos quieran.

¿Qué sueños te quedan en el cajón?
Vivir. Tener tiempo para relacionarme con mi familia, con mi pareja, con mis amigos. El tiempo es lo más valioso... y viajar. Necesito más que nunca viajar y volver a ser yo.

Asistente de fotografía: Guillermo Jiménez. Estilismo: Belén Rastrollo. Maquillaje y peluquería: Alicia Quintanero (The Artist Talents, Keka). Producción: Chus Casarrubios

* Este artículo aparece publicado en el número de mayo de 2022 de la revista Esquire, a la venta desde el 22 de abril.

Photo credit: Alfredo Arias - Esquire
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