Daniel Grao: "Tener el reto de componer un personaje alejado a uno no pasa mucho en la ficción"

Por Paula Olvera.- Enrique Urbizu, junto con Jorge Dorado, ha desarrollado la serie Gigantes que se estrenó el pasado viernes 5 de octubre y que tiene como protagonistas a los hermanos Guerrero que son encarnados por Isak Ferriz, Daniel Grao y Juan Carlos Librado, conocido en el mundo del espectáculo como Nene. Esto fue lo que nos contaron a los medios congregados los dos primeros en la mesa redonda de presentación de esta ficción.

Daniel Grao (©Movistar+)

-¿Cómo llega el proyecto de Gigantes?
Daniel: De la mano de la maravillosa directora de casting Rosa Estévez y Luis Jimeno. En mi caso hice varias pruebas, para el personaje de Daniel y para el personaje de Tomás. Pasaron unos meses, no supe nada, y me encontré a Rosa en otro proyecto y me dijo: “Me ha dicho Enrique (Urbizu) que el único que sabe que está seguro eres tú, pero que se ha retrasado el proyecto por una cuestión de reescritura de guion”. Al año ya me dijeron Tomás y pasó una cosa muy graciosa y es que no encontraban a Daniel y, de pronto, dieron con Isak y entonces Rosa me pidió darle la réplica para la química entre los personajes y resulta que estudiamos juntos interpretación hace más de quince años.

-Es innegable la química entre vuestros personajes, hay una escena de acción entre los hermanos en la que queda patente ¿Qué fue lo que más disfrutasteis de esta escena del final del segundo capítulo?
Isak: Pues toda la escena en sí. Porque tal y como estaba planteada, que parece casi un Wenster, los hermanos Guerrero unidos después de diez años, a pesar de todas sus diferencias, yendo a salvar al hermano pequeño. Esta cosa de defender la sangre y más en mi caso si es salvar a Clemente. Esa escena la llevábamos ensayando con Nene como un mes y medio antes de empezar el rodaje.

Daniel: El binomio éste es muy interesante, estas dos caras de la misma moneda: el mismo veneno pero ejecutado de manera opuesta. Y sí que estábamos siempre como deseosos de que llegarán los retos. No puedo desvelar nada, pero eso va a ir a más en la segunda.

-¿Qué es lo que más os ha atraído de vuestros personajes?
Daniel: Yo creo que lo que tiene de reto estos personajes es que huimos del naturalismo. El primer código que sentó sobre la mesa Enrique (Urbizu) es que no vamos a hacer nada naturalista, especialmente los Guerrero. Luego hay personajes más convencionales, pero los nuestros son fantasmagóricos y eso es un reto porque a veces nos daba cierto pudor. Por otro lado es tanta la distancia que también te permite hacer lo que tenga que hacer tu personaje sin entrar en medias tintas. Tener el reto de componer un personaje alejado a uno no pasa mucho hasta ahora en la ficción de aquí. Entonces, es un regalazo.

Isak: Pero luego es muy curioso también ver cómo al final todos nos acabamos pareciendo mucho a los personajes. La relación que teníamos Dani y yo al final era incluso en maquillaje. Eran Tomás y Daniel tocándose los huevos el uno al otro.

-¿Cuál es la parte de vuestro personaje que más os ha costado trabajar?
Daniel: Es que lo hemos gozado tanto que lo que era a veces difícil era un difícil molón, qué te pone. Quizá lo que hablábamos mucho nosotros en los cortes de comida era esta cosa de “¿Tan aquí, tan allá?”. Pero Enrique Urbizu nos ha llevado donde nos tenía que llevar, cada uno con lo suyo: Isak tan vacilón, yo a veces tan contenido.

Isak: Sí. Además, el camino en mi personaje lo marcaba mucho José Coronado en el primer capítulo. Es decir, a Enrique no le gusta mucho hablar sobre los personajes, sobre las escenas, e incluso referencias. Pero en cuanto a la forma del personaje yo me debía mucho a la imitación casi de Coronado en el capítulo uno, porque como hijo primogénito estoy educado para ser su fotocopia. En la manera de hablar a mí me marcó muchísimo José. Incluso cuando vi los botines que le habían escogido para él, luego los he arrastrado en todas las escenas de acción.

-De todo el proceso desde que os llega el guion ¿cuál es la parte que más habéis disfrutado?

Isak: Es todo una gozada. Yo me acuerdo de la primera premisa que me dio Enrique a mí en rodaje, en una escena en la que Carlos y yo nos cruzamos y vamos hacia un coche para ir hacia un lugar concreto, y Enrique dijo: “¡Muy bien! Pero estáis de guitarra española… ¡guitarra eléctrica!” Y eso ya te marca clarísimamente qué es lo que él quiere. Ya sabes que vas a jugar a rock and roll. Todos hemos visto No habrá paz para los malvados, La caja 507, Todo por la pasta… Ya tienes muy claro sabiendo las referencias porque él entre tomas es una clase continua de cine.

Daniel: Lo que nos llegaba nosotros era un director que tenía clarísimo qué planos necesitaba y rodaba esos planos. La frase de “me voy a cubrir” no existe en su diccionario. Él quiere sus dos tomas buenas de cada plano, lo cual agiliza mucho las jornadas.

Isak: Es una forma de trabajar antigua en el buen sentido de la palabra. Él tiene muy claro lo que está haciendo y es muy difícil que se desvíe del camino. Eso no significa que no esté abierto. Los rodajes de Enrique están vivos.

Gigantes es como un Wenster gitano, ¿os dio alguna pauta o referente cinematográfico para controlar ese mundo payo-gitano?
Daniel: Continuamente. Sí que habló de ciertas obras, pero por motivos muy distintos. En mi caso me habló de una general, Roma criminal. Si está ese aroma a otros trabajos clásicos está porque están en él. Pero no está nunca buscado. Lo que manda es lo que se está contando en cada secuencia. Luego indirectamente estará la reminiscencia porque están en él, es un diccionario con patas. Rezuma cine.

Isak: Él vive en un Wenster.

-La serie nos adentra en el Madrid más castizo ¿Qué importancia diríais que tienen las localizaciones, actúan como un personaje más?
Daniel: Totalmente. Tiene esa mezcla de Madrid reconocible y, al mismo tiempo, irreal. Yo creo que es toda la serie. Es como igual que estos hijos de p***: son reconocibles pero al mismo tiempo son irreales: ¿Quién habla así? ¿Quién camina así? Todo está en ese límite de muy tierra, muy el barrio, pero coloca la cámara de tal manera que al mismo tiempo estoy una película.

Isak: Enrique crea su propio universo de Gigantes que es un universo paralelo, más histriónico, más operístico, más exagerado, más cruel que la realidad…es lo bueno que tiene. La puesta en escena, el arte, vestuario, maquillaje… todo lleva a hacer algo muy local con un tema muy universal como es tres hermanos que se van a devorar entre ellos por conseguir el poder y la policía que les persigue. Esto es muy reconocible en todo el mundo, pero a la vez es algo muy de aquí.

-En este sentido, ¿ha influido que la serie haya sido rodada en una plataforma de pago?
Daniel: Lo que nos traslada Enrique es que ha vivido libertad absoluta con todo: con el casting, con los guiones… la serie que le ha dado la gana y eso ocurre muy poco. Hoy por hoy, lo permiten las plataformas. Y esperemos que por mucho tiempo.

Isak: ninguna de las series se parece entre ellas, cada una tiene su propia personalidad. No es que nunca se haya hecho. En los ochenta se hacían series muy cinematográficas como Curro Jiménez o Brigada Central. Durante una época más generalista sí que se ha simplificado para gustar desde el abuelo hasta el nieto y ganar en share.

-Comentas que son muy diferentes todas las series de Movistar+ entre ellas, ¿qué crees que tiene Gigantes que la haga resaltar?
Isak: Lo primero de todo, la brutalidad que plantea el capítulo uno. La condena que, a través de la educación, nos lastra Abraham Guerrero y que luego sobrevuela por encima de todos los personajes. Veo en Tomás una víctima de este personaje que se ha tenido que construir para hacer crecer el negocio fuera, pero que a la vez le está condenando dentro de la familia. Es como si en cada plano pudieras ver los ojos de Abraham como un Mephistopheles mirándolos a todos.

-Por último. ¿Creéis que es una serie pensada para una proyección internacional?
Daniel: No sé si pensada previamente. Es una apuesta de Enrique. Eso pasa con el riesgo que, si te sale bien, no entiende de fronteras ni de idiomas ni de nada porque eso va al tuétano del que lo está viendo.

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Imagen: ©Movistar+