Alemania no tolera un "caso Zozulia": despedido un futbolista acusado de ser nazi

Daniel Frahn jugando para el Chemnitzer FC en julio de 2019. Foto: Robert Michael/picture alliance via Getty Images.

En la Segunda División española se produjo hace algunas semanas un acontecimiento de lo más llamativo, cuando el partido entre el Rayo Vallecano y el Albacete se suspendió debido a los cánticos del público madrileño contra Roman Zozulia, jugador ucraniano del equipo manchego al que la grada acusaba de “nazi”. Más allá de las consecuencias deportivas de un hecho tan llamativo, se debatió mucho sobre la causa última de todo: ¿tiene Zozulia en realidad ideología nazi o no? Mucho debate y mucho ruido después, todo el mundo permanece enrocado en sus posiciones y no se ha llegado a ninguna conclusión determinante. La duda sigue.

En Alemania, lamentablemente, si de algo saben es de nazismo. No en vano fue allí donde surgió y alcanzó su apogeo esta ideología tan perniciosa. De manera que ante cualquier sospecha no se andan con tonterías y cortan por lo sano. Y si no, que se lo digan a Daniel Frahn.

Este señor, nacido en Potsdam en 1987 cuando todavía formaba parte de la República Democrática Alemana, es futbolista profesional y suele jugar como delantero. Los mayores éxitos de su carrera, además de algún partido con la selección sub-19, son los ascensos desde categorías regionales hasta la 2.Bundesliga que consiguió como parte del RB Leipzig; esa segundo escalón es el más alto donde ha llegado hasta ahora. Desde 2015 ha estado en el Chemnitzer FC, siempre en el tercer nivel del fútbol germano (salvo en la temporada 18/19, que descendió a regional pero enseguida volvió a ascender).

En las filas de los blanquiazules se había consolidado como uno de los titulares habituales durante todo este tiempo, además de capitán e ídolo de la afición. Y la presente campaña iba por el mismo camino; de hecho, jugó sin mayor problema el partido de la primera jornada, a finales de julio. Sin embargo, los siguientes se los perdió por lesión. El problema llegó en la cuarta fecha: aún estaba de baja, pero, en vez de ver el encuentro en casa del Hallescher junto a sus compañeros, prefirió irse al sector de la grada reservado a la afición visitante y contemplar la derrota del equipo junto a los ultras del Chemnitzer.

El Chemnitzer FC y el jugador Daniel Frahn han llegado a un acuerdo extrajudicial. El contrato del futbolista de 32 años se rescinde de mutuo acuerdo. Con esto concluye el proceso del Tribunal Laboral por la terminación sin previo aviso del 5 de agosto de 2019.

Lo que sería un acto en otros casos incluso loable de pasión por el equipo y cercanía a la hinchada tiene connotaciones particulares aquí. Los seguidores más apasionados del Chemnitzer son ultraderechistas confesos, que no hacen el menor esfuerzo en disimularlo. Frahn se dejó ver junto a líderes destacados del grupo Kaotic Chemnitz, heredero directo de los ilegalizados NS-Boys que consta en la lista de organizaciones extremistas del gobierno de Sajonia.

La directiva del club no se lo pensó dos veces y optó por rescindir el contrato de su capitán (que duraba hasta junio de 2021), alegando que su comportamiento había sido “masivamente perjudicial” y que su responsabilidad “va más allá de meter goles y dejar que la multitud te aplauda: hay que tener una actitud”. Porque además Frahn era reincidente. Pocos meses antes, en marzo, había participado en un acto de homenaje a Thomas Haller, aficionado ultraderechista fallecido víctima del cáncer: tras marcar un gol lució una camiseta con el lema “Support your local Hools” (apoya a tus hooligans locales). Prendas con el mismo mensaje se habían vendido anteriormente para recaudar fondos para su tratamiento médico. Haller había sido el fundador del grupo ultra HooNaRa, activo durante los ‘90 y principios de 2000 y oficialmente disuelto aunque aún latente, cuyo nombre era un acrónimo de Hooligans-Nazis-Racistas.

Por su colaboración con este homenaje, que indignó a toda Alemania, Frahn ya había sido multado por el club, aunque él se disculpó alegando que había participado “en solidaridad con los familiares” de Haller y que “desconocía que la camiseta era tan popular en el entorno nazi”. Pero tras su aparición en la grada del Hallescher la directiva de su equipo consideró sus palabras “una farsa” y aseguró que se arrepentía de haber confiado en él. Porque además, según la información del diario Spiegel, el futbolista era plenamente consciente de lo que hacía, ya que recorrió los 120 kilómetros de distancia en su coche particular junto a algunos miembros de Kaotic Chemnitz, lo que llamó la atención de la policía.

Aficionados del Chemnitzer el 11 de agosto, justo después de la suspensión de Daniel Frahn, luciendo carteles con el número 11 que llevaba el jugador en su camiseta. Foto: Robert Michael/picture alliance via Getty Images.

El despido enfadó a la afición del Chemnitzer, que durante los siguientes partidos llenó el estadio de carteles con el número 11, el que solía usar el delantero. Para complicar aún más las cosas, Frahn recurrió a la justicia, que le dio la razón: el juez determinó en diciembre que su exclusión de la plantilla había sido improcedente. El club no estaba por la labor: le mantuvo apartado por la plantilla y presentó recursos ante los mismos tribunales. Ahora por fin la situación se ha resuelto: tal como ha anunciado el propio jugador en Facebook, ha llegado a un acuerdo con el club para marcharse de manera (más o menos) amistosa.

“El capítulo Chemnitzer llega al final”, dijo Frahn, y añadió que los últimos seis meses han sido muy duros para él pero ha “aprendido mucho”. También dijo que está preparado para “lo que traiga el futuro”. A sus 32 años y con estos antecedentes puede que le resulte difícil que algún otro club le de la oportunidad. Quién sabe, a lo mejor Zozulia sabe darle consejos sobre cómo salir adelante.

Más historias que te pueden interesar: