Dani Olmo muestra el camino a Riqui Puig, el mundo no se acaba en La Masia

Dani Olmo posa con el trofeo de campeón de Europa sub21. (Foto TF-Images/Getty Images)

Cuando Dani Olmo abandonó la famosa y galardonada cantera del Barça a los 16 años lo tomaron por un loco. Nadie entendía cómo un futbolista dotado con tanto talento había decidido marcharse de su zona de confort para aterrizar en la capital de Croacia, concretamente en el Dinamo de Zagreb. Ahora, 5 años después, el joven jugador es la estrella del equipo balcánico en la Champions League, campeón de Europa sub21 y ha debutado con gol incluido con la selección absoluta. Olmo marca el sendero para aquellas joyas como Riqui Puig que no encuentran su espacio en el Barça.

No siempre vale con ser el mejor para llegar, a veces ni siquiera con sentir tanto un fútbol que llevas practicando del mismo modo desde que eras un crío. Uno que conoces de memoria y el que has perfeccionado. A veces toca arriesgarse, especialmente cuando no confían en ti y demostrar a todos de lo que eres capaz. En múltiples ocasiones, se ataca a los canteranos del Barça que hacen las maletas dirección a otros clubes menos rimbombantes con la vitola de zarpar por meras cuestiones económicas.

La realidad es que habrá de todo, pero negar que un gran número de estos parten para ganarse la oportunidad que no les ofrecen en su casa significaría ser demasiado cándido, inocente y fantasioso. Especialmente cuando deben cambiar completamente de entorno. La razón de porqué el Barça no deja apenas espacio para sus canteranos mientras presume de su proceso formativo sigue siendo desconocida hasta la fecha. “La Masia no es toca” se predica en los pasillos azulgranas, mientras Carles Aleñà y Riqui Puig esperan su redención en el purgatorio. Una que no llega. Una que llevan esperando demasiado tiempo.

Riqui Puig es liviano, pero no frágil. Es veloz donde verdaderamente importa, en la cabeza. Tiene una técnica depurada, una visión de juego formidable y una personalidad de hierro para pedir el balón en cada jugada aunque le lancen entradas desproporcionadas y con el único objetivo de derribarlo. Para el Barça no parece ser suficiente. Quizás esperan a que se marche, triunfe y todos se pregunten “¿pero cómo ha podido ser?”.

Con ello no quiero decir que todos los canteranos que prueben suerte en otros destinos más remotos acaben ganando el premio al mejor jugador de la liga croata como Dani Olmo, un galardón como resultado de los votos de sus compañeros y los técnicos de la liga, pero sí que no pueden quedarse en el limbo. El mundo no se acaba en La Masia, existen muchos más modelos y métodos. Muchas más oportunidades, pero hay que dar el paso.

La carrera del futbolista es corta, muy corta. Es muy sencillo reclamar minutos a través de la prensa, lo difícil es volar, llegar a una cultura diferente y enseñar al mundo que estaban equivocados contigo. Estabas preparado, no confiaron en ti y ahora deberán desembolsar una cuantiosa suma para traerte de vuelta. Es el caso de Dani Olmo, la fulgurante estrella de España que marca el camino a base de goles, destellos de genio, pases imposibles y un golpeo de balón terrorífico.


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