Dakota Fanning, esa joven estrella eclipsada por su hermana

Cine 54
·5 min de lectura

La vimos por primera vez junto a estrellas de la talla de Sean Penn, Michelle Pfeiffer o Laura Dern en Yo soy Sam, pero pese a este imponente reparto, Dakota Fanning trascendió como uno de los grandes rostros de aquella aclamada película de 2001 mientras se convertía en la niña prodigio de Hollywood.

Solo tenía siete años, y con tan solo un papel había logrado acaparar la atención de crítica y público, ser nominada a los premios del sindicato de actores y ganar el Critic Choice Award a la mejor actriz joven. Evidentemente los papeles le empezaron a lloverle pasando a ser compañera de reparto, y casi con el mismo nivel de protagonismo, de Tom Cruise, Denzel Washington y Robert De Niro.

Dakota y Elle Fanning (Neil Warner / Splash News; Gtres)
Dakota y Elle Fanning (Neil Warner / Splash News; Gtres)

Entre 2001 y 2006 fue la niña que vimos hasta en la sopa. En 2005 su éxito era tan descomunal que cobraba 3 millones de dólares por película (The Washington Post) y sus producciones amasaban más taquilla al año que las de Julia Roberts.

Nacida en 1994 y con apenas 12 años ya había trabajado en infinidad de títulos que abordaban todo tipo de géneros, como películas familiares, oscuros thrillers, cintas de terror, comedias románticas o blockbusteres de ciencia ficción. E incluso había trabajado con directores de la talla de Tony Scott o Steven Spielberg. La industria la adoraba y el público estaba encantado de verla en pantalla, pero como suele ocurrir con los niños prodigio de Hollywood su futuro como estrella no estaba asegurado.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

No corrió la misma mala suerte que otros jóvenes actores que desaparecieron de la industria una vez dejaron de interpretar roles infantiles, pero en cuanto Fanning tuvo que empezar a reorientar su carrera hacia un cine más adulto su popularidad fue en picado. Y mientras tanto su hermana pequeña Elle Fanning ganaba terreno ocupando su lugar y eclipsando la atención que hasta ese momento acaparaba ella.

Y es que la trayectoria de Elle Fanning no tuvo nada que envidiar a la de su hermana en sus primeros años. De hecho, siguió un camino prácticamente idéntico. Con tan solo dos años interpretó a la versión joven del personaje de Dakota en Yo soy Samy empezó a tejer una prolífera carrera de la mano de directores como Alejandro González Iñárritu, Tony Scott o David Fincher en películas como Una mujer difícil, Deja Vu, Babel, The Nines, Phoebe en el país de las maravillas o El curioso caso de Benjamin Button.

Pero ¿por qué Elle Fanning siguió triunfando y Dakota perdió su estatus de icono de Hollywood? No hay más que echar un vistazo a los proyectos de cada una durante finales de los 2000 y a lo largo de la década de 2010 para encontrar la respuesta.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Llegada a su adolescencia Dakota Fanning quiso potenciar su carrera en el cine independiente a la vez que alternaba con películas comerciales. Así empezó a trabajar en cintas como Fragmentos, Hounddog, La vida secreta de las abejas o The Runaways. Pero ninguno de estos proyectos cuajó. De hecho, a excepción de The Runaways, diría que nadie tiene apenas memoria de estos otros títulos suyos.

Su carrera en el cine comercial tampoco dio sus frutos. Push, thriller de ciencia-ficción que protagonizó junto a Camilla Belle, Chris Evans y Djimon Hounsou, fue un estrepitoso fracaso de taquilla, mientras que en La saga Crepúsculo los espectadores solo tuvieron ojos para el trío protagonista de Kristen Stewart, Robert Pattinson y Taylor Lautner, y su rol como Jane Volturi quedó completamente apartado.

Estos fracasos hicieron que estuviera alejada de grandes proyectos durante una larga temporada. Pero Fanning no se rindió y siguió intentando destacar como actriz en infinidad de títulos como Very good Girls, La última aventura de Robin Hood, Effie Gray, Secretos de un crimen, American Pastoral, Braimstone. La hija del predicador o Larga vida y prosperidad, pero ninguna de estas películas funcionó y su nombre quedó anclado al cine independiente.

En 2019 fue rescatada por Quentin Tarantino en Érase una vez en Hollywood para interpretar a Squeaky Fromme, uno de los seguidores de Charles Mason. No fue una de las grandes protagonistas de la película, pero demostró gran fuerza interpretativa en la que fue una de las escenas más memorables. Pero nadie habló de ella. Su rostro ya había dejado de ser familiar para el público cinematográfico y más recientemente ha encontrado un hueco en Netflix de la mano de El alienista. La serie de misterio, donde comparte protagonismo con Daniel Brühl y Luke Evans, cuenta con dos temporadas, ha cosechado un público fiel pero no ha alcanzado los niveles de fenómeno viral de otras series de la plataforma.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Sin embargo, la trayectoria de Elle Fanning no tuvo nada que ver. Su pistoletazo de salida fue junto a JJ Abrams en Súper 8, cautivando en general por su imagen angelical y un talento que irradia una naturalidad pasmosa. La hermana pequeña de Dakota tuvo mejor ojo a la hora de elegir proyectos que impulsaran sus cualidades interpretativas, nadando como pez en el agua entre producciones hollywoodenses y cine independiente. Se puso en manos de Francis Ford Coppola, Sofia Coppola, Sally Potter, Ben Affleck, Nicolas Winding Refn, John Cameron Mitchell y Woody Allen, apareciendo en cintas de gran recorrido como Somewhere, The Neon Demon, Giger & Rosa, Cómo enamorar a una chica punk o La Seducción. Además, al contrario que su hermana, le fue muy bien en el cine comercial con éxitos como Maléfica y su secuela. Incluso en 2020 aprovechó para sumarse al fenómeno streaming y por partida doble. Por un lado, con una película romántica para Netflix, Violet y Finch, y una serie alabada por la crítica para Hulu, The Great.

De esta forma el apellido Fanning pasó a ser asociado principalmente a la pequeña de las dos hermanas.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

El ver cómo la industria le empezaba a requerir otro tipo de papeles pudo hacer que Dakota se viera abocada a una selección rápida de proyectos sin pararse a pensar, o tal vez simplemente fuera mal ojo o un verdadero interés por alejarse de las grandes producciones. Pero aun con solo 27 años sigue sin tirar la toalla y continúa trabajando.

De hecho, incluso llegó a probar suerte como directora con Hello Apartment, un cortometraje de 11 minutos que realizó en 2018. También tiene a la vista proyectos interesantes como The Nightingale, película sobre la II Guerra Mundial donde por primera vez compartirá pantalla con Elle Fanning y que podría reavivar el interés de los espectadores en su figura.

Más historias que te pueden interesar: