¿Está dañando Marvel a series como Obi-Wan Kenobi?

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Photo credit: Esquire
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Ver de nuevo en una pantalla a Darth Vader es motivo de regocijo para cualquier fan de Star Wars. El reencuentro entre lo que un día fue Anakin Skywalker (Hayden Christensen) y Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor) en el episodio 3 de la nueva serie de Star Wars en Disney + debería entrar en esta categoría (la categoría motivo de celebración) y, sin embargo, muchos fans de este universo se han sentido decepcionados con el reencuentro en foros y redes sociales dedicadas. ¿Por qué? Tengo una teoría: hay unas expectativas sobre este universo que están por encima de sus posibilidades narrativas. Me explico. Ya sabemos perfectamente lo que va a ocurrir con todos los personajes principales que nos han presentado. Sabes que a Leia no le va a pasar nada a secuestre quien la secuestre; sabes que con Luke va a ocurrir tres cuartos de lo mismo (aunque, ojo, Reva -Moses Ingram- pueda terminar atando cabos y vaya a Tatooine a amenazar con cortarle las manos y dejarle sin galletitas); sabemos que pase lo que pase ahora entre Obi-Wan y Darth Vader no va a afectar de ninguna de las maneras en esos personajes en la trilogía original. No nos van a contar nada nuevo: en el momento que Anakin Skywalker se transforma en Darth Vader se convierte en un animal, en un asesino; y Obi-Wan, con un trastorno de estrés postraumático combinado con el malestar por una jubilación anticipada, por no hablar por la purga de su religión, se encamina hacia la formación de Luke Skywalker y hacia su muerte en un último duelo con Darth Vader. El principal problema de la serie Obi-Wan Kenobi no tiene absolutamente nada que ver con la serie y no impide su disfrute, aunque afecte a su evaluación crítica. Es un problema externo. Y creo que el principal causante de ese problema no es otro que Marvel. Y no lo hace aposta, ojo.

Photo credit: Lucasfilm Ltd.
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Hasta ahora todas las ficciones de Star Wars no se han atrevido a ir argumentalmente más allá del esqueleto de la trilogía original. Hay un techo, que es, de momento, El ascenso de Skywalker, que condiciona negativamente a las ficciones cuando se ajustan a los personajes originales de la saga, y hay un suelo que es la Orden 66, que lo convierte en punto de partida obligatorio para cualquier narración (lo es de Obi-Wan y lo es de la serie The Mandalorian y lo es de Boba Fett, aunque sea indirectamente, como lo es de todas las series de animación). Básicamente el problema es que Star Wars no nos está contando historias nuevas. Por eso funciona The Mandalorian, por eso funciona La Remesa Mala (The Bad Batch), por eso han funcionado antes las series de animación The Clone Wars y Rebels (introduciendo nuevos personajes que luego, desafortunadamente, están pasando por el cadalso en las series de live action... y lo digo por Cad Bane y espero no decirlo por el Gran Inquisidor, que eso ya sería meternos en un problema de canon que no vamos a mentar ahora) y por eso va a funcionar la serie de Andor, que huele a Homeland de las Galaxias, como diría mi amigo Javier, que tiene mucho ojo para estas cosas. Y por eso va a funcionar la película de Kevin Feige con guion de Michael Waldron: no va a estar relacionada con los personajes del esqueleto original. Y entramos ya en harina. Las series de Marvel, las película de Marvel, te podrán gustar más o menos, pero todas ellas avanzan hacia un punto. Y, sobre todo, se encaminan hacia nuevas resoluciones.

Marvel ha programado a los espectadores para esperar que todos los puntos se conecten y para que todos esos puntos lleven a un destino común. Star Wars nos quiere hacer sentido que ocurre lo mismo. El problema es que todos los puntos llevan ya mucho tiempo conectados y ya nos conocemos todos el destino final. El gran problema de generar estas expectativas es la decepción de muchos espectadores: los fans de la saga porque siempre esperan ver algo nuevo, y los neófitos porque no tienen la recompensa final que tienen con las películas de Marvel. Lo que no quiere decir que las series estén mal. El problema con las series, además, es que todas, tanto las de Marvel como las de Star Wars se concentran en hacer estudios de personajes: cómo se sienten, por qué se sienten así, qué van a hacer esos sentimientos y si todo por lo que están pasando les va a llevar a un nuevo punto. En eso las series de estos dos universos son iguales, el problema es que en el caso de las series de Marvel lo descubrimos a medida que vemos la serie y en el caso de las series de Star Wars ya lo sabemos.

El reencuentro entre Obi-Wan Kenobi y Darth Vader (encuentro si tenemos en cuenta que ya no es Anakin, sino una persona completamente diferente) debería ser un motivo de celebración para cualquier fan. No veíamos a Darth Vader en live action desde Rogue One, pero siendo puristas, desde el final de La Venganza de los Sith. Hemos visto el sufrimiento y la sorpresa en el rostro del personaje de Ewan McGregor, un Jedi otrora poderoso, que en su aturdimiento es incapaz de plantarle cara a Vader. Y un Vader pletórico que contempla a su antiguo maestro con curiosidad de entomólogo, observando sus movimientos. ¿Quién quiere salvar a Obi-Wan? Esto le produce una curiosidad cuasi-científica. Por eso le deja marchar. Pero, insisto, ya nos imaginábamos que esto iba a ocurrir. No hay nada nuevo. El enfrentamiento no va a cambiar a ninguno de los dos personajes. Durante un tiempo pensé que era un error juntarles, que una pelea destrozaría el canon, pero la verdad es que fui un necio. Al verles en pantalla, tal y como está contado, tiene sentido. Y se disfruta. Y es emocionante. El problema es que no necesitaba verlo. Y ese es el gran problema. Ya sé cómo acaba.

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