Una década de la cabalgada supersónica de Rudisha: 800m en poco más de 100 segundos

·5 min de lectura
Photo credit: Ian MacNicol - Getty Images
Photo credit: Ian MacNicol - Getty Images

Quien vio aquello no lo olvidará. 800 metros y una salvajada. La tarde del 9 de agosto de 2012. Juegos Olímpicos de Londres. Estadio a rebosar con 60.000 almas, buena temperatura, apenas corre el aire. David Rudisha, un masái poderoso de 23 años, 1,88 metros y 70 kilos, era el favorito indiscutible para llevarse aquel oro. Suena el disparo, el keniano sale por la calle 4 y toma la cabeza en cuanto las calles desaparecen y a nadie le sorprende, pues desde que se viera atrapado en una semifinal táctica en el Mundial de Berlín 2009, corre así, alejado de las tácticas que imperan en las dos vueltas a la pista.

Es su primera final olímpica, pero Rudisha hace dos años ha batido dos veces el récord mundial de los 90 de Wilson Kipketer. En una semana mágica de 2010, 1:41.09 en Berlín y 1:41.01 en Rieti. El keniano completa el primer 200m en 23,5 segundos, el segundo en 25,8. Suena la campana y el cronómetro marca 49,28s, más lento que en Berlín (49,1) y Rieti (48,9). El subcampeón mundial, el sudanés Abubaker Kaki, el etíope Mohamed Aman y el jovencísimo botsuano Nijel Amos aún le persiguen muy de cerca, sin saber lo que viene, confiados quizá en que Rudisha se humanice y llega su momento.

Cuando quedan 300 metros para la meta y la curva se hace recta, la enorme y elegante zancada de Rudisha, su braceo perfecto empiezan a abrir hueco con todos sus rivales. Otro 200m en 25 segundos (1:14.3 el 600m) y el último, el más lento, en 26,6s. Es la ley de los 800m, donde raramente la segunda vuelta se corre más rápida que la primera. Se trata de encontrar un equilibrio casi imposible y el keniano completa el segundo 400m en 51,63s, que es 2,35s más lento que el primero. Peor les va, claro, a los que intentaron seguirle.

Rudisha para el cronómetro en un tiempo espectacular: 1:40.91. El único hombre en la historia en completar los 800 metros en menos de 101 segundos, cada vez más cerca de la barrera de los 1:40. Ha sido su propia liebre para batir un récord mundial en mediofondo, una rareza en un campeonato. Desde Alberto Juantorena 'El caballo' en Montreal 1976 (1:43.5) nadie había logrado algo semejante en una final olímpica o mundial. Comparándose con los más grandes, el masái lograría cuatro años después otro título olímpico en Río (donde, por cierto, tuvo que pagarse el avión), ya sin récord, como solo hicieran el británico Douglas Lowe en 1924 y 1928 y el neozelandés Peter Snell en 1960 y 1964. Snell, que también nació un 17 diciembre pero de 1938, exactamente medio siglo antes que Rudisha, como si fuera una señal.

Rudisha no tenía solo la casualidad del destino a favor para hacer historia. Su padre Daniel fue un cuatrocentista de 46,19s y subcampeón olímpico de 4x400m con Kenia en México 68. Quién sabe si David también podría haberlo sido, pero Colm O'Connell, conocido como Brother Colm, el misionero irlandés que llegó a la pequeña aldea keniana de Iten y formó a gran parte de los mejores atletas históricos del país, le dirigió de la velocidad al mediofondo. En 2006, Rudisha ya ganó el título mundial sub-20, pero una lesión le apartó de los Juegos de Pekín, hasta que empezó a despegar hacia el infinito.

Una hazaña infravalorada

Aquella final quizá no fue suficientemente valorada aquel día. Todos esperaban a Usain Bolt, que aquel día ganó su segundo oro olímpico en los 200m, aunque ya sin récord, y el jamaicano eclipsaba todo, también a Allyson Felix, que ese día conseguía con el relevo estadounidense 4x100m su único récord mundial, 40,82s que nadie ha batido aún.

Tampoco el tiempo de Rudisha, que llegó a todos a una carrera histórica: cinco hombres por debajo de 1:43, un récord mundial junior, y el tiempo del último, el británico Osagie, habría servido para ganar los tres últimos títulos olímpicos. Todavía cinco marcas de aquella carrera están entre las 35 mejores de la historia. Aquellos atletas, siendo el decorado del 'show' de Rudisha, hicieron cumbre aquel día. Y no hay mejor ejemplo que el del subcampeón Nijel Amos, que aquel día tenía 18 años y parecía destinado a marcar el futuro. Sin más medallas, hace poco fue sancionado por dopaje.

"Yo no tenía ninguna duda sobre la victoria, pero necesitaba las condiciones perfectas para batirlo. El tiempo era maravilloso y decidí ir por él. Pasará a la historia como una de las más grandes victorias olímpicas. Ha sido increíble. He mostrado una supremacía física y una confianza mental totales. En vez de correr solo para ganar, quería hacer algo extraordinario", explicó aquel día Rudisha, verbalizando lo evidente.

Rudisha, de ahora 33 años, no compite desde el 4 de julio de 2017. Se divorció, sufrió la muerte de su padre, se dio al alcohol, ganó 12 kilos, salió ileso de accidente de tráfico frontal contra un autobús, se fracturó el tobillo...aunque nunca anunció su retirada, el keniano parece ya lejos de la élite del atletismo. Eso sí, diez años después, nadie se ha acercado a menos de un segundos de aquel récord, ni siquiera con las nuevas zapatillas mágicas. El campeón olímpico y mundial Emmanuel Korir (1:42.05) es el que más cerca ha llegado, en 2018, precisamente en ese estadio de Londres, donde siempre quedará el recuerdo de un momento mágico y salvaje.

La final de 800m de Londres 2012

  1. David Rudisha (Kenia) - 1:40.91 - Récord mundial

  2. Nijel Amos (Botsuana) - 1:41.73 - Récord mundial junior

  3. Timothy Kitum (Kenia) - 1:42.53 - Marca personal

  4. Duane Solomon (Estados Unidos) - 1:42.82 - Marca personal

  5. Nick Symmonds (Estados Unidos) - 1:42.95 - Marca personal

  6. Mohammed Aman (Etiopía) - 1:43.20 - Récord nacional

  7. Abubaker Kaki (Sudán) - 1:43.32 - Marca estacional

  8. Andrew Osagie (Gran Bretaña) - 1:43.73 - Marca personal