Diana Lázaro y la manera en que sobrevive sin la influencia mediática de antaño

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Para los que nacimos en los noventa, Megatrix de Antena 3 y Club Disney de Telecinco resultan auténticos emblemas televisivos, aunque la verdad es que mi infancia como madrileña también quedó marcada por Cyberclub de Telemadrid. Su sintonía, todavía hoy, me resulta más pegadiza que el Despacito de Luis Fonsi y sus personajes me siguen pareciendo lo más. Recuerdo que todos los días marchaba al colegio con la sonrisa puesta gracias a Cybercelia (Diana Lázaro), Rocko Alicates (Miguel Mota) y, por supuesto, la mascota Trasto (dentro estaba el actor Javier Aller, fallecido en 2018).

Sin embargo, en 2008 este contenedor televisivo destinado al público infantil y juvenil se despidió de la audiencia y, desde entonces, la encargada de la limpieza de la galaxia, que en la actualidad tiene 46 años, pasó a un segundo plano. Y si bien, a simple vista, nunca le ha faltado trabajo (sobre todo en teatro), jamás ha vuelto a recuperar la fama de antaño. Pero ni falta que le ha hecho porque ha sabido sacar partido a su talento para seguir eclipsando al público.

Diana Lázaro, Cybercelia, durante la premier Jefe en Madrid (©Gtres, autor KLA)
Diana Lázaro durante la premier Jefe en Madrid (©Gtres, autor KLA)

Mira que Telemadrid atesora programas míticos como Gente con chispa o Mamma Mía pero más de uno estará de acuerdo en que no hay formato más icónico que CyberClub, estrenado el 15 de octubre de 1997. Sin duda, es patrimonio madrileño. Aunque es inevitable sentirse un poco old haciendo memoria, yo era de las que tenía un peluche de Trasto y me consta que la mayoría de mis amigas también guardan con cariño su carnet del club que, básicamente, servía como descuento en el Parque de Atracciones o el Teleférico. Y es que este contenedor infantil, que emitía dibujos animados como Los Teletubbies, Doraemon o Shin Chan acompañados de sketches de Cybercelia y compañía, se coronó como todo un éxito televisivo.

Claro que si por algún casual Cyberclub te suena a chino, déjame decirte que estaba liderado por la sideral e inclasificable Cybercelia, una suerte de alienígena de ojos enormes que rapta al terrícola Rocko Alikates. Este chapuzas, al que le encantan los bocadillos de chorizo, trabajaba en un desguace de chatarra hasta que se traslada a vivir a la nave Cyberanda donde se crea una auténtica hermandad entre los protagonistas. Dos personajes que empastaban muy bien y que, más allá de divertirnos con sus aventuras varias, conseguían llamar a la conciencia ecológica y social. Especialmente Diana Lázaro quien se embutía en el papel con atino para tratar de desentrañar por qué los habitantes de la Tierra nos empeñamos en ensuciar todo, consiguiendo de esta forma sutil la atención de los espectadores para así alertarnos sobre la importancia de cuidar el medio ambiente.

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Lo cierto es que este espacio futurista, pionero como digo en concienciar en la necesidad del reciclaje, es recordado con cariño sobre todo por la redonda puesta en escena de Diana Lázaro. Toda una generación crecimos con Cybercelia cantando con entusiasmo en el opening eso de "limpiar la galaxia de pedos siderales, barrer los mares y descontaminar” mientras se ganaba nuestro interés en cada entrega de esta propuesta tan original que contaba hasta con un lenguaje propio.

Gracias a Cyberclub la popularidad de la actriz creció como la espuma a finales de los noventa, siendo una de las estrellas más aclamadas de las carrozas de la Cabalgata de Madrid. Sin embargo, convertirse en un icono infantil en algunos casos conlleva el riesgo de caer en el olvido del público o, algo peor a nivel profesional, de los directores de casting. En otras palabras, encasillarse. Y aunque Diana Lázaro permanece activa en la industria, parece que más de uno no se ha podido sacudir la imagen de la intérprete luciendo su característico traje de látex en Cyberclub. Lo bueno es que la actriz no ha dejado que su afamado pasado le robe su presente.

Echemos la vista atrás. No todo el mundo sabe que Diana Lázaro arrancó su andadura como presentadora del programa infantil de Antena 3 Superjuego (1992) para después trabajar como azafata contable del clásico de Televisión Española (TVE) Un, dos, tres... responda otra vez (1993-1994). “De niña veía el programa y a las azafatas haciendo mímica en la parte de las preguntas, cuando salían cosas como Martillo Tornillo, y me parecía normal. Cuando fui yo la que lo tuvo que hacer la mímica ya no me pareció tan normal… me sentía un poco boba y sonreía mucho para que no se notase. Tuve grandes compañeros y compañeras de los que aprendí mucho”, expresó en una entrevista con Albert Roca.

Asimismo, en los noventa lideró diversos programas del prime time de la cadena de San Sebastián de los Reyes como Ta tocao (1994-1995), Somos los niños (1995) o Menudo Show (1995-1996). Pero en 1997 la fama llamaría a su puerta de golpe con el mítico matinal Cyberclub, metiéndose en la piel de Cybercelia durante una década. “Fue raro porque no se sabía muy bien qué era. No había referencias. De hecho, en la nota de casting lo que ponía era que no se parezca a Leticia Sabater, rememoró en una entrevista a FórmulaTV en 2017 sobre este trabajo que, todo sea dicho, se ganó a pulso como reveló a Sensacine ese mismo año. “Lo que hicieron fue convocar casting. Lo hicieron a través de varios sitios y escuelas de interpretación. En mi escuela de interpretación había un cartel y yo me presenté. Le gustó lo que yo había hecho pero (Iñaki Martikorena) tenía en mente a alguien. No yo, que parecía demasiado normal. La consigna fue llevarme a maquillaje y a peluquería y decir: que no parezca ella.

Y si bien durante aquellos años Diana Lázaro pudo desarrollar su faceta como actriz de televisión como la enfermera Leonor Vázquez en Hospital Central de Telecinco y Carla Laguna en la telenovela Obsesión de TVE, e incluso debutó en el cine en 1999 con la película Novios, como Vero, la verdad es que su influencia televisiva se fue diluyendo con el paso del tiempo. Eso sí, ella sabe de buena tinta que el público no se ha olvidado de la comandante de la nave Cyberanda: “Cybercelia sigue en el ciberespacio, infectado basurero, intentando entender a los humanos. Tengo recuerdos geniales, era muy divertido de hacer y me sigo encontrando con gente que lo recuerda con mucho cariño, se me acaban de poner los pelos de punta de pensarlo, subrayó en una entrevista a Inout Viajes.

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Tras el adiós de Cyberclub, Diana Lázaro trabajó en varias series españolas como Impares de Antena 3 (2008) y Las chicas de oro, la adaptación que hizo la cadena pública de la histórica ficción (2010). Asimismo en 2012 apareció en el largometraje Grupo 7 de Alberto Rodríguez hasta que, poco a poco, se fue refugiando en el teatro, integrando obras como Taxi (2015), El secuestro (2016) o el monólogo Besugo por las paredes (2018-2019) que promocionó de forma incesante en sus redes sociales.


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Hay tantas series españolas y extranjeras, personajes femeninos que daría todo por hacerlos. Quizá me gustan más los textos contemporáneos que los clásicos. Hay una cantera enorme de autores noveles. Es normal que, dada la situación, se apueste por textos que ya se ha demostrado que funcionan, pero a mí me gusta apostar por escritores nuevos y textos no tan conocidos”, reconoció en una charla a Citeyoco en 2016 poniendo de manifiesto sus ganas por asumir nuevos retos interpretativos. Una misión que conserva en la actualidad, alejada de los focos de un plató y la influencia mediática pero haciendo palpitar el corazón del público desde las tablas. Sin ir más lejos, en 2021 protagonizó en el Teatro Maravillas de Madrid la obra teatral Liad@s. Una actuación con la que dejó muy buen sabor de boca a sus seguidores más fieles.

En conclusión, la actriz ha conseguido cambiar de tercio y continuar desplegando su talento sobre los escenarios. Obviamente para los más nostálgicos Cyberclub sigue siendo la auténtica referencia de Telemadrid y Diana Lázaro, con su rol de Cybercelia, aunque no ha vuelto a recuperar la popularidad del pasado, clave en la parrilla de la historia del canal de ámbito autonómico que emite en la Comunidad de Madrid. Pero yo además me quedo con la idea de que ha sabido reinventarse para seguir provocando una sonrisa cómplice con el público.

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Imagen: ©Gtres, autor KLA