El curioso origen erótico de los cannoli, el dulce más famoso de Italia

Agostino Petroni - BBC Travel
·6 min de lectura
Cannoli
El cannoli es reconocido y a la vez vinculado a orígenes eróticos.

Nápoles tiene la pizza, Roma el cacio e pepe (queso y pimienta con pasta) y Sicilia el cannoli, posiblemente el postre más famoso de Italia.

Se exhiben con orgullo en casi todos los cafés sicilianos, son destacados en el sitio web oficial de esa isla del Mediterráneo e inmortalizados gracias a películas como "El Padrino", donde se llega a escuchar la famosa frase "deja el arma, toma el cannoli".

Pero si alguna vez has visto un cannoli, que significa en español pequeño tubo, y pensaste que "sí, parece uno", no estás solo.

El amado dulce siciliano se asemeja a un falo, y por una buena razón.

Cuenta la leyenda que en la ciudad siciliana de Caltanissetta, durante el dominio árabe (alrededor del año 1000 d.C.), un harén de mujeres creó la golosina.

Una capa de repostería con forma tubular frita hecha de harina, azúcar y mantequilla rellena de queso ricota dulce y cremoso para exaltar la masculinidad del emir.

El mito

Si bien ese origen no se llegó a probar, ya que no hay registros escritos, las historias sobre pasteles eróticos se remonta a siglos.

En la Antigua Grecia (que empieza el 1200 a.C.), durante las festividades de Tesmoforias en honor a las diosas Perséfone y Deméter, la gente consumía pasteles de miel y sésamo en forma de pechos para celebrar la fertilidad y la maternidad.

La práctica, que se cree que se originó en ritos anteriores celebrados en el Antiguo Egipto para adorar a la diosa Isis, luego se extendió al resto del Mediterráneo y por la Sicilia prerromana.

Según Maria Oliveri, experta en estudios del patrimonio cultural de la ciudad de Palermo, los órganos sexuales no se consideraban tabú en el mundo griego y romano, sino que eran venerados como símbolos de abundancia.

"Las formas sexuales de los postres sicilianos se derivan de ese mundo antiguo. En ese entonces, era importante tener muchos hijos, ya que ellos cultivarían la tierra y mantendrían a la familia", indica.

Postres
Los cannoli no son el único ejemplar de la repostería italiana asociada al erotismo.

En el siglo XI, los conquistadores normandos convirtieron Sicilia al cristianismo y las antiguas tradiciones se habían mezclado con las nuevas.

Las observaciones del solsticio de invierno se mezclaron con la fiesta de Navidad y ritos de fertilidad se fusionaron con la Pascua.

Pero los postres milenarios perduraron y fueron conservados por monjas, que elaboraban los dulces dentro de sus conventos para diferentes celebraciones religiosas.

La pastelería

Por ejemplo, la cassata, un pastel redondo de ricota (llamado requesón en ciertos países) es generalmente decorado con mazapán, nueces y frutas confitadas.

Se cree que nació durante el dominio árabe para celebrar la renovación de la primavera, se convirtió en una especialidad de la llegada de la Pascua.

Y al igual que el cannoli, varios otros postres italianos con formas que se pueden considerar eróticas se han transmitido a través de los siglos.

La Minne Di Sant'Agata o Minni di Virgini (una media esfera llena de ricota cubierta con glaseado blanco y una cereza confitada) se hizo para que pareciera un pecho en honor a Santa Águeda, una mártir de la época romana cuyos pechos fueron cortados por rechazar las insinuaciones de un hombre.

El Feddi ru Cancillieri (crema y mermelada de albaricoque encajado entre dos galletas de almendras) fue creado en broma para parecerse a las nalgas de un canciller.

"Las monjas no hacían postres con formas eróticas, como algunas personas pensarían, porque fueran reprimidas sexualmente y quisieran divertirse, sino porque heredaron una tradición antigua", apunta la investigadora Oliveri.

Desde la Antigua Grecia, la elaboración y, por tanto, el consumo de símbolos comestibles se asoció con el ritual del sacrificio y se pensaba que acercaba a las personas a los dioses.

Cuando esta noción se trasladó al catolicismo, a las monjas se les permitió desarrollar la repostería a pesar de las reglas monásticas medievales que prohibían la glotonería.

Cannoli con café
El cannoli sigue siendo uno de los postres más conocidos de Italia.

Para la celebración del carnaval, que se produce unas fechas previas a la Cuaresma católica, se recuerda el festival en honor a Baco, el dios romano del vino y el éxtasis (Dionisio en su versión griega), las reglas llegaron a ser más flexibles.

El catolicismo antiguo

Según Dario Mangano, semiólogo de la Universidad de Estudios de Palermo que escribió una disertación sobre la semiótica de los postres sicilianos, las normas a veces deben ser anuladas para reafirmarse, y el carnaval lo permitió.

Era la única época del año en la que la "mojigatería católica" dejaba paso al exceso y la autoexpresión desinhibida.

Y era el momento de comer cannoli.

Los hombres daban el dulce tubular a las mujeres para insinuar sus deseos sexuales con el siguiente canto: "Ogni cannolu è scettru d 'ogni Re ... lu cannolu è la virga di Mosè" (Cada cannoli es el cetro de cada rey... el cannoli es el pene de Moisés).

Muchos de los conventos utilizaron las recetas tradicionales de cannoli en Palermo, pero lamentablemente cerraron y queda solo un puñado de monjas con varios años encima que todavía saben cómo hacerlos en su versión original.

Y aunque los cannoli son ahora omnipresentes en toda Italia, los mejores y más "auténticos" posiblemente solo se pueden encontrar en unos pocos cafés sicilianos.

Para ayudar a salvar la tradición, Oliveri abrió una nueva pastelería en 2017 dentro de la Iglesia de Santa Catalina, en Palermo, donde elabora dulces a partir de recetas que encontró a través de la investigación de archivos de familias aristocráticas que obtuvo de conventos sicilianos.

Cannolis
Cannolis

A diferencia de la mayoría de las tiendas que usan conchas de cannoli producidas industrialmente, Oliveri hace las suyas desde cero, prepara la masa, la corta en círculos, la envuelve en moldes y luego la fríe.

El día que hablamos por teléfono, acababa de hacer 900 de esos postres. Según ella, los cannoli hechos a mano son más sabrosos que los producidos en masa porque se fríen y se venden de inmediato, manteniendo su crujiente sabor.

Corrado Assenza, pastelero y propietario de un café y que aparece en la saga "Netflix Chef's Table" es el heredero aparente de la pastelería moderna siciliana.

"El cannoli se ha convertido en el icono de Sicilia", indica Assenza. "Y para mí es el manifiesto de la cultura gastronómica contemporánea", resalta.

El cocinero enfatiza que los buenos ingredientes son fundamentales para un gran cannoli.

Por ejemplo, durante más de 20 años, utilizó ricota hecha por Franzo Spada, un pastor local y propietario de una lechería que practica la trashumancia creyendo que una mejor alimentación conduce a una mejor leche y, por lo tanto, a una mejor ricota.

Más allá de expertos Assenza y Oliveri, la mayoría de los cannoli sicilianos han cambiado de sabor e ingredientes con el tiempo, debido al avance tecnológico y la influencia de otras culturas.

Y se han extendido por todo el mundo. Hoy en día, por ejemplo, se pueden encontrar variaciones como cannoli de varios sabores en Little Italy de Nueva York o North End de Boston.

Pero a pesar de las desviaciones del formato original, la estructura del cannoli sigue siendo la misma.

"Si el cannoli tiene más de 1.000 años, es porque gustó en cada época", dijo Assenza. "Espero que siga siendo un dulce popular que muchos comprarán".

Culinary Roots es una serie de BBC Travel que conecta con las comidas llamativas y locales que forman parte del patrimonio de un lugar.

VÍDEO | Postres veganos: piruleta de manzana con chocolate