La cultura de armas en Estados Unidos: por qué existe y cómo luchar contra ella

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Photo credit: BEATRIZ BARRIONUEVO / GETTY IMAGES.
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El tiroteo ocurrido en Texas el pasado martes 24 de mayo, en el que un joven de 18 años ha asesinado a 19 niños y a dos profesores, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate acerca de la legalización de las armas en Estados Unidos. Esta tragedia también ha vuelto a dar voz a quienes se preguntan a qué se debe el incremento de casos de esta índole, pues el 30 de octubre de 2021, un joven de 15 años asesinó a cuatro estudiantes en una escuela secundaria en Michigan.

Cuando el 14 de diciembre de 2012 tuvo lugar el tiroteo escolar más mortífero en la historia reciente de Estados Unidos, que resultó en la muerte de 20 niños y seis profesoras, Barack Obama, el entonces presidente, indicó que semejante tragedia marcaría un punto de inflexión y sería el comienzo de una batalla contra este tipo de violencia. Desafortunadamente, el proyecto de ley planteado recibió solo 56 votos a favor, cuatro menos de los necesarios para romper la obstrucción, y por ello una década después, los casos se han triplicado. La violencia con armas de fuego es una tragedia cotidiana que afecta a la vida de las personas en todo el mundo y causa la muerte de más de 500 individuos cada día, y el que suceda de forma tan “habitual” en centros escolares tiene otro daño: la socavación del derecho a la educación, pues hay muchas personas que temen que sus hijos acudan a la escuela.

Un problema legislativo


El gobierno de Estados Unidos está dando prioridad a la posesión de armas de fuego sobre los derechos humanos básicos. Según la organización suiza Small Arms Survey (SAS), hay 120 armas de fuego por cada 100 estadounidenses. "A pesar del gran número de armas de fuego que hay en circulación y de la enorme cantidad de personas que mueren por disparos todos los años, brillan por su ausencia unas regulaciones federales que podrían salvar miles de vidas”, señala Margaret Huang, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Estados Unidos.

Este país es un caso anómalo entre los países más ricos y desarrollados al hablar de la violencia armada, pues como señala la Organización de derechos humanos, sus gobiernos han permitido que la violencia con armas de fuego se convierta en una crisis de derechos humanos. “El amplio acceso a estas armas y la laxa normativa hacen que más de 39.000 hombres, mujeres, niños y niñas mueran anualmente por disparos en Estados Unidos, donde por término medio, más de 360 personas reciben un disparo cada día y sobreviven al menos hasta llegar al hospital”, asegura la Organización.

Las razones por las que las cifras son mucho más altas que en otros países industrializados es que el país, cuya Constitución establece que los ciudadanos tienen derecho a tener y portar armas, carece de medidas como un registro nacional de armas de fuego.

La inexistencia de una legislación uniforme a nivel nacional para regular la portación de armas en público, e incluso la existencia de leyes al respecto en algunos estados, también explica el porqué de esta situación. De hecho, únicamente en siete estados se exige presentar algún tipo de justificación satisfactoria o demostrar la necesidad de portar armas de fuego ocultas. Una prueba de que las leyes funcionan es que cuando Joe Biden, actual presidente de los Estados Unidos, era senador por Delaware, contribuyó a la aprobación de una ley que prohibió las armas de asalto, una medida que no volvió a ser ratificada una década después. "Cuando aprobamos la prohibición de armas de asalto, los tiroteos masivos se redujeron. Cuando expiró la ley, los tiroteos masivos se triplicaron. La idea de que un chico de 18 años pueda entrar en una tienda de armas y comprar dos rifles de asalto es simplemente errónea”, ha señalado el presidente de los Estados Unidos.

En los Estados Unidos existen santuarios de la Segunda Enmienda, donde se han aprobado leyes contra la aplicación de medidas o restricciones federales que controlen las armas amparándose en la creencia de que tales medidas violarían el derecho a poseer y portar armas que como hemos señalado, está consagrado en la Constitución. Texas, donde acaba de ocurrir último tiroteo, es uno de esos “santuarios” de la Segunda Enmienda de la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense. “Políticos de todos los niveles, desde el federal hasta el local, han amenazado con quitarles las armas a los ciudadanos respetuosos de la ley. Pero no dejaremos que esto pase en Texas”, alteró hace tiempo el gobernador Greg Abott. Aunque podría parecer que esta tragedia motivaría el cambio, la oposición republicana sigue defendiendo la esencia de la Segunda Enmienda y se esfuerza en acusar a Biden de estar politizando la tragedia.

La importancia de una infancia segura

Con el objetivo de abordar e impulsar la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia, Aldeas Infantiles SOS ha puesto en marcha el proyecto “Infancia segura: prevención y respuesta a la violencia entre iguales”, que busca empoderar y capacitar a niños, niñas y jóvenes para que sean agentes activos en la creación de entornos seguros tanto para ellos como para sus iguales, así como formar a los profesionales que trabajan con la infancia en la identificación, prevención y respuesta a la violencia entre iguales. “Ellos son los verdaderos expertos y expertas y debemos nutrirnos de su experiencia”, señala su coordinadora, Concha Maldonado.

Guiomar Todó, Directora General Adjunta de Educo, nos explica la importancia de la prevención de la violencia. "Cuando ha ocurrido es demasiado tarde, y esta matanza es un claro ejemplo de ello. En Educo lo hacemos trabajando con los niños y niñas, las comunidades, los centros educativos y las familias para detectar conductas que pueden convertirse en potencialmente violentas y dar las herramientas para que pongan sobre la mesa cómo se sienten y determinen que lo que están viviendo es una forma de violencia contra ellos", asegura.

"Lo importante, por ello, es saber identificar la violencia. Contra la violencia, el mejor arma es la educación. La violencia entre iguales muchas veces se normaliza, porque si un niño no tiene ese pensamiento crítico, le será difícil detectar que lo que le ocurre no es normal y que no ha de tolerarlo. En los casos de ‘bullying’, no sólo ponemos el acento en el agresor y en a quien se ha hecho daño, sino que hay un trabajo de educación emocional en los testigos de esa violencia, para que sepan que no es normal lo que han presenciado, levanten la mano y se dirijan a los profesores, las familias e incluso a los agresores. Esas conductas no han de ser ni celebradas, ni silenciadas", asegura Guiomar Todó.

Cómo luchar contra la cultura de armas

“Para acabar con los tiroteos masivos en Estados Unidos se deben aplicar las mismas soluciones identificadas para prevenir otras formas de violencia armada, entre ellas, establecer un sistema nacional de licencias y registro de armas, junto con controles exhaustivos de antecedentes”, explica Amnistía Internacional.

La ONU ha establecido unas directrices internacionales sobre control de armas de fuego para que los gobiernos puedan incorporarlas a la legislación nacional. Se recomienda prohibir la posesión de armas de fuego sin licencia, que los Estados registren todas las armas de fuego y que la posesión de armas sin licencia se considere delito.

Amnistía Internacional señala que para obtener una licencia de armas deberían cumplirse determinadas condiciones. Entre ellas señala la necesidad de realizar un control exhaustivo de antecedentes de cada solicitante para identificar posibles factores de riesgo.

Photo credit: Catherine McQueen - Getty Images
Photo credit: Catherine McQueen - Getty Images

Antecedentes penales (en especial los vinculados con comportamiento violento en el hogar o en la comunidad), historial de violencia de género, violencia sexual o violencia intrafamiliar; historial de uso problemático de drogas y alcohol; problemas emocionales; enfermedades mentales y otras circunstancias que aumentan los riesgos de que el o la solicitante pudiera causarse daño a sí mismo o a otras personas con el uso de armas de fuego. “Las licencias de armas deberían tener una validez temporal limitada y debería ser obligatorio recibir formación en el manejo del arma. También debería limitarse estrictamente el número y tipo de armas que una persona puede poseer, con arreglo a los principios de necesidad y justificación satisfactoria”, señalan.

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