'Culpable' de Netflix no atina con su giro final

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ATENCIÓN: este artículo contiene spoilers del final de Culpable

Por Alberto Cano.- Con un talentoso equipo detrás que incluye al director Antoine Fuqua (Training Day), al guionista Nic Pizzolatto (True Detective) y al actor Jake Gyllenhaal, Netflix estrenaba el pasado fin de semana en su plataforma Culpable, un remake de un aclamado thriller sueco del mismo título estrenado en 2018. Al igual que en aquella, la cinta nos presenta una historia contada desde una única localización, un centro de llamadas policial donde un agente debe de resolver desde la distancia y con los pocos recursos a su alcance lo que parece un caso grave de secuestro. Aunque varios giros de los acontecimientos darán un vuelco inesperado al suceso y a la manera de dicho agente, interpretado de Gyllenhaal, de enfrentarse a su propia vida.

Culpable se erige como un thriller psicológico, un relato que desde la más pura sencillez y la limitación que propone su trama lleva tanto a su protagonista como al espectador a vivir un tenso infierno. Sin embargo, es una idea que luce mejor en su planteamiento que en la ejecución de la misma

Jake Gyllenhall como Joe Bayler en Culpable (Foto: Netflix)
Jake Gyllenhall como Joe Bayler en Culpable (Foto: Netflix)

En resumen, la dirección del director de Training Day poco sabe aprovechar las virtudes que ofrece un thriller de carácter tenso y opresivo como este, pecando de recursos obvios y decisiones erráticas por las que no te sientes todo lo transportado que te gustaría a la situación que vive el agente protagonista. Solo la potente interpretación de Jake Gyllenhall, que se erige como el alma de la película, logra aquello que desde la realización no se es capaz de transmitir al espectador. Aunque creo que el principal problema viene por lo poco definido que está su guion, por cómo este se queda a medias con las ideas que pone sobre la mesa y cómo esta falta de profundidad se traduce en un final poco atinado que, por las consecuencias que trae su giro de guion, se puede considerar incluso problemático.

En primer lugar, me remito a la trama personal que hay detrás del personaje de Joe Baylor, el agente de policía al que da vida Gyllenhall. Durante la noche en la que transcurre la acción de la película, aparte de recibir llamadas desde un centro de atención telefónica de la policía este se encuentra en vilo por un juicio que tiene al día siguiente, una vista judicial por la que podría ir a la cárcel por haber matado a un hombre mientras estaba de servicio. Sin embargo, pese a estar al borde del colapso abordando también sus propios problemas familiares, este se dedica fervientemente a tratar de resolver un complejo caso del que ni siquiera dispone de toda la información.

Por un lado, sin dudas la película da la impresión de que trata de realizar una crítica al sistema policial, demostrando cómo la vida o la muerte, o la verdad o la mentira, pueden estar en manos de personas al límite que atraviesan sus propios problemas, que se dejan llevar por sus impulsos sin analizar detenidamente una situación como bien ocurre con el personaje de Gyllenhaal. Así, se podría decir que se plantea un análisis de la psique de los propios agentes y de los métodos de trabajo de las fuerzas de seguridad. Sin embargo la cinta es contradictoria con otros momentos en los que parece que se trata de realizar todo lo contrario, un ensalzamiento de la labor de la policía y de cómo son capaces de realizar su trabajo incluso en las situaciones más límite, traduciéndose a veces en errores.

Y creo que aquí está el principal problema de la película, que se queda a medias a la hora de definir sus intenciones. Y cuando aborda un giro final que implica dar la vuelta a una aparente situación de violencia de género este se intensifica, sobre todo porque parece que quiere justificar las fallas del sistema policial con un ejemplo tan problemático como el de una denuncia falsa.

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Durante todo el transcurso de Culpable vemos cómo el personaje de Jake Gyllenhaal trata contra cielo y tierra de salvar a una mujer de un supuesto secuestro por parte de su exmarido, quien aparentemente también trató de matar al bebé de ambos tras haber perdido la custodia. Sin embargo, todo cambia cuando descubrimos que dicha mujer tiene problemas psicológicos y resulta ser la auténtica culpable de tratar de matar a su hijo. Y no sé si es mi impresión, pero cuando la violencia de género está tan a la orden del día me parece desafortunado usar la cuestión de las denuncias falsas tan a la ligera como método sorpresivo, sobre todo cuando pones a la mujer de psicótica. Y mucho más cuando lo usas para explicar los errores del sistema policial a la hora de abordar los casos, como si hubiera que poner en duda el testimonio de la presunta víctima hasta tener al 100% la información sobre la situación. 

Desconozco cómo se trata la cuestión en la película danesa original, puesto que no he tenido ocasión de verla, pero no creo que el objetivo de Culpable sea precisamente poner en entredicho los casos de violencia de género, sino que es un problema que relaciono con la poca definición de su guion, que se anda con medias tintas a la hora de abordar las temáticas de su historia y no atina a la hora de abordar un giro que requería de una perspectiva diferente. Porque se puede hablar del sistema policial, de su juicio y evaluación de los casos, del sentimiento personal de culpa y trasladar al espectador a un opresivo ambiente como el que propone Culpable sin necesidad de recurrir a un tema comprometido sin la contundencia clara que requiere el enfoque.

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