Cuba declara el fin del mayor incendio reportado en su historia

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© AFP - Yamil Lage

En el lugar de los hechos, inició la búsqueda de las personas desaparecidas. Los especialistads de Medicina Legal encontraron los primeros restos óseos. Se espera que el reporte de fallecidos vaya aumentando a medida que se confirmen las identidades.

“Quédate sin vida, quédate sin techo, quédate sin nada, pero no te quedes sin el alma”, reza la canción de Descemer Bueno y Kelvis Ochoa, dos importantes cantautores cubanos. Esa letra se popularizó por el trabajo de un grupo de artistas que se dedicó a entretener a los damnificados por uno de los huracanes más devastadores en la historia de Cuba.

En ese entonces, la isla caribeña solo conocía la devastación y el dolor de graves eventos meteorológicos y, eventualmente, accidentes que hacían nacer este tipo de letras. Pero todo cambió en los últimos años.

Y es que, lamentablemente, estos siniestros se han vuelto notas recurrentes en Cuba, sumados a un delicado momento en su economía, con un impacto solo comparado al ‘período especial’ de principios de los años noventa, cuando colapsó su principal mercado: la extinta Unión Soviética.

A pesar de esto, los habitantes de la mayor de las Antillas no pierden el alma, su esencia, y menos en tiempos en los que expresan con más frecuencia y sin temores sus descontentos por la situación interna y se obliga a la nueva dirección del país a ganarse el respeto con soluciones.

El último hecho fue el incendio de grandes magnitudes en la base de supertanqueros de la provincia oocidental de Matanzas. Un rayo impactó en uno de los megatanques, creando una reacción en cadena que, a un alto precio, se pudo contener a tiempo, hasta declararlo oficialmente extinguido este viernes.

"Se informa que a las 7:00 de la mañana se declaró la liquidación del incendio", dijo por la tarde la presidencia de Cuba en su cuenta de Twitter.

Testimonios desde el terreno

El flujo de trabajo fue menguando progresivamente y Andy Jorge Blanco, un joven periodista cubano que reporta desde el lugar de los hechos para el principal portal de noticias del país, dedicó parte de su pequeño descanso a contar a France 24 cómo se vivieron esas horas de angustia hasta el control de la deflagración.

Afirmó con toda seguridad que “la labor de quienes participaron en la extinción del incendio fue extraordinaria”. Destacó también la fórmula de juventud y experiencia que se creó para combatir las llamas.

“Entraban y salían en relevos y los que sacaban de las llamas, apenas llegaban al puesto de mando querían regresar inmediatamente”.

Varios de los que allí estuvieron también en el desastre del hotel Saratoga, que hace unos meses enlutó asimismo al país.

A pesar de que todo está bajo control, el reportero prefirió ser conservador en su reporte: “Todavía hay llamas, no son significativas (…) imagínese que han sido más de 120 horas de fuego constante a más de mil grados. Un ambiente muy complejo”, dijo. “Pero en medio de tanta tristeza y de tanta incertidumbre, creo yo que es un momento de esperanza. Fueron días muy duros”.

La solidaridad es algo que nunca falta entre cubanos y Andy la experimentó.

“Desde la gente del pueblo que brindaba café y agua en el sitio, hasta el orgullo muy grande que sentimos por los gobiernos de México y Venezuela, que brindaron su ayuda. Sus técnicos trabajaban unidos como si fuera un solo país”.

La fuerza de las llamas obligó a los bomberos a cambiar constantemente de estrategia en las jornadas más duras de la deflagración.

“Hoy nos acostábamos con una parte de la zona industrial incendiada y al otro día nos levantábamos con nuevas explosiones”.

Un duro golpe

El incendio y la pérdida de una parte de la reserva de combustible que allí se almacenaba representa es un duro golpe para la nación caribeña.

A decir de Arturo López-Levy, profesor de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Holy Names, “el impacto que tiene es terrible porque en última instancia la economía funciona para la gente, y ya había una situación de estándares de vida deteriorados”.

“No solo por los problemas estructurales que tiene la economía cubana”, continuó analizando, “sino porque a nivel mundial tienen una situación de incremento significativo de los precios del petróleo y también un incremento significativo de los precios de los alimentos en una economía que depende de las importaciones”.

Sobre este tema no se puede quedar fuera de la mesa el embargo económico, financiero y comercial que el Gobierno de Estados Unidos mantiene sobre Cuba, pero tampoco la necesidad de cambiar lo que se deba en el interno, referente al sector económico.

“Este golpe hace más difícil todavía el reto de realizar esos cambios”, afirmó el profesor López-Levy. “El país está abocado a hacerlo y yo creo que no hay manera de evitar ese camino”, concluyó.

“Por teléfono no se apaga ni un fósforo”

Al Cuba verse enfrentada al incendio más devastador de su historia, solicitó ayuda internacional.

El presidente, Miguel Díaz-Canel, agradeció personalmente en su cuenta de Twitter a las primeras naciones que mostraron su apoyo inmediato para mitigar las llamas.

México y Venezuela enviaron personal especializado y varios vuelos con la técnica necesaria para extinguir el fuego, mientras que Estados Unidos, en lo que representó uno de los primeros acercamientos públicos entre ambos gobiernos desde que Biden llegó a la Casa Blanca, manifestó su voluntad de ayudar.

De aquí, como es costumbre en sus relaciones, surgió la polémica.

La prensa independiente, en su mayoría contraria al sistema imperante en Cuba, informó que La Habana no había aceptado la ayuda estadounidense, asunto que aclaró personalmente el vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío.

Sin embargo, al no tener un seguimiento del apoyo de Washington, en un programa de análisis de la cadena estatal 'Cubavisión' se ironizó al respecto: “por teléfono no se apaga ni un fósforo”.

En este sentido, varias voces se alzaron en favor de ayudar a Cuba. Entre ellas, las de varios congresistas como Barbara Lee, Jim McGovern y Gregory Meeks.

Los tres, miembros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, hicieron un llamado a suspender cualquier sanción pertinente para acelerar la respuesta humanitaria al desastre de Matanzas.

No es la primera vez que una iniciativa de este tipo sale de la Cámara. En 2021, una solicitud similar fue hecha al presidente Biden en medio de la crisis económica.

Un alto costo

El ministro de Salud cubano, José Ángel Portal, precisó que al menos unas 130 personas han sido atendidas, de las cuales 23 se encuentran hospitalizados. De estos cuatro pacientes se encuentran en estado crítico y, hasta el momento, se reportan solo dos fallecidos.

El último de ellos, un bombero de 24 años, murió a causa de sus heridas, calificadas de “incompatibles con la vida”.

Las labores de búsqueda de las personas desaparecidas comenzaron antes de lo planeado, por lo que puede ascender el número de víctimas a medida que se identifiquen los restos óseos encontrados en el sitio por siete equipos de Medicina Legal. Hasta el momento, los hallazgos pertenecen a cuatro personas distintas.

En el lugar permanece la vigilancia permanente del Cuerpo de Bomberos de Cuba, ante el temor de que surjan nuevos focos por el combustible derramado en combinación con las altas temperaturas.

Con AP y medios locales